Billy Graham estuvo en el lado equivocado de la historia

Graham con el entonces Presidente Reagan (White House)

Graham con el entonces Presidente Reagan (White House)

MÉXICO-

Por Matthew Avery Sutton- Publicado enThe Guardian, 22 de febrero de 2018-

Cuando Billy Graham se presenta ante el tribunal de Dios, finalmente puede darse cuenta de lo mucho que le falló a su país, y tal vez a su Dios. Sobre los derechos civiles y la crisis ambiental, los asuntos más importantes de su vida, defendió las políticas equivocadas. Graham estuvo en el lado equivocado de la historia.

El evangelista más famoso del mundo dejó que su anticipación apocalíptica del venidero reino de Dios lo cegase a las realidades de la vida en este mundo. Para Graham, la Biblia tenía un mensaje claro para los cristianos que vivían en lo que él creía que eran los últimos días de los humanos en la tierra. Los individuos solos pueden alcanzar la salvación; los gobiernos no pueden. Las conversiones cambian los comportamientos; las políticas federales no. Estas convicciones dieron forma a las opiniones del evangelista sobre los derechos civiles.

A finales de la década de 1950, Graham integró sus avivamientos y pareció apoyar el floreciente movimiento por los derechos civiles. Este es el Graham que la mayoría de los estadounidenses recuerda. Pero a medida que el movimiento creció, se expandió y se volvió cada vez más conflictivo, la posición del evangelista cambió. Una vez que líderes como Martin Luther King Jr. comenzaron a practicar la desobediencia civil y pidieron al gobierno federal que garantizara los derechos de los afroamericanos, el apoyo de Graham se evaporó.

Graham con M. Luther King Jr (NY Time)

Graham con M. Luther King Jr (NY Time)

A los pocos días de la publicación de la famosa carta de King de 1963 desde una cárcel de Birmingham, Graham dijo a los periodistas que el ministro bautista debería “frenarse un poco”. Criticó a los activistas por los derechos civiles por centrarse en cambiar las leyes en vez de los corazones. En 1971, publicó The Jesus Generation (La generación de Jesús), un libro sobre el próximo apocalipsis. Buscar señales de la segunda venida de Jesús se había convertido en una obsesión de Graham, como lo fue para millones de otros evangélicos a mediados del siglo XX. En el libro, Graham elogió la sabiduría de los jóvenes que rechazaron el gobierno federal como una herramienta para rectificar las injusticias. Graham tuvo la oportunidad de guiar a los fundamentalistas hacia una nueva era, pero la desperdició. “Estos jóvenes no valoran demasiado las viejas consignas del New Deal, el Fair Deal, la New Frontier y la Great Society”, dijo. “Creen que la utopía llegará hasta que Jesús regrese. Por lo tanto, estos jóvenes tienen unas bases bíblicas sólidas”.

Durante seis décadas, Graham enseñó a los estadunidenses que el gobierno federal no podía ser un instrumento de Dios para lograr justicia, ni en cuestiones de raza o en otros asuntos importantes. Aunque creía en la igualdad racial, su teología lo cegó ante lo que ahora sabemos que era el mejor medio para lograr esa igualdad. Más recientemente, el evangelista negó la amenaza del calentamiento global y rechazó los esfuerzos federales para obstaculizarlo.

En un libro de 1992 centrado en las señales de que el mundo estaba llegando a su fin, el predicador sugirió que si la humanidad iba a sobrevivir, las empresas debían reducir la contaminación y dejar de contribuir al calentamiento global. En una versión revisada de 2010 del libro, Graham eliminó por completo la frase “calentamiento global” del texto. El calentamiento global ya no existía en la mente de Graham como una amenaza real. Continuó asegurando a los lectores que la Tierra no se “salvaría a través de la legislación”. El gobierno federal, indicó, no tenía nada que ver con aprobar leyes para proteger la Tierra para las generaciones futuras.

Knoxville News Sentinel

Knoxville News Sentinel

Las posturas de Graham sobre los derechos civiles y el medio ambiente no son las de un maniático derechista o de un anti-intelectual paranoico. Graham toma en serio su Biblia y su teología. Las posiciones políticas que ha adoptado derivan de un estudio cuidadoso y serio de las escrituras. Graham alcanzó la mayoría de edad durante la gran expansión de Franklin Roosevelt del poder del gobierno. Pero en lugar de unirse a defensores sociales del Evangelio como Harry Hopkins, colaborador de Roosevelt en la promoción de la creación de un estado de bienestar para servir a los necesitados, el futuro evangelista estuvo más influido por los fanáticos de la chusma fundamentalistas obsesionados por el apocalipsis que rechazaron el liberalismo del New Deal.

Éste es un mensaje que apareció una y otra vez en los muchos libros de Graham sobre la segunda venida de Jesús. Sólo el regreso de Jesús corregiría los errores sociales, concluyó. La expansión del poder del Estado, en cambio, fue un precursor necesario para el surgimiento del anticristo. El evangelista estaba seguro de que a medida de que nos acercamos al fin de los tiempos, los gobiernos del mundo eliminarán los derechos y libertades de los cristianos. El New Deal, con sus regulaciones intrusivas, fue el primer paso; el Obamacare, con sus mandatos de anti-concepción, el más reciente. Sin embargo, Graham insistió en que la inevitabilidad de la segunda venida no era una justificación para la indiferencia. “No debemos sentir que debemos sentarnos y no hacer nada para luchar contra el mal solo porque algún día los cuatro jinetes vendrán con fuerza total y final sobre la tierra”, escribió. En lugar de eso, instó a los evangélicos a elegir personas para el cargo que compartieran su visión anti-estatista del mundo. Y lo hicieron. Los evangélicos blancos han desempeñado un papel importante en las recientes campañas políticas, apoyando a todos los candidatos presidenciales republicanos, desde Ronald Reagan hasta Donald Trump.

Graham tuvo la oportunidad de conducir a los fundamentalistas hacia una nueva era. Pudo haberlos empujado a tomar la reforma social en serio como un mandato dado por Dios para salvar al mundo de la destrucción del medio ambiente. Pudo haber abordado el racismo, el pecado original de Estados Unidos, defendiendo las agresivas políticas de derechos civiles del gobierno federal. Pero lo desperdició. No pudo superar los esquemas especulativos de los últimos tiempos de su cohorte de evangélicos, con su actitud hostil contra el gobierno.

Graham tuvo buenas intenciones, como demostró su trabajo anti-segregación de sus cruzadas. Pero cuando su influencia realmente hubiera contado, cuando pudo haber efectuado un cambio real, una transformación social real, estaba demasiado atrapado en el temor escatológico de los últimos días como para reconocer el potencial del Estado para hacer el bien.

Todos estamos pagando el precio. Una versión diferente de los últimos días puede estar pronto sobre nosotros. Las tensiones raciales están aumentando, la Tierra se está calentando y los evangélicos están haciendo poco para ayudar. Ése puede ser el legado más importante y el más triste de Graham.

Matthew Avery Sutton ha sido becario de la Fundación Guggenheim y es autor de American Apocalypse: A History of Modern Evangelicalism (Apocalipsis americano: una historia del evangelicalismo moderno. Universidad de Harvard, 2014). Es profesor de historia en la Universidad Estatal de Washington.

 

Traducción y versión: Leopoldo Cervantes-Ortiz

2 comments on “Billy Graham estuvo en el lado equivocado de la historia
  1. Infelizmente ALC decidió publicar un artículo poco objetivo y bastante negativo sobre Billy Graham. Recomiendo melhor el artículo publicado por el CHRISTIAN CENTURY magazine. Es mucho mas objetivo no dejando de mencionar los aspectos negativos que el mismo Graham reconoció y a la vez, con equilibria, mencionar los aspectos positivos de su vida y ministério. Recietden que la revisits CHRISTIAN CENTURY.l es de orientación liberal/progresista y no evangelical.

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