La lucha cotidiana por el agua, en especial por las mujeres

Una mujer lleva agua a su hogar en una aldea en el sur de Malawi. ©ACT/Paul Jeffrey

Una mujer lleva agua a su hogar en una aldea en el sur de Malawi. ©ACT/Paul Jeffrey

SUIZA-

La cuarta reflexión de las Siete semanas para el agua, propuesta de La Red Ecuménica del Agua (REDA) del Consejo Mundial de Iglesias, es realizada por la Rev. Adelaida Jiménez Cortes, pastora de la Iglesia Presbiteriana de Colombia con Maestría en Estudios Teológicos y actualmente candidata para Doctoranda en Educación con Especialidad en Mediación Pedagógica. En la siguiente reflexión ella establece un paralelo entre la situación de Agar, quien tuvo el reto de sobrevivir y mantener en vida a su hijo Ismael en un desierto sin agua, a un pueblo en el norte de Colombia donde tradicionalmente las mujeres tienen la “responsabilidad” de ir a buscar agua para sus familias en medio de la escasez de agua.

Texto:

Génesis 21:14-19

REFLEXIÓN

Cuando pensamos en el agua, vienen a nuestra mente miles de imágenes de nuestro país, Colombia es considerado uno de los países más ricos del mundo en reservas de agua, sus vertientes hidrográficas son una riqueza enorme, de las altas montañas emergen ríos que recorren buen parte del país, pero también, es importante reconocer que las reservar de agua y los páramos están siendo amenazadas por el modelo económico, por los mega – proyectos mineros y de proyectos de desarrollo urbanísticos de los cual el estado colombiano es responsable al aprobarlos sin tener en cuenta el deterioro de estas fuentes de agua. Como lo menciona Boff y Hathaway cuando plantean que “nuestro mundo está dominado por un sistema patológico fuera de control que, dejado a su propio impulso, amenaza con destruir la tierra” (36).

Igualmente, viene a nuestra mente las imágenes del agua que aparecen en las escrituras bíblicas. Es justo aquí,  donde la historia de una mujer esclava, extranjera y concubina llamada Agar nos esboza sus sufrimientos y su nueva vida a partir del agua. La narrativa de Génesis 21:14-19 encontramos los símbolos del pan y del agua como alternativas de vida. Agar, que vive dentro de una estructura patriarcal, tiene que sufrir todo un sistema de opresión en la cual es entregada por Sara a Abraham para tener descendencia. Agar enfrenta la dureza del  sistema socio-cultural que la rechaza y que solo coloca en sus manos un pedazo de pan y un odre con agua y la expulsa al desierto. Quizás, algunos podrían pensar que tan bondadoso fue Abraham, pero no, si pensamos bien, esto solo una ración que no alcanzaría para un viaje largo por el desierto.

Es interesantes, como la narrativa de Génesis, nos cuenta de la angustia de Agar, ya en el desierto, que para algunos es el final de la existencia, para Israel no es muerte es un espacio para la vida.  Agar, cuando ya no tiene nada para beber y decide hacer una pausa en el camino y buscar protección para su hijo, ve un arbusto y pone a Ismael debajo de él, y se aleja para no verlo morir, sin embargo, desde mi perspectiva no puedo interpretar esta acción como acto de abandono de Agar a su hijo, sino como la búsqueda de una mujer que está sola y que necesita encontrarse desde su lugar de angustia y es por esto, que Agar busca también un lugar a solas. Y desde allí, de este, lugar es que el llanto de Ismael es escuchado por Dios. Dios se acerca, y establece una relación intercultural con Agar, Dios no mira su origen egipcio solo, siente el dolor, la angustia, el desespero de una mujer que no puedo encontrar alternativas en el desierto.

La narrativa nos nuestra a un Dios que toma figura humana, que habla, que es capaz de preguntar ¿qué te pasa?, que es capaz de consolar y decir, levántate y de tocar la mano de Agar. Ese acto de Dios provoca, que Agar pueda ver lo que antes por la angustia y abandono causado por el sistema social excluyente no podía ver. La narrativa dice “que Dios le abrió los ojos, y ella vio un pozo de agua”. “Es que, dentro del pozo, de la fuente, es que sale vida (…) Las aguas para Dios son como su gesto de vernos, su modo de cuidarnos. Es como si fuese el ojo de Dios, de donde él ve” (Schwantes, 16). Esta acción provoca, que Agar se mueva buscar agua para darlo a su hijo. “Las fuentes y los pozos eran, quizás, el espacio público privilegiado de la mujer en aquellos mundos. Buscar agua era una tarea femenina, por lo que se sabe del mundo de la época (Génesis 24,16). El pozo era el mundo de la mujer, de su cultura.  Ahí se contaban las historias de Agar, la del capítulo 16 y la del capítulo 21. Quien contaba era quien cargaba agua: las mujeres jóvenes, las hijas, las esclavas” (Schwantes, 17), Agar entonces se reconoce en su espacio, en el pozo, en el lugar donde sacaba el agua, en el espacio donde surge la vida.

Una vez más, la esperanza que Dios da, es a través del agua, Dios resalta el valor del agua como un elemento que mantiene la vida.  El agua le permite a Agar y a su hijo, recobrar vida y poner planear presente y futuro en el desierto de Parán.

Esta historia de sufrimiento de Agar por no tener agua me recuerda la historia de un pequeño pueblo abandonado por el Estado llamado Pital de Megua, ubicado en el corregimiento del municipio de Baranoa, Departamento del Atlántico (Costa Norte de Colombia). Este pueblo es rural, los campesinos intentan vivir del trabajo del campo. La problemática del agua en esta población ya es histórica y las mujeres son como Agar, las más angustiadas por no tener agua potable para sus familias. Líderes del pueblo mencionan, que el agua siempre ha sido difícil en Pital. Una de las alternativas que ellos buscaron fue hacer pozos artesanales profundos en sus casas para intentar sacar de la tierra el agua para el sustento diario, el sacar el agua era una tarea tradicional y cotidiana de las mujeres, pero muchas veces, ellas iban al pozo y no había agua para sus familias. Esto generaba angustia y llanto.

En 1936, los líderes construyen un pozo artesanal más grande y más profundo para brindarle agua a todo el pueblo, pero esta agua no sabía bien, estaba llena de azufre y sal, era muy difícil consumirla. Los gobiernos locales, no ofrecían una alternativa para la población. Mucho después hacia los años 60, llego el acueducto después de reclamos y protestas de la comunidad, sin embargo, el problema del agua en Pital continua, porque el agua llega a las casas es salubre y la calidad de los materiales con los que construyeron el acueducto se oxidan y causan daños físicos a las personas que consumen el agua. De ahí, que las mujeres están en una lucha cotidiana junto a sus familias y organizaciones sociales para tener agua potable porque ellas son las responsables del cuidado de la familia y sus casas. Es por esto, que, con mucha frecuencia, así como Agar ve en el llanto un momento de desahogo de sus situaciones de opresión, las mujeres y la mayoría de población de Pital ven en las protestas públicas un mecanismo de presión ante los gobiernos locales para exigir que el agua que llegue a sus casas sea saludable y así, como Dios le da a través del agua Agar una nueva esperanza, esta comunidad sueña con agua potable para sus familias.

PREGUNTAS PARA EL DEBATE:

  1. ¿Quiénes son los que se lucran con el negocio del agua en cada uno de nuestros países?
  2. ¿Qué podemos hacer para mantener las reservas de agua libres de la contaminación y para que el agua pueda ser una esperanza para todas las personas?

ACCIONES:

  • Frente a las problemáticas del agua no solo este pequeño pueblo, sino en el país y el mundo entero es necesarios que podamos hacer jornadas de reflexión sobre: La ética del cuidado del agua, lo que garantice una nueva conciencia y una nueva practica de vida frente al agua.
  • Es importante que desde las comunidades basadas en la fe se aporte a una nueva concepción bíblico-teológica sobre el agua para romper con los paradigmas tradicionales que nos enseñaron como dice, Capra, que “la naturaleza tenía que ser acosada (…), sometida y obligada a servir, esclavizada; había que “reprimirla con fuerza (…) había que torturarla hasta arrancarle sus secretos” (28).  Esto nos hizo pensar que el agua era inagotable y que esta, se renovaba por si sola y, por lo tanto, los podíamos explotar y gastar como quisiéramos.

 

ORACIÓN POR EL AGUA

Dios Creador de las verdes montañas y del agua que emana de sus entrañas,
Nos unimos como pueblo, en un solo llanto como Agar lo hiciera,
Para clamar por todas las comunidades que sufren por no tener agua.
Dios Creador de los campos, lagos y ríos,
Nos unimos en una sola voz, para pedirte que escuches el clamor de tu pueblo para que, la
Justicia climática sea parte de la agenda de los gobiernos.
Dios creador de la vida, de los riachuelos que corren por praderas,
Nos unimos en un canto de esperanza como cuando Agar vio el pozo de agua en el desierto,
Para el agua siga siendo el símbolo de esperanza para la humanidad.

Amen.

 

REFERENCIAS:

Capra, F. (1992). El punto crucial: ciencia, sociedad y cultura naciente. Argentina: Editorial Troquel.

Biblia Nueva Versión Internacional (NVI)

Hathaway, M. y Boff, L. (2014). El tao de la liberación: una ecología de la

Transformación. Madrid: Editorial Trotta.

Revista de Interpretación Latinoamericana –RIBLA (2001).  No. 39, Sembrando Esperanzas, Quito – Ecuador. “Milton Schwantes, “Lindas Palabras en Lugares Escondidos”

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