Agresión a jóvenes de Villa 21: La IEMA afirma que los senderos de justicia son innegociables

Iván, piden justicia ante los abusos institucionales de Prefectura (Garganta Poderosa)

Iván, piden justicia ante los abusos institucionales de Prefectura (Garganta Poderosa)

ARGENTINA-

El 24 de setiembre en la poblada Villa 21 de la ciudad de Buenos Aires, dos menores de edad, Ezequiel de 15 e Iván de 18-colaboradores de la publicación Garganta Poderosa– fueron requisados por efectivos de la Prefectura Naval Argentina y luego de ser maltratados e intimidados fueron dejados en libertad. Iván denunció en televisión estos abusos y al regresar a su barrio nuevamente lo torturaron más de diez prefectos, sobre la vera del Riachuelo, en la Villa 21. Un centenar de organizaciones repudiaron estos actos de violencia reclamando por justicia, entre ellas, la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA).

Organizaciones políticas y sociales en Argentina: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora – Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza (APDH) – Madres de Plaza de Mayo – Abuelas de Plaza de Mayo – Trabajadores del Diario Autogestivo Tiempo Argentino – Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA) – Colectivo de Trabajadores de Prensa – Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), por citar alguna de ellas, firmaron un comunicado condenando el brutal hecho y reclamando por justicia.

La IEMA adhiere a través de las siguientes palabras emitidas el 10 de octubre:

“Nos unimos al repudio expresado por diferentes sectores de la sociedad de los hechos ocurridos en el complejo habitacional de las villas 21 y 24, donde se torturó y amenazo a dos adolescentes por parte de una docena de prefectos, abusándolos indiscriminadamente, violando  derechos y libertades a las que tienen las responsabilidad de responder como guardianes de la seguridad de la población.  Así mismo requerimos que el gobierno asuma su responsabilidad en el tema para impedir que hechos de esta naturaleza vuelvan a repetirse.

Acompañamos a esos jóvenes, sus familiares y a la comunidad toda de la villa para que se cumpla el imperativo: que andar por senderos de justicia es construir una sociedad que promueva el desarrollo de la vida humana y que podamos todos vivir en una comunidad justa,  libre y solidaria.

Acompañamos nuestra expresión de solidaridad con el compromiso y la convicción de que Dios ha de guiarnos por caminos de justicia.”

 

 

 

 

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