El Papa carga un maletín negro

Papa Francisco

ESTADOS UNIDOS-

Por Carmelo Alvarez-

Quisiera iniciar este artículo tratando de ubicar la figura del Papa Francisco en una doble perspectiva que parece dominar su gestión papal. Mi análisis obedece por un lado a la histeria mediática que este Papa ha provocado, y a unas circunstancias históricas que lo marcan. No cabe la menor duda que su rostro carismático y sus ocurrencias públicas también son parte de su presencia en la Iglesia y en la sociedad global predominante.

La imagen del Papa que carga un maletín negro se me ocurre como parte de una curiosidad que no pasa desapercibida para los y las periodistas. Muchas veces se le ha retratado con su ya acostumbrado maletín cuando aborda su avión papal, y en no pocas conferencias de prensa se han atrevido a preguntarle qué carga ahí en ese maletín. Él ha contestado que el breviario, un libro que va leyendo en cada viaje y la Biblia. Y se me ocurre que una versión de la Biblia Latinoamericana porque un gran amigo recientemente fallecido, el Rdo. Ángel Peyró, Pastor General de la Iglesia Evangélica Discípulos de Cristo en Argentina, me confió que el Cardenal Bergoglio sacaba tiempo de su apretado itinerario cuando era arzobispo de Buenos Aires para visitar hogares de ancianos en Buenos Aires donde pastores evangélicos ya jubilados yacían en cama o en sillas de ruedas, muchos ya con enfermedades terminales. Les leía pasajes bíblicos con esa versión de la Biblia latinoamericana, conversaba y oraba con ellos. Y en no pocas ocasiones les dio la eucaristía.

Entonces, deseo resaltar varios aspectos, no solo de la personalidad del Papa Francisco, sino la doble vertiente que lo acompaña: se mueve entre San Ignacio de Loyola y San Francisco de Asís. Sabemos que posee una sólida formación jesuítica y resalta en sus intervenciones públicas su admiración por la herencia franciscana. Ya él lo ha dicho. Lo importante es descifrarlo y ubicarlo en su gestión. Porque me atrevo a sugerir que como Papa quiere superar su gestión como arzobispo de Buenos Aires y superior de los jesuitas en Argentina. Esos fueron años turbulentos y no exentos de polémicas, algunas todavía en la trastienda de su actual gestión como papa. Nada mejor que la ruta marcada por el discernimiento ignaciano y la búsqueda de la paz franciscana. Ahí se puede configurar una propuesta que logre sanear la Iglesia y  hacer un planteamiento que acerque la paz con justicia y el cuidado de la creación en un mundo conflictivo. Sus audiencias, visitas, sermones, encíclicas y declaraciones van hilvanando esa estrategia. ¡Y logra convocatorias importantes aún entre teólogos de la liberación que estaban muy distantes del Vaticano, y hoy se sienten aceptados y bienvenidos! Creo que todavía las teólogas feministas no son tan entusiastas, por obvias razones, que van mucho más allá de las buenas intenciones del Papa Francisco.

Desde que asumió el papado Francisco en 2013 he visitado la Argentina en tres ocasiones, y conversado extensamente con amistades que saben mucho sobre estos asuntos. Además, quiero estar atento (como debemos estar todos y todas) de lo que acontece con sus visitas a Latinoamérica y el Caribe. En lo que sigue quiero subrayar su interés por la región y el papel que la Iglesia quiere cumplir en estas tierras (¡recuérdese que aquí el catolicismo pierde o gana, para decirlo con candor!). Pero, deseo plantear algunos desafíos que están marcando su papado. Lo ojos del mundo lo observan. Y él quiere marcar una diferencia. Cuánto ha de lograr, sólo Dios lo sabe. Algunos temas como la sexualidad humana escandaliza a un sector del catolicismo, pero ahí todavía el Papa Francisco acerca opiniones, pero no hay grandes aperturas. Temas como el aborto siguen bajo vigilancia y no se cambia la posición oficial. Lo mismo pasa con la ordenación de las mujeres, el celibato y la homosexualidad. Sus simpatías personales no mueven a cambios sustanciales en la Iglesia. ¡Y se aprecia su sensibilidad, pero no hay que llamarse a engaños o falsas expectativas!

Su primer viaje a la región latinoamericana y caribeña fue una aproximación que  marcó la ruta de sus futuras visitas. Una especie de ensayo inicial, como probando las aguas. Estuvo de visita a países importantes como Ecuador, Bolivia y Paraguay. En la visita que se avecina irá a Cuba y los Estados Unidos. Aquí ya nos vemos en una zona que recientemente ha llamado la atención del mundo entero. Y se ha mencionado insistentemente el papel positivo de la Iglesia Católica en el acercamiento entre los dos países y la reapertura de las relaciones diplomáticas, después de tanta confrontación. Deberá ir a la Argentina y Brasil en su momento. México lo aguarda. A Venezuela y Colombia tendrá que esperar que las aguas bajen de nivel. A no ser que pretenda ser intermediario.

Así las cosas, esperemos que en Cuba el clima de diálogo entre el gobierno y la Iglesia Católica siga incrementándose. La presidencia de Raúl Castro ha sido muy beneficiosa para la jerarquía de la Iglesia Católica. Hay evidentes acercamientos que complacen a las dos partes. Se han limado asperezas importantes. Cómo se avizora el panorama hacia el futuro depende mucho de los futuros cambios en el contexto de la conducción del gobierno cubano y las nuevas autoridades eclesiásticas, particularmente en el arzobispado de La Habana. Asumo que ese tema subyace en la visita del Papa.

En Estados Unidos hay que asumir que la visita del Papa es importante sobre todo para la población hispana que es mayoritariamente católica. Hay un profundo dolor entre los inmigrantes hispanos, mayormente de México, que aguardan una palabra pastoral del Papa Francisco. Honestamente creo que ya la presidencia de Barack Obama no se ha de beneficiar mucho de esta visita del Papa Francisco, su presidencia ya languidece. Es lo que aquí llaman en inglés, un “lame duck”.

Sabemos que el Papa Francisco ha de impactar con su carisma. Cuánto ha de lograr entre San Ignacio de Loyola y San Francisco de Asís depende mucho de su capacidad de convocatoria y los derroteros que tome la estrategia vaticana en la visita a Cuba y Estados Unidos. Eso no depende totalmente del Papa, pero evidentemente hay un marcado interés en seguir avanzando la influencia de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe, y particularmente en Cuba. Dios permita que en su maletín negro traiga algunas respuestas concretas. Veremos.

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