Presentan el Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur

ARGENTINA-

Cuando pensamos en la producción de alimentos, muchas son las
imágenes que nos vienen a la mente. La imagen de animales pastando, cultivos de diversos tipos, aire puro e incluso mariposas y abejas fue (y sigue siendo) asociada a la idea del “campo productor de alimentos” para la humanidad. Sin embargo, esa no es la realidad actual en los territorios que han sufrido la invasión del modelo agroindustrial de transgénicos dependientes de venenos. Un modelo que se impuso sin consultas a los pueblos, a fuerza de falacias, de desalojos compulsivos de comunidades,
destruyendo nuestros montes nativos, entre otras prácticas, con la voracidad característica del neoliberalismo. De la mano de los OGMs, el incremento en el uso de venenos trajo aparejado el desarrollo de especies resistentes a los agrotóxicos, así como la aparición de problemas de salud en las comunidades cercanas a los territorios fumigados. Analizar los impactos del agronegocio requiere la necesidad de contar con información confiable, en un lenguaje claro, accesible y que no pierda la rigurosidad científica, dice Damián Verzeñassi, Director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Cs. Médicas – Universidad Nacional de Rosario, en la presentación del Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur.

El Atlas, publicado este mes, es compilado por Dario Aranda con la coordinación general de Lucía Magdalena Vicente, Carlos Alberto Vicente y Carolina Acevedo.

Verzeñassi sigue: “La introducción de la soja transgénica en el Cono Sur (y, casi simultáneamente, del maíz transgénico) significó la imposición masiva de monocultivos en un extenso territorio, avanzando a gran velocidad, como nunca antes había ocurrido en la historia de la agricultura. Paralelamente, creció el uso del principal herbicida ligado a estos cultivos: el glifosato. Este crecimiento tuvo consecuencias dramáticas en la salud de lxs pobladorxs de las comunidades cercanas a las producciones, así como en los suelos y en la biodiversidad. En este atlas desarrollamos distintos aspectos de un modelo que implica la concentración de tierras y criminalización de campesinxs, la destrucción de ecosistemas y economías regionales, el control oligopólico del mercado por parte de un puñado de corporaciones, y el impacto del agronegocio sobre los cuerpos de las mujeres.”

El material analiza también las resistencias, propuestas y alternativas que surgen de dos modelos en disputa: uno que, a partir de la agricultura industrial, intenta convertir a la agricultura y a nuestros alimentos en una mercancía. Frente a otro, que de la mano de organizaciones campesinas, de pueblos originarios y de agricultorxs familiares, busca recuperar la producción de alimentos saludables para garantizar el derecho a la alimentación, de la mano de un modelo de producción agroecológica de base campesina.

Puede bajarse el Atlas completo aquí

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