La UEPV ante la crisis y la coyuntura actual que se vive en Venezuela

Copaniñez Lara UEPV – Iglesia “Jesucristo Liberador”

VENEZUELA-

El Reverendo Gamaliel Lugo,  Obispo General Nacional de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana-UEPV, hizo pública una carta ante la juramentación de  Nicolás Maduro Moros como presidente de la República Bolivariana de Venezuela por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “Como Iglesias cristianas pentecostales venezolanas de la UEPV nos alegra en gran manera que esta juramentación se haya podido realizar en el marco de la legalidad democrática venezolana y sin la violencia expresada por quienes desconociendo la voluntad soberana de un pueblo pretendieron hundir en un caos la nación venezolana”, dice.

En la comunicación enviada, Lugo espera que la carta “nos ayude a entender la crisis venezolana y la posición de nuestras iglesias pentecostales frente a la realidad actual venezolana”.

Aquí la carta completa:

El pueblo venezolano, con una participación mayor al 67% de votos, eligió libre y democráticamente el 20 de mayo de 2018 a Nicolás Maduro Moros como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El Tribunal Supremo de Justicia procedió a juramentarlo para el nuevo periodo presidencial 2019-2025, el 10 de enero de 2019 de acuerdo con lo expresado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 231. Con este acto de juramentación realizado por el TSJ se ha ejecutado un hecho político y jurídico enmarcado en la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Es por ello que el desconocimiento de un bloque de gobiernos, incluyendo al gobierno de los Estados Unidos, al actual gobierno de Venezuela no tiene ningún asidero en el derecho internacional Como Iglesias cristianas pentecostales venezolanas de la UEPV nos alegra en gran manera que esta juramentación se haya podido realizar en el marco de la legalidad democrática venezolana y sin la violencia expresada por quienes desconociendo la voluntad soberana de un pueblo pretendieron hundir en un caos la nación venezolana. La UEPV rechaza categóricamente la manipulación mediática y la actitud guerrerista de quienes apostando al golpe de estado en Venezuela como salida a la crisis, prendieron fuego el mismo día de la juramentación del presidente electo, a los almacenes del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) destruyendo las medicinas destinadas al pueblo venezolano. La UEPV a través de sus autoridades valora muy positivamente el nuevo Plan de la Patria 2019-2025, que el presidente ya juramentado presentó ante la Asamblea Nacional Constituyente. hemos estudiado y analizado el Plan de la Patria 2019-2025, presentado por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros a la ANC, lo hemos hecho con criterios críticos y constructivos que nacen de nuestro quehacer bíblico, teológico, pastoral, profético y liberador que utiliza las herramientas de las ciencias sociales como metodología de análisis y hemos considerado oportuno dirigir el presente escrito y documento a las iglesias de la UEPV animándoles a revisar y articular esfuerzos conjuntos.

En este sentido, hacemos un llamado a nuestras iglesias pentecostales para contribuir en lo que esté a su alcance con el desarrollo de este Plan de la Patria 2019-2025, sin perder de vista la necesidad que tiene el país de que nuestras iglesias desafíen y combatan la burocracia, la indolencia y la corrupción, a fin de cumplir y hacer cumplir los programas y objetivos trazados en tan importante Plan 2019-2025 para el desarrollo de la nación.

La UEPV ante el proceso cambios y de transformación estructural profunda que vive actualmente Venezuela Los cambios políticos, económicos, socio-culturales y populares que se han gestado en Venezuela en los últimos veinte años de nuestra historia, resultan del quiebre de un modelo de sociedad capitalista neoliberal, que valora muy poco o nada lo moral, lo ético, lo espiritual, cuyos resultados han sido el crecimiento acelerado de la desigualdad, la pobreza extrema, la miseria, la exclusión y la marginalidad creciente. En la nación venezolana se están combatiendo en forma decidida estos males con la puesta en práctica de un nuevo modelo de país, caracterizado por una democracia participativa y protagónica, que exige con denuedo la corresponsabilidad y el reconocimiento de la multiculturalidad. Este nuevo modelo de país está basado en los principios éticos de una convivencia alternativa, expuesta claramente en la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, que fue aprobada por el mismo pueblo venezolano en 1.999.

Este modelo de país demanda la unificación de todos los esfuerzos posibles, entre el Estado, los movimientos populares, las instituciones sociales, las iglesias, que vengan a fortalecer y a hacer realidad ese nuevo país anhelado por el pueblo venezolano empobrecido y sediento de paz con justicia, en el que predomine una sociedad con valores, justa, amante de la Paz.

Por ello, es importante discernir la realidad nacional para hacer lectura adecuada de los avances que se van dando en los procesos de transformación y cambios estructurales en nuestra nación. En todo este proceso el pueblo venezolano ha venido organizando su poder originario para conducir su propio destino. Este proceso de cambios y transformaciones profundas de la sociedad venezolana, ha generado aceptación en grupos populares mayoritarios de la vida nacional y por supuesto, rechazo de una burguesía minoritaria, que vivía del Estado burgués que había sido construido en detrimento de esas mayorías empobrecidas.

Esta aceptación mayoritaria tiene mucho que ver con los programas sociales que favorecen la salud, la educación, la seguridad alimentaria, la sustitución de ranchos por viviendas dignas y por el impulso de una economía alternativa basada en la equidad, la solidaridad, el desarrollo endógeno, la sustentabilidad, la sostenibilidad y el respeto a la vida en toda sus formas y manifestaciones. Venezuela vive actualmente un proceso de evolución dinámica, de formación de conciencia política y de reafirmación de la democracia, que requiere la participación activa de los diferentes sectores de la sociedad, unidos en la implementación y consolidación de políticas orientadas a elevar la calidad de vida del pueblo venezolano.

En virtud de este proceso de cambios y transformación estructural, la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana (UEPV), entendiendo la necesidad urgente de estos cambios profundos en nuestro país, convocó a sus iglesias, pastores, pastoras y obispos a la 61 Asamblea General Nacional, en el Centro Bender, en La Piedad Norte del Estado Lara, los días 15 al 18 de noviembre de 2018, para reflexionar en torno al tema “Pentecostalismo, Ecumenismo y Procesos de Transformación Social” levantando, una vez más, esa voz profética que facilita el diálogo y la participación creativa de nuestras Iglesias en el desarrollo de estos cambios y en el resguardo de los Derechos humanos que conlleven a la construcción de una sociedad más justa, más fraterna, más inclusiva, más humana y más cercana a los valores del Reino de Dios. Este esfuerzo realizado por el movimiento evangélico pentecostal venezolano encarnado en la UEPV tiene su inspiración a partir de un cristianismo originario nacido en la periferia de la Galilea con Jesús y que incluía en su seno aquellas mujeres radicales liberadas del patriarcalismo de entonces.

Se potencia del pentecostalismo originario y ecuménico sembrado en Venezuela por G. F. Bender y su esposa Cristina Bender, impulsado por Exeario Sosa Lujan y su esposa Amelia Rodríguez de Sosa entre otros que optando por el pueblo empobrecido asumen la Teología Latinoamericana de la Liberación como metodología de lucha y compromiso.

Desde hace mucho tiempo, nuestro movimiento pentecostal venezolano ha hecho un significativo esfuerzo por alimentar la reflexión teológica pentecostal liberadora, apoyar a las iglesias en la formulación de sus proyectos sociales y definir con criterios teológicopolíticos su misión estratégica en medio de los cambios que se operan en nuestro país. Los ejes de acción han sido la formación bíblico-teológica, el acompañamiento eclesial, el diálogo con el movimiento popular, la cooperación interreligiosa y el rescate de la espiritualidad liberadora. La UEPV percibe que los cambios que se operan en el país apuntan a lograr un mayor grado de justicia para las mayorías excluidas y se muestra dispuesta acompañar pastoral y políticamente esas transformaciones.

Copaniñez Lara UEPV – Iglesia “Jesucristo Liberador”

El llamado de la UEPV a las Iglesias cristianas en Venezuela, América Latina y el mundo

Las iglesias de la UEPV están llamadas a acompañar pastoralmente al pueblo empobrecido venezolano, que lucha por salir de su condición de pobreza “El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor “(Lucas 4:18-19 NVI). El acompañamiento pastoral, al relacionarlo con la acción política, constituye una praxis liberadora importante, ya que, la praxis política se da en un contexto socio-cultural que permite vincularla con otras acciones y prácticas.

El acompañamiento pastoral y político que nuestras iglesias deben brindar al pueblo venezolano se debe dar bajo la fundamentación ética del Proyecto del Reino de Dios impulsado por Jesús de Nazaret, que demanda una nueva sociedad, nuevas relaciones humanas, signadas por la justicia y la dignidad, y demanda también una nueva espiritualidad, que impulse la construcción de la nueva ciudadanía.

Por eso, el acompañamiento pastoral es necesario que apunte a la transformación de realidades que niegan los valores del Evangelio del Reino en la comunidad. Afirmamos entonces que la praxis pastoral y política no debe reducirse solo y únicamente a la atención de situaciones que causan dolor y sufrimiento. Esa práctica pastoral y política debe ocuparse también en descubrir las causas que generan ese dolor y sufrimiento para superarlas y erradicarlas.

En este sentido es que hemos declarado públicamente seguir con nuestros templos evangélicos abiertos para la causa del pueblo venezolano pobre, creyente y sencillo, y seguir acompañando desde nuestro quehacer pastoral las misiones sociales contenidas en el Plan de la Patria 2019-2025, presentado por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ante la Asamblea Nacional Constituyente, después de su juramentación el 10 de enero de 2019, entendiendo que de esta manera estamos llevando a cabo un verdadero acompañamiento pastoral liberador, al estilo de Jesús de Nazaret, Jesús de Palestina.

En consecuencia, reafirmamos que las Misiones sociales contenidas en el Plan de la Patria 2019- 2025, tienen un contenido profundamente evangélico, profundamente cristiano y liberador de esa condición de pobreza a la que ha sido sometido nuestro pueblo venezolano por poderes opresores, y que está en consonancia con la predica del Reino de Dios, proclamada por Jesús de Nazaret, nuestro guía y redentor. “Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mt. 9:35 NVI).

La palabra misión tiene un alto contenido pastoral y teológico, y cuando es usada para referirse a programas de salud, educación, vivienda y seguridad alimentaria, nos recuerda el modelo de la pastoral cristiana desarrollada por Jesús, pues Jesús, impulsado por su opción preferencial por quienes sufren pobreza, sanaba, enseñaba y predicaba el Evangelio del Reino, que son las buenas noticias para los pobres, y daba de comer a quienes no tenían el pan. Es por ello, que nuestras iglesias cristianas pentecostales respaldan los programas sociales del actual Estado venezolano, que benefician a las mayorías empobrecidas, ofreciendo incluso sus instalaciones para hacer viable estas misiones. En este particular creemos que ha sido un acierto del actual Estado venezolano considerar y denominar Misión Cristo a la suma de todas estas misiones contenidas en el Plan de la Patria 2019-2025.

La Misión Cristo impulsada por el gobierno consiste en llevar a cabo importantes obras sociales. Es una misión que tiene como finalidad combatir la pobreza en todas sus dimensiones y garantizar los derechos constitucionales de salud, de alimentación. La lógica que inspira esta Misión Cristo interpela con fuerza a la participación de las Iglesias en la construcción de una nueva sociedad y una nueva humanidad. En este sentido, las iglesias de la UEPV están llamadas a diseñar e implementar acciones destinadas a elevar la calidad de vida, en lo espiritual, ético y moral, así como también en lo cultural y económico en las comunidades donde están insertas.

El llamado que hacemos a nuestras iglesias hermanas dentro y fuera del país es a trabajar por la Unidad con propósito liberador, con la finalidad de construir ese otro mundo posible, que libere todo lo creado por Dios de la esclavitud de corrupción a la que ha sido expuesta durante tantos años. “Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz” (Efesios 4: 3 NBI) Según la perspectiva de Efesios, la Oikoumene (el mundo habitado), se ofrece como un gesto de gracia de Dios para realizar la armonía total de todo lo creado (Efesios 1:10), como condición primaria para poder disfrutar y celebrar la vida.

En esta casa grande, habitada por todos, se han hecho sentir llamados a la unidad y a la integración: la iglesia mundial con sus distintos rostros confesionales, los empobrecidos de la tierra, en caravanas clamando por la solidaridad y la justicia, la creación toda, reclamando su dignidad perdida. El llamado no se hace al vacío. Va dirigido a hombres y mujeres que aman la justicia, la paz y el bien común. Cuando la integración y la unidad son orientadas por estos nobles propósitos, entonces éstas producirán verdadera paz. Así pues, la unidad que queremos, y por la que seguiremos luchando, es esa unidad con propósitos a favor de la humanidad. Esto se ha de lograr a través de proyectos específicos, que, al sumarlos, logren el gran proyecto de la unidad universal a favor del planeta y del mundo creado por Dios inmensamente bueno.

De eso se trata, de buscar la integración para conseguir la justicia y la paz. Desde Venezuela se vienen realizando esfuerzos para hacer realidad este sueño. En la integración comercial y económica mediante el ALBA-TCP, así como otras propuestas, que refuerzan este movimiento de unidad entre los países, como la creación de una televisora continental, Telesur, en la industria energética con los países del Sur y del Caribe, que crearon Petrosur, Petrocaribe, UNASUR, la CELAC y el Banco del Sur.

Desde el ámbito teológico y pastoral es mucha la contribución que puede darse para fortalecer y enriquecer los procesos de integración y unidad que se vienen desarrollando. La UEPV tiene una experiencia de trabajo pastoral liberador de más de 61 años en el país, lo que le permite la posibilidad de su participación responsable y creativa, en este momento decisivo de la patria venezolana, latinoamericana y caribeña. Pero hay que tener conciencia de la amenaza imperial que pesa sobre los proyectos de unidad y de integración propuestos por Venezuela. La mirada imperial se posa sobre estos pueblos, y ya existen planes y acciones dirigidas a impedir la integración del Sur, a toda costa. Por eso hay que estar alertas, y entender que nuestra pasividad ante lo que acontece a nivel del continente constituye una alianza tácita con aquellos poderosos que los llaman “los amos del mundo”, que buscan consolidar su hegemonía sin importar cuántas vidas quedan tiradas en el camino. Los fundamentalismos religiosos que se reavivan por todas partes, refuerzan la estrategia imperial desestabilizadora, que “los amos del mundo” promueven y financian. ¿Cuál será el rol que deben cumplir las iglesias cristianas proféticas en este contexto y en la coyuntura actual?

Nuestro desafío será apoyar los esfuerzos de integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños, promoviendo el intercambio y el diálogo social e interreligioso sobre la base de la justicia social y del respeto a la soberanía de nuestros pueblos.

Finalmente, hacemos un llamado a la urgente necesidad que tenemos de fortalecer desde nuestras Iglesias cristianas y pentecostales, una formación integral, crítica y contextual, bíblica y teológica, que sea liberadora. “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).

La exigencia del cambio ha afectado todo en Venezuela, incluidas las iglesias. De allí, la importancia de considerar un proyecto de formación socio-teológica que acompañe al pueblo y coopere en la formación bíblico-teológica liberadora. Un proyecto que contribuya al proceso de transformación, que tome en cuenta las raíces fundantes y originarias de esta nación, que valore su idiosincrasia, originalidad, capacidad creadora y autoctonía, rasgos distintivos de la identidad nacional. Una formación contextual, que valore la coyuntura y la realidad nacional. La referencia a la realidad nacional no tiene que ver sólo con lo geográfico y lo territorial, aunque esto es importante, sino también con las formas de ver y hacer las cosas, el imaginario popular característico. Pero, además, tiene que ver con una formación socioteológica de integración latinoamericana.

Venezuela es el punto de partida, una especificidad desde la cual hacemos vinculaciones y diálogo con otras especificidades, otros pueblos, otros saberes y otras culturas. En estos momentos lo educativo y la formación son necesidades nacionales, urgentes y prioritarias. Lo educativo y lo formativo deben incorporar modelos que refuercen los valores de la co-participación, la co-responsabilidad y el co-protagonismo de los sujetos en los sucesos y eventos sociales, y en la construcción de la otra sociedad posible, el nuevo Estado Social Comunal de justicia y de Derecho, el cielo nuevo y la tierra nueva, la nueva humanidad. Estos modelos educativos deben estar en constante renovación, con una opción clara por el pueblo más pobre, débil y excluido, desarrollando lo educativo con ejes transversales claves como el género, raza y clase, en compromiso con la inclusividad, el humanismo y la espiritualidad liberadora.

Actualmente Venezuela es una referencia, una perspectiva, una coyuntura, una ubicación histórica, política y utópica. Es preciso seguir fomentando la investigación en el campo socio religioso, así como la difusión del pensamiento teológico comprometido con los cambios sociales.

En la Venezuela de hoy, las iglesias de la UEPV, identificadas con los grupos humildes, apoyan el proceso de cambios que se vive en el país, y no solo lo apoyan, sino que son actores importantes en este proceso. Esto se comprende porque en la actual coyuntura política, el Estado venezolano es más social y popular que liberal, es un Estado donde los cuatro componentes militares pasan a tener una función de servicio a la comunidad, al ser actores y ejecutores en los diferentes programas sociales.

Como iglesias de la UEPV, entendemos que la actual situación nacional exige respuestas organizadas que garanticen mayor eficacia en el servicio, y en el aporte que como iglesia evangélica podamos dar, y estemos dando. En tal sentido, esta red de Iglesias de la UEPV debe seguir aportando al proceso de la construcción del nuevo país presentado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, contenido también en el Plan de la Patria 2019-2025, que presentó el actual presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y extender su mano de apoyo a todos aquellos proyectos que permitan la consolidación de la Paz con dignidad, la justicia con solidaridad y el amor con eficacia.

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