¿Por qué profundizar el estudio de la comunicación como un derecho humano?

Comunicación-Kenya

BOLIVIA-

Por José Luis Aguirre A.-

Desde los años 80 surge el debate internacional por ampliar las libertades de opinión, expresión y de prensa y no sólo a empuje de un nuevo contexto tecnológico y de expansión económica sino de una necesaria ampliación de los derechos humanos. La impronta tecnológica en el campo de la comunicación e información por su particular centralidad ponía en riesgo que las voces sean plurales, democráticas y así pluralistas en las diversas sociedades. Así, se habló de la necesidad de alcanzar el derecho humano a comunicarse.

Este nuevo derecho tiene que ver con reivindicaciones colectivas dentro de sociedades que amplían sus relaciones democráticas. El derecho a la comunicación comprende las libertades fundamentales ya reconocidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (expresión, búsqueda de información, y recepción) pero a su vez les añade dimensiones nuevas como son: la participación, el equilibrio y diálogo, el acceso y la accesibilidad, la capacidad crítica ante los medios y mensajes además de la tenencia de medios y el uso de sistemas propios y alternativos de comunicación e información. El derecho a comunicar así es resultado de una larga historia donde la construcción de la palabra y sentido sean preservados en su carácter bidireccional, de interacción democrática y de insistencia por condiciones de diálogo y participación.

El derecho a comunicar es parte integrante de todo esfuerzo por crear espacios de desarrollo humano donde se reduzcan todas las tácticas de poder autoritario, sectario o segregador, ya sea que estos vengan desde los intereses de grupo, de partido, el Estado o del capital.
El derecho a comunicar es la piedra angular de todo proceso real de democratización y de desarrollo humano. Si queremos crear un espacio público sólido y una democracia participativa real —el valor y peso de nuestra palabra y el de nuestras formas de comunicación— deben también ser temas de debate y permanente reivindicación.

La comunicación vista como un derecho de todos y todas desplaza la comprensión de la comunicación como un hecho instrumental o de aparatos de difusión, y más bien dignifica la dimensión esencial del ser humano, cual es la de construir sociedad gracias a su voluntad de encuentro y de diálogo con los demás.

Históricamente, esta noción partió en 1969, cuando el francés Jean D’Arcy, Director de la radio y de los servicios visuales de la Oficina de Información de la ONU, señaló que en un futuro, el derecho a la comunicación debería formar parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta idea fue trasladada años más tarde al escenario de los debates de la UNESCO, que publicó en 1978 su trabajo Les Droits de l’homme à communiquer, previo a la discusión internacional por el nuevo orden internacional de la información y la comunicación (NOMIC). Y que de modo central fue incorporado en los alcances del Informe MacBride, Un solo mundo voces múltiples, producido por la Unesco en 1980.

Para la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC) el derecho a la comunicación se constituye en el elemento central de su interés, sentido de sus luchas y trabajo que cobran sentido a la luz de los valores cristianos. Este hecho justamente es contemporáneo a los debates en los que se dio su propio nacimiento y además ratifica su compromiso por la comunicación inclusiva y democrática traducidos en su Declaración de Principios de la Comunicación Cristiana. Así mismo, la WACC cuenta con el mayor centro documental referido al estudio del derecho a la comunicación ofertando a todo interesado el acceso a documentos originados en todas las regiones del mundo. El sitio puede ser visitado en www.waccglobal.org (centreforcommunicationrights.org).

Bajo estos antecedentes, visión y utopía social, más la experiencia regional en América Latina de haber ofertado un primer curso de derecho a la comunicación en los años 90 la WACC-AL ratifica que la comunicación es un patrimonio colectivo para garantizar los derechos colectivos, invita, convoca y oferta el desarrollo de un Curso On- Line sobre el Derecho a la Comunicación para alentar a esta visión de servicio desde la palabra y bajo el convencimiento de que pensar y comprometerse por una comunicación como cualidad de todos y todas es la muestra de nuestra ética de servicio a la sociedad. Así, cualquier promotor de la palabra puede ser constructor de nuevas formas de ciudadanía.

El autor es Presidente de la WACC América Latina, parte del consorcio de ALC Noticias

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