Delegación Internacional del SICSAL- Oscar Romero visitó dos zonas de excombatientes de las FARC

(Abilio Peña)

COLOMBIA-

Por Abilio Peña Buendía-

Al concluir el encuentro Medellín + 50 en el que se conmemoraron los 50 años de la 2ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, bajo el lema “Grito de los Pobres, Grito por la vida” una delegación de 12 integrantes del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina Oscar Arnulfo Romero, con el apoyo de la Iglesia Luterana de Colombia, IELCO, adelantaron entre los días dos y tres de setiembre visita al Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) “Jacobo Arango”  en la vereda de Llano Grande, en Dabeiba Antioquia y al Nuevo Punto de Reincorporación  en la vereda San José de El León en Mutatá Antioquia.

La Delegación integrada por Marisol Pacheco y Sean Cleary de Australia, Guido De Schrijver de Bélgica, Fernando Bermúdez  y Joaquín Sánchez, de España,  José Frías, Ana María Sánchez y Hervin Lara de Chile, Gerardo Duré y María Elena Fernández, de Argentina y  Abilio Peña de Colombia, acompañados por el  John Hernández y Edwin Mosquera  de la Iglesia Luterana que apoya trabajo por la paz en  el Urabá,  conoció dos modelos  de reagrupamiento de los ex combatientes de las FARC-EP que tomaron la decisión de dejar las armas. El de Llano Grande que se da en el área que inicialmente se acordó  con el gobierno  y con los materiales que les proporcionaron y el segundo en San José del El León  a donde por su cuenta se trasladó otro  grupo,  luego de no encontrar garantías para la salud, seguridad y  tierra, en la vereda El Gallo, municipio de Tierra Alta, Córdoba,  de donde se vieron forzados a salir.

En Llano Grande  reafirmaron su decisión de construir paz  en medio de  los incumplimientos del gobierno que han hecho que de 300 personas que se agruparon, permanezcan  150, “unos van y vienen, otros están con sus familias, otros están buscando tierras para trabajar  y unos pocos según nos enteramos, regresaron a las armas.”

Valoran que  en este paso que dieron, lo mejor ha sido el reencuentro con las familias,  afianzando la decisión de construir paz, “pues depende  solo de nosotros y de nadie más”, dicen. Aquí, también,  resaltan algunos de ellos,  “nos hablamos  con gente del   ejército y  policía”   lo que era impensable unos años atrás cuando se mataban en la guerra.

En estos momentos tienen el plan de socializar los acuerdos con otras veredas del municipio de Dabeiba “porque hay mucho desconocimiento, los medios de información nos han presentado como si fuéramos monstruos, pero cuando nos encontramos cara a cara nos reconocemos como los seres humanos que somos”, dijo Luz Mary Cartagena, vicepresidenta del ETCR.

Persisten en afirmar que están comprometidos con el proceso de paz, que su arma ahora es la palabra, pues  “no queremos volver a ver caer bombas, pero el gobierno debe comprometerse con el acuerdo.  Acá nos hemos graduado en panadería, en alfabetización, sin embargo las mejoras que hacemos a nuestras casas podemos perderlas porque aquí no tenemos tierras, el arriendo está pagado solo hasta diciembre de este año. Tampoco tenemos libertad de movilización, nos  han asesinado a más de 70 miembros desde que dejamos las armas en todo el país,  además de haber asesinado a más de 340 líderes sociales  desde que se dio el acuerdo de paz”.

Abilio Peña

“El gobierno dice que está cumpliendo pero carecemos de todo, los 700.000 pesos  (250 Us) que se acordaron mensualmente, se van pronto y solo los recibiremos esa renta básica  por un año más. Donde nos hubieran dado tierra no teníamos que depender de este auxilio”. Afirmaron varios excombatientes en el diálogo.

Expresaron  sus más hondas preocupaciones “ya no esperamos mayor cosa del gobierno,  ya han hecho reformas al acuerdo de paz y el  partido de Uribe que llegó al poder se ha mostrado como enemigo del proceso, nos tiraron aquí con el objetivo de desarmarnos,  nos ha tocado a nosotros construirlo todo, cada excombatiente  está en riesgo, nos tienen en la mira, las zonas que abandonamos están peor de  cómo estaban con nosotros, han llegado otros grupos armados, pero con todo, ya empeñamos nuestra palabra por la paz y no hay vuelta atrás”.

Hablan, también,  de su  relación con el  cristianismo “algunos somos comunistas cristianos. Los últimos domingos de cada mes tenemos misa acá, organizamos la semana santa con las 14 estaciones, mientras estábamos en la guerra respetábamos  las creencias de los demás, ha habido obispos de la mano con este proceso, con las monjitas cada vez hacemos actos religiosos y próximamente tendremos un acto de memoria para recordar a los 22 de nosotros que en el año 1985 murieron en una emboscada. También tenemos que reconocer que hicimos daño, pero fue dentro del conflicto.”

En San José de El León,  los habitantes  de siempre y  los excombatientes esperaron la delegación para hablar de sus sueños y preocupaciones.  El caserío que han construido es diferente al de los  prefabricados que hicieron en Llano Grande. Casas  de diverso tamaño que se van terminando de acuerdo a las capacidades de los excombatientes.

La presidenta de la Junta de Acción Comunal, habló del olvido que  han padecido por parte del Estado  y de la suerte de la  llegada de los excombatientes a su vereda “nos cambió la vida desde que se enamoraron de estas tierras. Nos ha dado la posibilidad de tener visitas como estas y de  proyectos que nos comparten”. La situación ha cambiado con el acuerdo,  dice ella “cuando tenía 12 años nos desplazaron los paramilitares, decían que apoyábamos a la guerrilla, nos tocó salir,  nos dieron 24 horas de plazo para desocupar, yo me fui con mis cuatro hijos chiquitos para Chigorodó, ahora estamos en otro momento y esperamos que dure”.

Los excombatientes de la Farc cuentan que permanecieron 8 meses en El Gallo, lugar en que dejaron las armas,  pero “a nosotros no nos cumplió el gobierno, no nos resolvieron la necesidad de la tierra, hay zonas en que no le han hecho ni un baño. Aquí, en cambio estamos con nuestro propio esfuerzo, tenemos la madera para construir las casas y ya tenemos peceras, pollos, marranos, en las 36 hectáreas que compramos  valiéndonos de la renta única que recibimos,  fruto del acuerdo”.

En toda la vereda hay 45 familias, pero a la Junta de Acción Comunal no le han querido reconocer la personería jurídica.  Tenemos el problema, dice una campesina,  “de  que la policía de Mutatá nos ha quitado los pollos, marranos peces o queso  que llevamos a vender, diciendo que no  contamos  licencia de sanidad. Pero cuando les pagan soborno si lo permiten y cuando decomisan lo que llevamos  lo consumen ellos”.

Esta vereda es rica en agua, y ya se escuchan rumores de que el río La Fortuna será  represado para construir un acueducto que lleve agua al puerto de Turbo que está en proceso de construcción, a dos horas en vehículo de la comunidad.  “Tememos que por esto nos quiten las tierras, pues aún no se ha dado el proceso de legalización de la propiedad de varios campesinos”, continúa diciendo la lideresa.

No han visto avances en la inversión de recursos que la cooperación internacional ha entregado para el acuerdo “¿A dónde se están desviando?” se preguntan. Aún los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial de los que hablaba el acuerdo no se ejecutan.

A pesar de los incumplimientos a los acuerdos, este modelo de autodeterminación de los excombatientes tienen mucho futuro, por la tierra que han adquirido, por las casas que han  construido, por la relación  con las familias de la vereda que han cimentado, y por el sostenimiento de una propuesta comunitaria que si bien potencia la iniciativa de cada una de las familias, se funda en proyectos colectivos de convivencia y productividad y que no depende de que el gobierno les cumpla.

Les genera preocupación tanto en Llano Grande como en San José de El León, la seguridad de los excombatientes, aunque algunos de ellos cuentan con esquemas de protección por parte del gobierno; la amenaza de paramilitares en la región  sigue latente ante la mirada pasiva del gobierno, lo que hace necesario que los ojos solidarios del mundo se centren en estas experiencias  de construcción de paz en la que están empeñados  ex guerrilleros, tal como lo pudo constatar la Comisión Internacional  de SICSAL, con el apoyo de la Iglesia Luterana de Colombia, que les visitó.

Por su parte SICSAL asumió el compromiso de hacer seguimiento a estos procesos de  construcción de paz desde los territorios y al importante aporte  que la iglesia luterana viene haciendo en estas otrora conflictivas áreas de Colombia.

3 comments on “Delegación Internacional del SICSAL- Oscar Romero visitó dos zonas de excombatientes de las FARC
  1. Saludos Abilio, y un abrazo a todas y todos los hermanos del SICSAL. Seguimos unidos en la oración, en el compromiso y en la acción solidaria entre los pueblos. Martín Hernández, desde Arteaga, Coahuila, MEXICO

  2. Es triste lo que está pasando. Pero hay que seguir avanzando con esperanza y dar a conocer está realidad fuera de Colombia , para que se sepa la realidad de los acuerdos .

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