La esperanza puede obrar milagros, reflexiona el coordinador del PEAPI en Tierra Santa

El coordinador del PEAPI del Consejo Mundial de Iglesias, Zoughbi Zoughbi. © Claus Grue/CMI

El coordinador del PEAPI del Consejo Mundial de Iglesias, Zoughbi Zoughbi. © Claus Grue/CMI

SUIZA-

Por Claus Grue-

“Puede usar cualquiera de mis nombres”, bromea cuando se presenta. Zoughbi Zoughbi es un hombre alegre con una gran pasión por el diálogo, la paz y la reconciliación, que ve su trabajo como una “manera de vivir, o un compromiso, más que como una tarea”, según dice.

Así es como ha sido siempre desde el momento en que empezó a hacer voluntariado a nivel de las bases.

“Me enamoro con facilidad de mis responsabilidades y siempre he estado comprometido con el movimiento ecuménico”, explica.

Durante mucho tiempo, Zoughbi ha sido un nombre muy conocido en el ámbito del diálogo y las actividades interreligiosas e interculturales, y a lo largo de los años ha creado numerosos foros donde esos diálogos han prosperado.

La contextualización ha sido –y sigue siendo– la fuerza motriz que está detrás de su compromiso con el ecumenismo. Es el incentivo para recorrer este “camino menos transitado”, tal y como lo describe.

“Dios está entre nosotros y Jesús se ha encarnado entre los seres humanos para ser uno de nosotros. Él me ha ayudado a creer, no solo en el evangelio espiritual, sino también en el evangelio social. Jesús habló de las necesidades espirituales mucho antes de que lo hiciera Maslow. El evangelio espiritual aumenta mi fe y mi esperanza, mientras que el evangelio social fortalece mi trabajo, hace valer mi compromiso, refuerza mi perseverancia y afirma mi resiliencia”, explica Zoughbi.

Asumió sus funciones actuales como coordinador local del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) del Consejo Mundial de Iglesias en octubre del año pasado después de veintidós años en el Centro Palestino para la Transformación de Conflictos, que también es una organización ecuménica vinculada a la iglesia. La participación en el PEAPI no es nueva para él. Durante los últimos ocho años ha formado parte del Grupo de Referencia Local del programa y ha estado más o menos involucrado en él desde que se creó.

“Los acompañantes ecuménicos son fuentes renovables de esperanza”, dice, lo que le lleva a explicar más detalladamente un ingrediente básico de sus creencias, junto con su fe cristiana.

“No puedo vivir sin esperanza ni fe, ellas representan las dos caras de mi creencia, donde mi fe bautiza mi esperanza”, explica.

Además, considera que la esperanza es una forma de lucha no violenta que le ayuda a ser creativo e innovador y a aceptar la transformación y trabajar por ella.

“Mi esperanza nace de muchas fuentes; del evangelio, por supuesto, pero el PEAPI del CMI también es mi esperanza. Cuando veo a personas comprometidas de distintos contextos que vienen aquí y se ponen en nuestro lugar y caminan muchos kilómetros con nuestros zapatos, me da esperanza y envía un mensaje importante: que no nos han dejado solos. Piensan en nosotros en todo el mundo. Eso aumenta nuestra esperanza, intensifica nuestra experiencia y da sentido a nuestra existencia, concluye Zoughbi.

Ser cautelosamente esperanzado es, para él, una manera de optar por la vida, y celebrarla.

A pesar de las continuas reacciones en contra de una paz duradera en Tierra Santa y las perspectivas actualmente poco alentadoras, Zoughbi mantiene la esperanza con respecto al futuro: “Esta es la tierra de los milagros y no puedes saber lo que deparará el futuro. Han ocurrido milagros en Irlanda del Norte, en Berlín cuando cayó el muro, y en otros lugares. Pero para ello ha sido necesario el compromiso de personas buenas que han mantenido viva su esperanza. Los milagros no ocurren solos, los hacen personas con esperanza”, dice Zoughbi.

El Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) del Consejo Mundial de Iglesias fue creado en 2002 por el CMI a partir de la carta y la petición de los dirigentes de iglesias locales de establecer una presencia internacional en el país. Desde entonces, 1800 acompañantes ecuménicos han trabajado para crear las condiciones adecuadas para una paz justa.

La peregrinación de justicia y paz

Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) del CMI

El autor es consultor del Consejo Mundial de Iglesias en materia de comunicación.

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