Cuba y Puerto Rico, son…

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ESTADOS UNIDOS

Por Carmelo Alvarez-

Chicago;

He regresado de Cuba, una vez más lleno de alegría y gratos recuerdos. La visita estuvo marcada por varios hechos inolvidables. Se juntaron mis amigos y amigas para sorprenderme con buenos augurios hacia mi jubilación (no retiro) que se avecina este próximo mes de julio. El contexto de la celebración contó con la presencia de un grupo de hermanos y hermanas de la Iglesias Cristiana (Discípulos de Cristo) de Villa Las Lomas en San Juan, Puerto Rico, liderado por su pastor, el Rdo. Justino Pérez. Ello completó lo que faltaba como ingrediente esencial de la celebración, la presencia de gente buena de mi isla amada, Puerto Rico.

Los dos días de celebraciones 22 y 23 de mayo fueron, en primer lugar, muy fructíferos para el diálogo sobre el tema Cuba y Estados Unidos y los desafíos para las iglesias cubanas. La solidez intelectual de dos eminentes pensadores cubanos, René González y Esteban Morales, aseguraron un nivel propicio para las buenas provocaciones y las críticas serias y ponderadas. Los foros mismos proveyeron elementos fundamentales para intentar discernir el momento que vive Cuba y los desafíos a las iglesias. La honestidad y la seriedad de las reflexiones en grupo y los plenarios, creo que nos ayudaron mucho. El culto la noche del 22 de mayo en la Iglesia Presbiteriana Reformada en Versalles, ahí mismo en Matanzas, fue una combinación de proclamación profética y afecto solidario. Recordar los 74 años de vida del Consejo de Iglesias de Cuba, añadió mayor alegría al evento.

Los reconocimientos a Raúl Suárez, amigo y hermano de siempre, y a este servidor, afirmaron los lazos de entrañable amor que nos unen a Cuba. Raúl estuvo muy atinado en su predicación. ¡Y la fuerza y la convicción de su mensaje a sus 80 años, nos dejó boquiabiertos!

Al expresar mi más profunda gratitud por este homenaje al Consejo de Iglesias de Cuba, al Rdo. Joel Ortega Dopico, su presidente, y al Dr. Reinerio Arce, saliente rector del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, reitero mi compromiso de seguir acompañando a las iglesias cubanas en su tarea ineludible en este tiempo de transiciones. A todas las personas que asistieron y que se envolvieron en la celebración, mi abrazo efusivo.

Deseo, finalmente, resaltar un gesto que me conmovió grandemente. Mi hermano del alma y colega, Adolfo Ham, me había prometido obsequiarme una antología publicada recientemente en Cuba de una puertorriqueña ilustre por ser buena poetisa e incansable patriota, Lola Rodríguez de Tió. Ella simboliza y reúne en su persona a lo mejor de nuestra intelectualidad, que desde el exilio enarboló la causa de nuestra independencia. La lista es impresionante. Añadir a Segundo Ruiz Belvis y Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos, subraya la cualidad y la intensidad de la entrega a esa causa de nuestros insignes exilados.

En su dedicatoria de la antología, Adolfo Ham, escribe: “Para Carmelo, en recordación agradecida de muchas jornadas en Cuba. Matanzas 5/015 A.D.”.  Gracias, Adolfo, por esas palabras que resumen y dicen tanto. Como haz expresado siempre “mi vocación más fuerte es la ecuménica.” En ello estamos en total acuerdo, esa ha sido y es mi gran pasión, la causa y el compromiso ecuménico.

Al leer la antología, Lola Rodríguez de Tío, Mis cantares y otros poemas (La Habana, Editorial Arte y Literatura, 2013), me encuentro con el poema a Cuba (177-179). Y ahí está esa estrofa luminosa (179), de la cual cito la parte que se ha hecho tan famosa:

Cuba y Puerto Rico son

De un pájaro la dos alas,

Reciben flores y balas

Sobre el mismo corazón…

Cuba y Puerto Rico han sido y son islas hermanas. Con raíces comunes en el pasado colonial, siempre en la búsqueda de nuestras plenas realizaciones. Desde el corazón del Caribe hemos luchado por ser contra viento y marea, Antillas que no se doblegan. Por eso como bien lo expresa el editor y prologuista de la antología, Jorge R. Bermúdez, Lola Rodríguez de Tió, es “la hija de las islas”. Al intentar emular a una mujer excepcional y brillante como Lola Rodríguez de Tió, solo nos resta reafirmar nuestro amor y compromiso con estas dos islas. Como siempre he dicho, “Cuba, cerca de mi corazón”, “Puerto Rico, mi isla amada”.

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