Por el camino de la agenda pro vida y familia hacia el centro de la polis. Evangélicos en la Argentina

Marcha contra el aborto en la ciudad del Buenos Aires, Clarín

ARGENTINA-

Hilario Wynarczyk, para ALC Noticias-

Presentando el tema. Continuando con los análisis expuestos en dos artículos anteriores publicados por ALC (1) ahora en éste, y en otro que le seguirá, el enfoque gira sobre el  rol de impacto político protagonizado por las iglesias evangélicas y sus líderes a partir de cuestiones morales.

Éxito de los evangélicos en las marchas del año 2018. La concentración masiva en las calles del centro de Buenos Aires y frente al Poder Legislativo, en defensa de la “agenda pro vida, familia y valores cristianos”, amenazada por la “ideología de género”, que, según esta perspectiva,  pretendía legalizar la interrupción voluntaria del embarazo como un derecho humano, y avanzar por medio de la Educación Sexual Integral (ESI) sobre el derecho de padres y madres a la libre educación moral de sus hijos, la libertad religiosa y de conciencia, logró a partir de mediados del año 2018 dos notables efectos: galvanizar al pueblo evangélico marchando en el espacio público y tornarlo un aliado importante de la Iglesia Católica, que en toda la Argentina llevaba la vanguardia de la presente lucha  pero se encontraba a su vez muy golpeada por los escándalos de pedofilia. El ciclo de discusiones políticas y protestas para impactar en los legisladores ya tenía existencia notable en la Argentina desde febrero de 2018 pero alcanzó su apogeo en agosto. Para entonces un proyecto de legalización del aborto voluntario contaba con media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación. Quedaba por saber qué sucedería en la Cámara de Senadores. Allí acontecería la madre de todas las batallas.

Las iglesias evangélicas protagonistas del fenómeno fueron sustancialmente  las del que he denominado polo conservador bíblico del universo evangélico, comprendido este universo como un sistema porque sus elementos comparten características básicas, pero que al mismo tiempo forman un campo de fuerzas toda vez que internamente pueden unirse u oponerse mutuamente generando así dinámicas específicas en diferentes momentos de su vida. Las iglesias de este polo contienen más del 90 % de la población evangélica o protestante en la Argentina. A su vez el eje operativo del fenómeno que aquí consideramos se encuentra situado en ACIERA, Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina. ACIERA es la principal federación del polo conservador bíblico del campo evangélico mientras FAIE, Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, afín al CMI, Consejo Mundial de Iglesias, lo es la del polo histórico liberacionista. Junto con ACIERA se destacó en esta cruzada contra la legalización del aborto la participación de la mayor federación de los pentecostales, FECEP,  Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal.

Así, en una multitudinaria concentración el sábado 4 de agosto de 2018, que se extendía desde el Obelisco de la Plaza de la República (Avenida 9 de Julio y Corrientes) a lo largo de dieciséis cuadras por la Avenida 9 de Julio rumbo al sur, hasta la Avenida San Juan, ACIERA lanzó el documento “Salvemos las dos vidas, Obelisco 2018”. El título parece una clara alusión a otras masivas reuniones alrededor del Obelisco entre 1999 y 2001 en defensa entonces de la Libertad Religiosa y una nueva Ley de Culto (que nunca fue sancionada). Este sábado 4 de agosto de 2018, la masiva presencia de evangélicos fue nutrida desde diversos lugares del país en 1000 colectivos, con la presencia de pastores de las 24 provincias de la República Argentina (2).

En este juego político, la Iglesia Católica, que era en realidad la vanguardia de la cruzada moral, se hallaba enfrentando una gradual pérdida de su control del dosel sagrado sobre el Estado Argentino, mientras por su parte los dirigentes del polo conservador del universo evangélico lograban que su pueblo fuese registrado ampliamente por el periodismo como un actor en la arena pública. Así ellos fueron desde el borde de la polis al centro de la polis. Los evangélicos pentecostales, pasaron a ser elogiados por católicos conservadores que antes podrían haberlos ignorado o inclusive menospreciado como “sectas” invasoras. AICA, la Agencia Informativa Católica Argentina lanzó el domingo 5 de agosto un artículo titulado Más de 600.000 evangélicos se manifestaron “Por las dos vidas”. En realidad, parte de esos miles eran también miles de católicos.

Un aspecto sustancial de estos cambios en las gravitaciones sociales de las iglesias, tiene que ver específicamente con los pentecostales. Desde hacía varias décadas ellos, sobre todo, venían desarrollando un rol significativo en las cárceles con los muy conocidos “pabellones evangélicos”, notables en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, y en los barrios pobres donde los pentecostales pueden llegar a ser más numerosos, celebrando sus cultos en los “templos de garaje” y eventualmente reuniéndose en “células” asociadas a su vez a iglesias mayores (fenómeno que específicamente merece una investigación empírica ampliada). Sin embargo, hasta ese momento los evangélicos y sobre todo los pentecostales eran notorios, ciertamente ya lo eran, en los subsuelos de la sociedad (hasta podríamos aventurarnos a decir   que lo eran “en las cloacas de la sociedad” si queremos referirnos metafóricamente de una manera muy cruda, al rol en los pabellones en el sistema carcelario con sus trabajos de rescate humano).

Marcha por la Vida / Foto: Facebook: Marcha por la Vida Argentina

Verificando una hipótesis. Para el análisis sociológico, el fenómeno descripto confirma lo que hemos sostenido en el Capítulo 2,  dedicado a la Argentina en el libro “Evangélicos y poder en América Latina”(3), esto es, que no resultaría posible  galvanizar a los evangélicos alrededor del voto. No existe en la Argentina un voto evangélico, como tampoco hay un voto católico ni un voto judío. El análisis de las orientaciones electorales de los evangélicos muestra una heterogeneidad situada  mayormente dentro del caleidoscopio peronista porque el voto evangélico responde a variables socio-económicas y no a cuestiones religiosas propiamente dichas. Sin embargo, los hechos analizados en el presente texto, nos muestran que sí, en cambio, es posible galvanizar a los evangélicos alrededor de una agenda moral y la identificación de un enemigo de esa agenda.  Conscientes o no de esta dinámica de ingeniería sociológica, es que sus líderes lograron ser eficaces. Y de este modo le dieron un peso político a su acción colectiva pasando de los bordes de la polis al centro de la polis.

Paula Delvecchio, pastora a cargo del único discurso de la jornada del 4 de agosto de 2018, nos explica AICA (Agencia Informativa Católica Argentina),  también se dirigió a los legisladores y les dijo: “Senadores y senadoras de la Nación. En sus manos está la decisión más importante de su mandato. No importa cuál sea su ideología política: en esto se trata de cruzar la línea entre la vida y la muerte. Para el pueblo evangélico aquí representado, esa línea no es negociable”. Y un lema del público les avisaba a los políticos que “si estás” a favor de la legalización del aborto “no te doy mi voto”. Llamativamente, sucedió lo siguiente: el Senado de la Nación Argentina rechazó la legalización del aborto, el 9 de agosto.

La enorme concentración de las noticias en los diarios y la televisión, acerca de estas pacíficas luchas callejeras, teñidas por el uso de banderas celestes (las personas a favor de la nueva propuesta legislativa usaban banderas verdes) podría haber cumplido además una función que en sociología se  llama “función latente”.  En este caso la función latente podría ser la de sustituir por un tiempo las preocupaciones reinantes en el país, marcadas por la recesión económica, la fragmentación del peronismo como fuerza electoral para derrotar al gobierno actual, considerado “neoliberal”, en las elecciones de octubre de 2019, el temor a un regreso al poder del progresismo bolivariano encarnado dentro del peronismo por la gestión de Néstor Kirchner durante dos mandatos y el de su esposa Cristina Fernández, después, acompañando y desafiando todo este complejo y angustiante panorama, a las aspiraciones del gobierno nacional en manos del partido Cambiemos, de lograr una re-elección presidencial en dicho mes de octubre, para continuar con su atribulado enfoque de la política y la economía.

Un paso más a la derecha. La variante radical conspirativa, de escasa importancia práctica, pero conceptualmente llamativa. Del contexto descripto se desprende un  fenómeno particular sobre el cual conviene detenernos ahora, muy brevemente por falta de espacio. Se trata de una corriente numéricamente muy poco significativa, protagonizada todavía dentro del año 2018, por personas altamente instruidas y muy conservadoras, principalmente gente católica, y algunos evangélicos. El punto central de su visión de la “ideología de género” es que ella funciona como un artefacto del poder financiero mundial, para dominar a la humanidad, a través de organizaciones como las Naciones Unidas con sus ramificaciones, y así también diversas ONGs de gravitación internacional. Aparentemente, inclusive, la “ideología de género” podría producir cambios en la estructura cerebral y a continuación en el ADN y las condiciones biológicas de la humanidad, para crear una nueva humanidad y subordinarla a los objetivos de un poder central que funciona de un modo vagamente perceptible. Sin embargo, en particular esta perspectiva biologista, que tiene un punto de arranque en las neurociencias para desembocar en un diagnóstico futurista terrible, permanece casi excéntrica a la corriente de tono conspirativo aquí comentada en primer término, es decir, la que sostiene que la ideología de género proviene de un poder financiero mundial. Pero, marcando sus escasos alcances,  es útil notar que esta conceptualización existe y lleva a sus extremos la figuración de una distopía que hasta parecería tener ribetes conspirativos comunes, en términos estructurales si no en sus contenidos específicos, con ciertos formatos nacionalistas.

En las escuelas. Recientemente, y –debemos enfatizar lo siguiente–  en un formato desconectado del distopismo conspirativo explicado en el punto anterior, se reunió un cónclave de Escuelas Cristianas, expresión que se refiere básicamente a escuelas privadas evangélicas, en pro de los valores de la familia con enfoque cristiano y la libertad religiosa y de conciencia, en oposición a la amenaza de autoritarismo de Estado, y así también del gremialismo docente. La información para construir el texto que sigue proviene principalmente del suplemento Valores Religiosos, de orientación católica, del diario Clarín del 17 de abril de este año, 2019 (4).

En un evento sin dudas importante por el caudal de participaciones, las escuelas evangélicas celebraron un “Segundo Cónclave” en el Centro Cristiano Príncipe de Paz, en Buenos Aires, a comienzos de abril. La concurrencia estuvo formada por directivos, docentes, representantes legales y pastores de 17 provincias. Varias personas destacadas aportaron su presencia:  Gabriel Sánchez Zinny, Director General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Gastón Bruno, Director de Gestión de Asuntos Docentes de aquella cartera (anteriormente Gastón Bruno ocupó un cargo directivo en la federación evangélica ACIERA), David Schlereth, Contador Público, pastor evangélico y  diputado nacional por la Provincia de Neuquén (del partido Cambiemos, hoy al frente de la Nación), Hugo Márquez, responsable del colegio AMEN, de Neuquén, y presidente de la Confraternidad Evangélica Bautista Argentina. (CEBA), Estuardo Salazar, director de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI), Aaron Lara, presidente del Congreso Iberoamericano de la Vida y la Familia, Alejandro Rodríguez, director de JUCUM (Juventud con una Misión), Gabriel Flores Ciani (Médico Psicoterapeuta. Teólogo y pastor, autor entre otros trabajos del libro “Neurociencias y liderazgo según Dios, comprendiendo la mente para desarrollar un líder de fe”)  y Osvaldo Carníval, pastor de la Iglesia Catedral de la Fe, de Buenos Aires (personalidad de notable actuación en las movilizaciones contra el proyecto de legalización de la suspensión voluntaria del embarazo, a mediados del 2018).

Al final del encuentro, los presentes suscribieron una declaración, de la cual transcribimos solamente una selección de tres conceptos:

“El estado no puede ofrecer ni imponer un ‘pensamiento único’, porque sencillamente eso sería antidemocrático, hasta totalitario. No reconocer la libertad y los derechos de los padres a escoger es atropellar y pasar por alto las libertades y derechos individuales”.

“El Estado no sólo debe ‘tolerar’ que existen las Escuelas Públicas de Gestión Privada, con sus particularidades, su ‘Ideario Institucional’, sino que debe ‘promover’ la participación de las mismas reconociéndolas como agentes relevantes para la inclusión educativa de todos los sectores de la sociedad”.

“El Estado no puede secuestrar la educación, ni tampoco un gremio puede hacerlo. No son los dueños de la educación. El derecho a elegir sigue siendo de los padres”.

 

Notas:

(1) Wynarczyk H. 4/4/2019. “Navegar ¿hacia dónde? Las iglesias evangélicas en el espacio público”. Buenos Aires: ALC. “Una metamorfosis que despierta prejuicios y demanda preguntas”. Buenos Aires: ALC. 

(2) Las movilizaciones de 1999-2001 son estudiadas en Wynarczyk H. 2009. Ciudadanos de dos mundos. El movimiento evangélico en la vida pública argentina. 1980-2001.  Buenos Aires: UNSAM. 391 páginas.

 (3) Wynarczyk H. 2018. “Argentina: ¿Vino nuevo en odres viejos? Evangélicos y política”. En: Pérez Guadalupe J. L. & Grundberger S. (eds.).  Evangélicos y poder en América Latina. Lima: Konrad Adenauer Stiftung – Instituto de Estudios Social Cristianos. Pp.: 107-140.

(4) Clarín. Suplemento Valores Religiosos. 17/4/2019. “Cumbre de colegios cristianos. Evangélicos contra la imposición de un modelo educativo único”. https://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/evangelicos-contra-la-imposicion-de-un-modelo-educativo-unico-14758


El autor es Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina, Máster en Ciencia Política con mención en Teoría y Método por la Universidad Federal de Minas Gerais y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires.

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