João Pedro Stédile: Reorientar la política, reorientar los cambios en Brasil

Stedile MST

BRASIL

Colaboración de Lilian Celiberti para ALC

El sábado 15 de noviembre la Escuela Nacional Florestan Fernandez del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra- MST fue la sede de una reunión de la Dirección Nacional del MST con parlamentarios y representantes políticos para debatir el balance que el movimiento de los sin tierra realizan sobre los resultados de las últimas elecciones nacionales en Brasil.

Uno de los fundadores del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, João Pedro Stédile dijo que la lectura que el MST hace del proceso electoral establece en primer lugar que el gobierno de Lula y Dilma fueron gobiernos de alianzas de clase participando en esos gobiernos todas las clases sociales con un programa neodesarrollista procurando conformar a todos los sectores. Los banqueros eran los más privilegiados pero se compensaba con políticas públicas de fortalecimiento del rol del estado y distribución de la renta en particular con la valorización del salario mínimo y políticas sociales compensatorias. Ese programa fue exitoso y tuvo importantes resultados durante 12 años pero hoy está agotado. Se agotado por que fue un programa sin capacidad y fuerza para encarar reformas estructurales necesarias que resolvería la causa de los problemas. Las reformas estructurales suponen tocar intereses de otras clases sociales. Se llega así en el último año del gobierno Dilma, a la ruptura del pacto social que dio sustento a ese programa. No fue voluntad del gobierno romper el pacto, los sectores financieros salieron del programa, parte de la burguesía industrial también salió del gobierno. También entre los trabajadores hubo fuertes críticas al gobierno que se manifestaron en las movilizaciones de junio 2013.

Muchos de los sectores desconformes terminaron votando a la derecha y eso también hay que analizarlo. La mitad de la base de los trabajadores del campo votó contra el gobierno Dilma.

Estamos frente a una situación que requiere de soluciones urgentes, en la economía, la sociedad y la política. Para el MST la democracia ha sido secuestrada por el capital. Las tres empresas más grandes que financiaron la campaña de los candidatos al parlamento eligieron el 70 % del parlamento. Los presidentes de las empresas deciden entonces la composición del parlamento.

La derecha en este escenario se concentró en garantizar la elección en el congreso, controla el poder judicial que aún es el único poder no republicano ya que nadie lo controla.

Los medios se transformaron en Brasil en el principal partido de la derecha. Desde el punto de vista político ello quieren volver al neoliberalismo y a la subalternidad con la política de EEUU. Pero claro no van a explicitar esto para la población, y por eso su campaña se centra en la corrupción como si esta no fuera responsabilidad de las empresas capitalistas.

El gobierno Dilma está ahora en una encrucijada, no puede más aceptar un juego de conciliación con pautas que significan el regreso al neoliberalismo, como Fernando Enrique y los tucanes de San Pablo están proponiendo, pero también el programa neo desarrollista que funcionó durante 10 años ahora está agotado porque no permite avanzar en reformas estructurales. Para colocar el 10 % de PBI en la educación hay que tomar el superávit primario que hay reciben los bancos. No hay misterios para invertir en infractoras hay que todas las ganancias. Por eso el modelo está agotado, es en la práctica que no consigue avanzar en las sociales que se le reclaman. Por eso genera una tensión importante que también se manifestó en la campaña. Por eso se requiere del gobierno señales claras en este sentido, porque si la composición del gobierno indica el predominio de los intereses de la derecha, el capital social acumulado en el segundo turno en torno a su candidatura por parte de la militancia de izquierda se va a frustrar. Los 142 millones de electores de Brasil, se mueven por la mística y los símbolos y eso es lo que hay que mostrar desde el primer momento, símbolos claros del rumbo que tomará el gobierno.

En este escenario el MST entiende que hay que seguir movilizando en la calle y en todos lados para impulsar las reformas necesarias. La más urgentes de esas reformas son la reforma política para redactar la democracia en Brasil, los presidentes de las empresas no pueden ser siendo los principales electores del Congreso. La segunda reforma urgente es la reforma de los medios, Dilma anunció que prohibirá la colocación de propaganda pública en la Revista Veja por su comportamiento en la campaña electoral, pero eso debería abarcar también a la O Globo. Pero más que estas medidas, es necesario democratizar los medios de comunicación. También es necesario democratizar lo que llamamos reformas estructurales como las que se refieren al superar primario, la reforma agraria, reforma tributaria, en fin reorganizar los cambios necesarios para el país. La combinación de la lucha institucional y la de las calles son necesarias para avanzar en esas líneas propuestas. Para ello estamos proponiendo organizar un frente popular muy amplio con un carácter social, de movimientos y también partidario. No puede restringirse a los partidos ya que esa forma de organización también está agotada. Los partidos están debilitados por el burocratismo y su alejamiento de las luchas de masas. Esperamos llegar a diciembre con una gran plenaria nacional con todas las fuerzas sociales y populares para constituir ese frente y aglutinar fuerzas para impulsar la reforma política, la de los medios de educación y las reformas estructurales necesarias. Esperamos convencer también a Lula de esta necesidad.

 

 

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