Margarita Casco Aveiro: No podemos seguir encerrados entre cuatro paredes

Margarita Casco Aveiro (ALC)

Margarita Casco Aveiro (ALC)

ARGENTINA-

Leonardo Félix para ALC

Margarita Casco Aveiro, pertenece a la mesa nacional del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en Paraguay, y trabaja desde hace varios años en el foro de Género y apoya las actividades de juventud en su país.

ALC. ¿cuál es tu perspectiva desde lo que es la realidad del Paraguay, del aporte concreto que pueden hacer las iglesias?

MCA: En las iglesias de Paraguay todavía estamos muy encerrados en nuestros templos y en actividades que tienen que ver con lo dominical. Esto contrasta con  un pueblo como el nuestro que está con fuertes necesidades desde la salud y otros ámbitos básicos de derecho, en donde anunciar el evangelio es imprescindible, así como el estar con ellos y ellas y hacer algo para realizar cambios en lo inmediato. No podemos seguir quedándonos encerrados entre cuatro paredes predicando el evangelio porque esto no es lo que Jesucristo quiere de nosotras y nosotros.

ALC. ¿Hay acciones concretas que parten del CLAI para las iglesias en Paraguay que ayuden en la visibilidad de uds como miembros de la sociedad en la que están inmersos?

Si desde ya. Nuestra acción parten del trabajar sobre la toma de consciencia de nuestros miembros de iglesia, que eso, lo propuesto desde las mesas de trabajo en la región, es lo que hay que hacer. Con talleres, encuentros y campamentos. Y con temas que nos acercan a la sensibilización de lo que le pasa a otros y otras, como por ejemplo proyectos de vida, y la demanda de los DDHH.

ALC. Y dentro de la temática concreta de justicia de género, ¿cómo notas que están las iglesias en el Paraguay?

Yo creo que hay todavía un camino grande por hacer. Es como ir derribando murallas aún dentro de las iglesias, porque también hay una cuestión de visión patriarcal, en donde la supremacía de los varones, hace difícil el avance de las mujeres comprometidas que luchan por su lugar en la toma de decisiones y acciones concretas. Aún son una minoría las iglesias que realmente pueden reconocer el liderazgo femenino y mucho más aún, el tema de una justicia de género.

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