Dramática situación de migrantes africanos: iglesia Católica llama a la solidaridad

(LA PRENSA -M.GARCÍA)

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NICARAGUA-

Por Trinidad Vázquez-

La iglesia Católica de Nicaragua mostró su preocupación por la  ola de migración irregular y llamó a la comunidad católica del país a amparar a los inmigrantes indocumentados, muchos de los cuales llegan desde el Caribe y África con el fin de avanzar a Estados Unidos. 

 El  comentarista deportivo Daniel Hernández, que regresaba de El Salvador el 16 de octubre pasado, vio caminado a más de cien personas provenientes de África en una carretera de Honduras; estos migrantes lograron evadir los controles fronterizos en Nicaragua y  atravesar al territorio del país vecino.

“Cuántos inmigrantes sufren injusticia, persecución, no se les ayuda. Como cristianos debemos ser un instrumento de Dios para ayudar o apoyar a estas personas, cuando nos las pone a nuestro alcance”, dijo el sacerdote Julio Santos Dávila, en la misa dominical de la catedral Metropolitana de Managua.

El llamado de la iglesia ocurre en momentos en que cientos de inmigrantes irregulares, en su mayoría africanos abandonados por traficantes de personas o coyotes, son detenidos por las autoridades mientras intentan atravesar territorio nicaragüense.

Algunas de las detenciones han sido violentas debido a que la población local ha intentado impedir las capturas, como ocurrió en la Comunidad El Tamarindo en la zona costera del departamento de Carazo- a 68 kilómetros al sudoeste de la capital-que  realizó la Policía Nacional; allí 25 migrantes se encontraban refugiados en una iglesia evangélica y  fueron capturados por la fuerza.

En la carretera panamericana sur de Nicaragua fueron capturados 125 personas que viajaban en dos furgones con rumbo al norte, en entre ellas una mujer embarazada  que tuvo que ser  hospitalizada, mientras otro migrante se cayó del camión y también  fue hospitalizado. En esa misma zona, doce migrantes africanos se entregaron en una base militar  aduciendo que se sentían cansados, con hambre y sed al agotarse los pocos  alimentos que cargaban en sus mochilas.

En septiembre pasado, la maestra rivense Nila Mar Alemán fue arrestada y sentenciada a tres años de cárcel, acusada de tráfico de personas por auxiliar a una indocumentada africana y a su pequeña bebé a cruzar a Honduras, lo que causó conmoción en el país, aunque posteriormente la docente quedó en libertad condicional.

A pesar de los controles que ejercen las autoridades de la región para contener el ingreso, el flujo continúa por los puntos ciegos fronterizos y a causa de los servicios ilegales de los traficantes de personas.

“Esos inmigrantes que salen de su país solo al amparo de Dios, dejan la seguridad de su tierra, su cultura, su idioma, por alcanzar un mejor estado de vida. Cuántos inmigrantes sufren injusticia, persecución, no se les ayuda”, reflexionó Dávila.

El párroco de la Iglesia católica también recordó: “Nicaragua sigue produciendo inmigrantes”, en relación una diáspora calculada en más de 800 mil nicaragüenses ante la falta de empleo actual.

Por su parte, monseñor Bosco Vivas Robelo, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, dijo que en esta semana se reunirán “y tratarán el fenómeno de la migración, que efectivamente es un tema de conflicto humano muy serio que nos llama a la reflexión, porque hay que darles una repuesta y nosotros desde el Evangelio queremos dar nuestros aportes” comentó. “La inmigración es un drama humano gravísimo, es un problema real que nos obliga a verlo, no podemos ignorarlo”, expresó el obispo de la Diócesis de León.

 

 

 

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