“Honduras necesita que se señale al régimen de JOH como lo que es: una dictadura basada en el narcotráfico y la violencia”

Gerardo Torres Zelaya (Seaif.org)

HONDURAS-

Claudia Florentin-

En protestas que no cesan, la ciudadanía exige la salida del presidente Juan Orlando Hernández, conocido como JOH, al que acusan de encabezar un “narcogobierno”, principalmente tras la decisión tomada por la Justicia de Estados Unidos de declarar culpable al hermano del presidente, Juan Antonio Hernández, de tráfico de drogas. Asimismo, varios fiscales apuntaron a que el mandatario recibió financiamiento de narcotraficantes para sus campañas electorales.

Desde ALC Comunicación, dialogamos con Gerardo Torres Zelaya, Secretario Internacional  del Partido Libre. Torres Zelaya fue director para Centroamérica del periódico Le Monde Diplomatique y docente de la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Fue consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y responsable de Comunicación de Green Development Foundation del Fondo Progressio del Rabobank de Holanda. Es actualmente consultor para el Foro Centroamericano de Donantes. Provee análisis políticos y comunicacionales y colabora con la logística. Anteriormente fue consultor para el Fondo CAMY en Honduras y El Salvador.

¿Con la sentencia al hermano de Hernández, que da más razones para la protesta social y el reclamo político, como visualiza el panorama socio político a corto plazo en el país?

Sin duda la acción que hizo el distrito sur de la fiscalía de Nueva York y la DEA en contra del hermano del presidente Juan Orlando Hernández, el ex diputado Antonio Tony Hernández, es un mensaje bastante claro de una acción que los norteamericanos han decidido emprender en contra del gobierno de Honduras. Sin embargo, los Estados Unidos tienen no solo un interés sino muchos intereses en este país, sobre todo por nuestra historia de dependencia y sometimiento a los intereses que ellos tienen aquí en la región centroamericana.

Por una parte, podemos ver que voces como la presidenta del Congreso de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, o la DEA, o el fiscal general, o el fiscal del distrito sur de Nueva York, pueden generar acciones en contra de Hernández pero también podemos ver la decisión de apoyar a JOH de parte de la Embajada de EEUU, y del comando sur- que tiene su comando general a 80 km de Tegucigalpa en la base militar de Palmerola. Entonces, aunque existe una voluntad de investigar y tratar de frenar el tema del narcotráfico, hay intereses geoestratégicos que los EEUU no quieren poner en riesgo porque estarían poniendo en peligro uno de sus bienes más importantes en términos militares: la comandancia general del comando sur.  Para más datos del comando sur ver: https://reporterosdeinvestigacion.com/2017/08/22/estados-unidos-coordina-acciones-militares-para-america-latina-desde-honduras/

El presidente Juan Orlando Hernández recibe en la base aérea de Palmerola, en Comayagua, al grupo de marines de Estados Unidos (Presidencia Honduras)

 

Eso genera una situación incómoda en el país porque hay algunos sectores que reciben la señal de que para poder sacar a JOH hay que negociar con los EEUU y hay otros sectores que creen que Juan Orlando no está cerca de salir, sino que lo que hicieron fue frenar un poco la actividad de delincuencia que hay en el país.

Yo creo en la capacidad de articular los sectores que históricamente hemos estado en lucha: la gente que siempre hemos estado en la calle, el partido libre, el frente de resistencia, la plataforma por la salud y la educación, la plataforma de movimientos sociales, y los demás movimientos y expresiones políticas y sociales que estamos acostumbrados a ver en la calle.  Tenemos que buscar maneras en las que podamos ponernos de acuerdo, al menos por este punto que es la salida de Juan Orlando. con sectores con los que no necesariamente hemos estado cerca, como el caso de la empresa privada, la gente del partido liberal u otras expresiones.

Creo que sin lugar a dudas la mayoría del pueblo de Honduras está harta de esta dictadura disfrazada de gobierno que no es otra cosa que el sustento de una organización criminal regional, y tenemos que ponerle un alto más allá de las diferencias que tengamos. Creo que es un buen momento y creo que hay esfuerzos que se están haciendo.

En ese sentido el presidente Manuel Zelaya se reunió con el presidente del Partido Liberal, Luis Zelaya y con Salvador Nasralla de la Fuerza Anticorrupción. (N.E: Ya han pasado diez años desde que un grupo de soldados irrumpió de madrugada en la residencia del entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y lo sacó a la fuerza del gobierno y del país). Estas tres personas representan un gran bloque de la oposición pero hacen falta más sectores. Creo que llegar a un acuerdo de una presión generalizada para poner un alto a la dictadura es el primer paso para un camino de cambio que necesita este país. Una vez derrotada la dictadura o una vez Juan Orlando fuera de la casa presidencial podemos pensar en lo que viene después. Sin embargo, él apuesta a las fuerzas armadas y a sostenerse en el poder de la manera en la que sea posible.

Manifestaciones en defensa del Gobierno de Manuel Zelaya | Archivo- Foto: corape.org.ec

 

Leía estos días que siguen saliendo de Honduras entre 500 y 1000 personas a diario ¿Cómo se logra reconstruir un estado cuando se ha perdido tanta población por migraciones y cuando el miedo está instalado? Esto rompe las redes sociales tan necesarias…

Lo que se vive en Honduras es una tensa calma, la gente está esperando que los sectores que estamos en oposición logremos llegar a acuerdos pronto, podamos articular un frente unitario de lucha, y en eso estamos. Sin embargo, la apuesta del régimen es a la violencia, a mantener el apoyo militar de los EEUU, y mantener a la oposición desunida. Esas son sus grandes apuestas, y creo que en eso tenemos que enfocarnos porque de no lograr una unidad en la oposición difícilmente vamos a poder enfrentar a un régimen tan violento y que tiene todavía un respaldo importante de algunos sectores como las iglesias evangélicas, la cúpula de la iglesia católica y de las fuerzas armadas de los EEUU.

Definitivamente que el miedo es un factor que cada vez es más importante en el análisis de lo que está pasando en Honduras. Sin embargo no es un miedo que termina siendo paralizador, siendo que es un miedo, y por algunos momentos alguna desesperanza, de una buena parte de la población, sobre todo de la población más pobre, más vulnerable, que fue la primera que analizó correctamente lo que estaba pasando en Honduras, que entendió perfectamente lo que estaba pasando en el país y que se fue.Que empezó a irse en números muy grandes, de 300 a 500 diarios, escapando del país.

La diferencia ahora es que ese miedo ha llegado a la clase media, un poco también a lo que queda de la clase media alta. Pero no es algo nuevo: la migración en Honduras tiene que ver con esos dos factores, con la desesperanza y con el miedo. La desesperanza de encontrar un trabajo digno, de vivir una vida digna, de proveer para los hijos, y del miedo de la violencia, del acoso, de las violaciones, de los asesinatos.

Entonces definitivamente creo que no puede haber un cambio en Honduras si no hay un cambio político profundo. Yo creo que ya toda la población hondureña tiene claro, aunque todavía hay quienes defienden este régimen, de que no es con políticas nuevas, no es con mejorías en algunos índices económicos, sino que debe haber una transformación profunda política. Hay una consigna que hemos venido repitiendo que acompaña al “fuera JOH”, que es que para que no nos vayamos todos, solo se tiene que ir uno, que es él.

Menciona a las iglesias, ellas apoyan a JOH, ¿por qué? ¿Por un fundamentalismo en sus agendas en lo que hace al avance de derechos o por otros intereses?

Las iglesias apoyan a Juan Orlando Hernández porque tanto el gobierno de Porfirio Lobo Sosa como los dos gobiernos de Juan Orlando han tenido una necesidad profunda de tener algún respaldo en la sociedad civil. Al no tener ese respaldo en ONGs, organizaciones de base, movimientos políticos o movimientos sociales, entonces todo su respaldo social, todo su respaldo ciudadano, lo han tenido a través de las iglesias.

A cambio de este respaldo, ellos le han dado a la iglesia todo tipo de beneficios como exenciones fiscales, cada vez hay más dirigentes religiosos en posiciones de poder, en cargos públicos, cada vez las iglesias tienen más capacidad de conseguir recursos. El estado trata de canalizar la mayor parte de los recursos que recibe por cooperación a través de las ONG que están inscritas a las iglesias evangélicas y las iglesias católicas, en especial el Opus Dei en el caso de los católicos y la Confraternidad Evangélica en el caso de los evangélicos.

Confraternidad Evangélica de Honduras en apoyo a los diálogos propuestos por JOH (Criterio Hn)

 

La Confraternidad Evangélica ya reúne casi un 95% de las iglesias evangélicas y tiene inscritas más de 300 ONGs que se cobijan bajo una sombrilla que se llama la “Asociación por una Sociedad Más Justa”, que es el principal aliado y asesor del gobierno en términos de participación ciudadana.

En otras palabras y para resumirlo, a cambio de todos esos beneficios (que yo creo que desde la época de Morazán no contaban las iglesias con tantos beneficios, desde la época que viene justo después de la independencia, que las iglesias mantienen sus privilegios feudales) nunca habían tenido tantos beneficios como los que tienen ahora. Estamos hablando de que casi 200 años después, las iglesias tienen ONGs, tienen recursos, tienen edificios nuevos, son ministros, son asesores, son diputados, etc.

Entonces a cambio de ese respaldo, que no es poco- porque estamos hablando de que la iglesia católica y la evangélica andan alrededor del 40% cada una sobre el 80% de la población que tiene alguna identificación religiosa-, pero es más que todo de las cúpulas de las iglesias, se van fortaleciendo como una élite, que sin duda alguna ya lo son en el país y que difícilmente se desmontará fácil.

La principal consecuencia la sufren las mujeres porque la iglesia llega con su agenda y su agenda es una agenda antiderechos y especialmente antimujer.

Qué esperanzas ve con este panorama que pinta adverso, complejo..? Qué necesitan?

Aunque el miedo nos ha afectado, nos ha golpeado, en Honduras aún hay muchísima gente que está dispuesta a pelear. Hay muchísima gente que se ha ido, pero todavía hay gente que está dispuesta a luchar, a organizarse, a unificarse para tratar de transformar la realidad y yo creo que en eso está la esperanza que le queda a este país. En esa gente que a pesar de los secuestros a los líderes políticos- como el que tuvimos con el compañero Jaime Rodríguez, que a duras penas logró salir con vida después de estar secuestrado y torturado más de 24 horas en una clara señal de amedrentamiento-, a pesar los asesinatos de más de 300 dirigentes políticos en los últimos 10 años, de más de 60 periodistas, 200 abogados, 200 ambientalistas, 80 dirigentes de la comunidad de la diversidad sexual, etc. A pesar de ese ambiente tan violento, tan restrictivo y tan manipulado por el cerco mediático que siempre le ha querido vender al mundo la idea de que aquí vivimos en una democracia, a pesar de que las atrocidades que se señalan en otros países aquí son superadas por muchísimo más, la gente en Honduras sigue luchando.

Tenemos a los indignados, tenemos a la plataforma por la salud y la educación, al frente de resistencia popular, a la gente que lucha en los territorios, al partido libre, a las feministas, al movimiento de diversidad sexual en resistencia…

En este país no falta organización de base, lo que hace falta es que el mundo deje de voltear la vista para otro lado y que se señale al régimen como lo que es: una dictadura basada en el narcotráfico y la violencia y que se permitan procesos democráticos y políticos transparentes. Si eso pasara, hace rato el pueblo estaría sacando a esta gente y permitiendo la llegada de gobiernos democráticos más solidarios y más cercanos a lo que la gente realmente necesita en Honduras.

 

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