Sin memoria no puede haber comunicación para el cambio social, dice Presidente de WACC-Al

José Luis Aguirre de WACC-Al en V Comlac (ALC Noticias)

José Luis Aguirre de WACC-Al en V Comlac (ALC Noticias)

PARAGUAY-

“No se puede hablar de comunicación con sentido de cambio social sin memoria, ésta debe y es una de nuestras principales fortalezas y misiones, la de saber que nuestros mismos sueños en parte han sido ya construidos por otros quienes también en su momento los habían aspirado”, afirmó José Luis Aguirre Alvis, Presidente de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana América Latina-Wacc-Al, en el panel inaugural “Comunicación, ciudadanía y democracia” del V Comlac-Congreso Latinoamericano y Caribeño de Comunicación celebrado en Asunción del 6 al 9 de octubre.

Dado lo valioso de su recorrido histórico desde WACC de la comunicación cristiana en nuestra región, compartimos parte de la ponencia:

Para la WACC, la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana, y específicamente para su presencia regional en Latinoamérica, pues tenemos presencia en ocho regiones del mundo, la comunicación es y debe ser entendida desde su dimensión de derecho humano fundamental.

Si algo caracteriza a la WACC, y quizás por más de sus cincuenta años de actividad, es su constancia y labor de referente frente a cualquier otra iniciativa, de trabajar por el derecho a la comunicación de todos y todas en cualquier situación, región y desde los valores y principios cristianos que nos unen y dan sentido.

¿Qué es la comunicación como derecho, o el mismo derecho a la comunicación de todos y todas?

Pues es de reconocer que en el mundo las condiciones de acceso, expresión, justa representación, manejo autónomo de medios y recursos técnicos y tecnológicos para la difusión masiva, así como la valoración de concepciones, lenguajes y formas de expresión de la comunicación desde los contextos indígenas, de las personas con discapacidad, y de cualquier forma de diversidad humana y que son y hacen parte de su misma naturaleza e identidad no son favorecidas dadas las circunstancias de inequidad, desigualdad social así como la misma percepción marcadamente instrumental de las dinámicas de la interacción humana.

Sonó muy teórico o abigarrado esto, así que en síntesis

estamos comprometidos desde lo valores de la fe, y los que nos impulsan como en la Parábola del Buen Samaritano, a descubrir al Otro, verlo como semejante asumiendo la riqueza de su diversidad, pero para dialogar con él y a contribuir a que éste mismo opere la palabra como su mismo recurso de transformación humana.

La WACC tiene establecidos  un conjunto de principios que guían su accionar y estos son llamados los Principios Cristianos de la Comunicación -1986- y en síntesis comprenden:

“Que la comunicación crea comunidad, es participativa, libera a las personas, defiende y promueve las culturas humanas en toda su gran diversidad y se pronuncia proféticamente ante los poderes establecidos.”

El Padre Michael Traber fue el redactor principal de esos principios dando con ellos una orientación y guía a este movimiento global, y de asociados todos voluntarios, los que compartiendo estos ideales se retan a “desasociarse de las estructuras de poder que mantienen a los pobres en una posición de sobrevivencia” y como misión promoverán una “reconciliación genuina mediante la cual la dignidad de todas las personas pudiera ser celebrada y reafirmada.”

El objetivo de estos Principios es también alentar a los miembros asociados a contribuir, como personas de fe, en los debates que emergen en toda época y lugar por los derechos a la comunicación así como sumarse a la defensa de la verdad y la justicia en un mundo donde la información y los sistemas de comunicación muchas veces reproducen y amplían las inequidades.

Entonces, para abordar las  dimensiones de la comunicación, ciudadanía y democracia, para el movimiento WACC, y como se viene trabajando en América Latina así como en El Caribe, la comunicación se inspira desde el Evangelio, un Evangelio liberador y de esperanza, así la comunicación sale de su esfera instrumental así como de la sola difusión o entrega de contenidos desde emisores o medios para más bien asumir los rostros humanos, establecer el contacto con ellos, y ponernos en servicio de ellos desde sus necesidades de expresión edificadora.

Pensamos que el producto de esta experiencia de comunicación desde el encuentro y relación con las diversidades culturales, sociales y en sí humanas es contribuyente a la calidad de ciudadanía. Pues esta condición es la que se alcanza de modo integral teniendo a los derechos humanos como referente y al derecho a la comunicación como parte integral de ser personas en dignidad e igualdad de derechos.

Ahora dónde aparece la democracia?

Pues en el impacto de nuestro trabajo, siendo que el impulso de nuestros compromisos en los países y en los más pequeño de los lugares en que se lleva la presencia de la WACC allí se espera generar una cultura de y para los valores del derecho a la comunicación, sabiendo que el destino del fortalecimiento en la comprensión de lo comunicativo como experiencia básicamente humana, el manejo y uso de medios y recursos tecnológicos de la comunicación e información, la abogacía que se hace para la discusión y presencia en los marcos de regulación de la comunicación y telecomunicaciones tiene que contar con una mirada de participación, inclusión y diálogo, más las acciones de capacitación y avivamiento de la comprensión de la comunicación desde los valores de la fe inciden deseablemente en la construcciones de relaciones democráticas en la comunidad.

Se ha tenido en sus momentos oportunidades de acción en la vigilancia de marcos normativos y de la política pública que resultaban afectando una comunicación democrática, como también se ha intervenido allí donde se daban las oportunidades para que la comunicación tomo presencia así como se asuma como un derecho colectivo.

Un caso es el apoyo y seguimiento prolongado al proceso de aprobación de la Ley de Medios Audiovisuales en la Argentina, labor que convoco la presencia de nuestros delegados por un tiempo prolongado.

Otro caso es la intervención de aprobación de la actual Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, donde el Art. 106 de la misma reconoce que las bolivianas y los bolivianos tienen el derecho a la comunicación e información. Sólo existen dos casos en el mundo en que las constituciones políticas de un estado reconozcan a la comunicación como un derecho junto a los demás derechos civiles de las personas.

Otra dimensión de mucho trabajo y con alcance global bajo este conjunto de principios e impulsada por la WACC es su trabajo por la equidad de género en la comunicación y para esto desde 1995 y cada cinco años realiza el monitoreo de medios en un día aleatorio del año para ver cómo la mujer es protagonista de la información noticiosa en radio, tv, medios impresos y ahora en espacios digitales.

Este proyecto es hasta hoy el único más prolongado en este tipo de mediciones, y sus productos están sirviendo para la incidencia directa dentro de los estados y sociedad civil para reflexionar sobre este cada vez más marcado distanciamiento entre la información y el gap de género. Los hallazgos al respecto son severos y preocupantes

Hoy hemos venido a Asunción para alimentar estas nuestras potencialidades, las de usar el don de la comunicación que el mismo Dios nos ha regalado, para poder utilizarlo en todo tiempo y condición para impedir que haya voces que no sean escuchadas, para acercarnos y construir con los demás y así mismo para ser humildes en nuestro propio silencio… y reiteramos, la humanidad es producto de una historia pre, y en presente comunicativa.

La misma experiencia del haber sido creados a semejanza del Padre, ya es de hecho de partida de este signo comunicativo, el de compartirse para ser en el Otro…

Y allí se marca nuestra tarea, que por cierto es hasta privilegiada, pues son las y los comunicadores quienes asumen la tarea de la palabra, aquella iniciada desde la misma voluntad creadora, estamos heredando la voluntad de amor y servicio a los demás, y en especial a lo más necesitados, y no para conseguir un protagonismo ni menos el resultar tomando la palabra del Otro, sino para experimentar la misma tarea co-liberadora, porque como ya nos decía hace años en brasilero Paulo Freire, nadie libera a nadie, sino mutuamente se liberan, y así mismo no comunico a alguien sino mutuamente nos comunicamos, pues lo común es la base de nuestro oficio y la acción que integra la misma palabra comunicación es la inevitable fuerza que estamos llamados también a cumplir y activar.

Aquí, que nos toca hablar de “Comunicación, Ciudadanía y Democracia” y en este escenario, me corresponde hacer efectivo el acto de hablar reconociendo el valor de la memoria para ligar además dos cosas, lo expuesto anteriormente, donde traté de incidir sobre el sentido de lo comunicativo y ahora con una condición para hacer posible este recorrido, y se trata de nuestra coherencia personal y humana. Y para esto resulta providencial descubrir y evocar lo siguiente:

Aquí en Paraguay, y particularmente en este encuentro, se traerá al recuerdo el trabajo y contribución de nuestro amigo Juan Diaz Bordenave, déjenme contarles que la WACC (Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana) surgió en Bolivia en el año 1996, y lo hizo agrupando a un grupo de interesados en los temas de la comunicación, la educación y el periodismo con enfoque de ciudadanía y organizamos entonces en la ciudad de Cochabamba el Seminario Andino sobre “Ética y Comunicación”. Allí estuvieron asistentes de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, tratando por primera vez sobre la construcción de una democracia real desde una comunicación éticamente responsable, y mejor, una capaz de leer con contextos sociopolíticos que la circundaban.

De ése entusiasta arranque siguió la primera actividad de lanzamiento de la WACC en Bolivia con el Seminario “Democratización de la Comunicación” realizado en La Paz, en noviembre de 1997. Y quién estuvo como invitado central en este parto fue justamente el maestro paraguayo, Juan Enrique Diaz Bordenave. Así que este noble agrónomo comunicador tuvo también parte en el surgimiento de organizaciones que se preocuparán de la comunicación en su relación con los intereses de la comunidad. Lo que nos dijo entonces, y pertinente para este escenario, fue que para ejercitar y comprometerse con las aspiraciones de una comunicación democrática existía una condición y cualidad personal, y era la de la coherencia. Para él había que ser coherentes, para ser promotores de una comunicación alternativa, y más aún de imaginar otros caminos posibles para el aprovechamiento de la palabra.

Textualmente Bordenave dijo:

“Tenemos que ser coherentes y auténticos, sino corremos el riesgo de la falta de congruencia. Uno de los principales enemigos de cualquier liberación y así de la conciencia crítica (…) es más…para hablar del concepto liberación debemos ver que la liberación comienza con cada uno de nosotros. Hubo un tiempo en el que yo creía, como muchos de ustedes, en la liberación colectiva, en la masa que se rebela. Me doy cuenta hoy, que si no hay una liberación individual(primero), no se puede pretender la libertad social, es de ahí que los individuos liberados, pueden perfectamente liberar a la sociedad y por ende al mundo” (Bordenave. La Paz. 1997).

 

El maestro continuó: “La autenticidad es ser uno mismo, no imitar ni a Paulo Freire, ni a otros. Y si uno me pregunta, ¿qué significa ser uno mismo? .Les diría, que es ser coherente.” Allí, utilizó como ilustración  una escena referida a Leonardo Boff, el teólogo brasilero, y señaló que en la descripción del hombre nuevo usaba un gráfico con varios círculos en perfecta relación. Esos círculos eran las dimensiones del hombre pleno. El primer círculo, que estaba en el centro, era la identidad personal. La otra circunferencia era la dimensión trascendental, la relación del hombre con el mundo sobrenatural, la relación del hombre con Dios. Otra faceta del esquema era la dimensión comunitaria, donde se activaba la compasión y la participación. Y la última dimensión era la ecológica, la relación con la naturaleza suponía la integración con la naturaleza. Y concluyó: para Leonardo Boff el hombre pleno, era aquel que procuraba vivir al máximo su potencial humano en cada una de estas dimensiones” (Bordenave. La Paz, 1997).

 

El mismo Bordenave se analizaba diciendo: “…antes me parecía que la identidad personal era la dimensión más importante de todas. Hoy me doy cuenta que la dimensión trascendente es la más esencial y, sin embargo, la más olvidada.

El hombre ha nacido para vivir un camino de unión con Dios. La esencia de la vida es la búsqueda de Dios hasta encontrarlo e integrarse con él, admitiendo que él está en la base de nuestra propia identidad (…) Yo, personalmente, vivo fascinado con la figura de Jesús. Y muchas veces lo veo distorsionado, está demasiado eclipsado, distorsionado, y no lo encontramos. Yo soy una persona que cada día cree más, tiene más fe y que va entendiendo más como la fe libera, porque eso es lo que está encerrado entre la vida y la verdad. Jesús nos dijo una frase y nos dio una misión: “Buscad la verdad porque ella os hará libres” (Bordenave. La Paz. 1997)

 

Bordenave en su exposición sobre “El enfoque liberador de la comunicación alternativa”, en el “Seminario Democratización de la Comunicación” organizado por la WACC allí en 1997, y recuperado para hoy, porque es tan válido como retador planteó: “Propongo el reto personal de que cada uno de nosotros establezca una lista de objetivos concretos por los que quiere luchar, y así fijar las direcciones de su propia coherencia y horizontes de tarea”. Yo comenzaré con mi lista y comprende:

 

  • Sustituir la economía capitalista por una autogestionaria. Una especie de socialismo democrático participativo. Que las fábricas sean de quienes trabajan en ellas.

 

  • Reemplazar fuerzas armadas por unas fuerzas civiles de promoción y capacitación para el desarrollo. Que las instalaciones militares se usen como universidades (…), colegios…, etc.

 

  • La necesidad de que la Iglesia Católica recupere su carácter evangé Que vuelva a ser de nuevo la Iglesia de Jesús y no la Iglesia de la jerarquía.

 

  • La universidad debería abandonar su papel alienado, elitista y privilegiado para ser un instrumento de desarrollo.

 

  • Y, en el campo de la comunicación nos toca apoyar y fortalecer las radios comunitarias. Ellas son el futuro de la democracia participativa.

 

  • Sustituir la educación transmisora y conductista por una educación dialógica y participativa.

 

  • Y por último, necesitamos desarrollar la conciencia crítica de la población y luchar para que los sistemas educativos nacionales ofrezcan oportunidades para la formación de la conciencia crítica en la juventud y en los comunicadores sociales.

 

Hemos hecho un recorrido, y apelando a que se haya podido construir una imagen ojalá de percepción de lo que es pensar –comunicación, ciudadanía y democracia- desde lo que hace el movimiento de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), además de invitarnos a estar en sintonía entusiasta y siempre renovada con una comunicación que es tarea de todos habiendo heredado de creación el compromiso de estar, ser y actuar en vínculo, en escucha, en hospitalidad y en disponibilidad para hacer de la palabra la misma presencia de Cristo liberador en nuestras vidas.

 

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