Venezuela: Entre la resistencia y la esperanza

ESTADOS UNIDOS-

Por Carmelo Álvarez-

En tiempos de la pandemia del Coronavirus y las amenazas de invasión extranjera contra el territorio y pueblo venezolano, ofrezco esta reflexión solidaria. Abordaré en estas reflexiones mis impresiones sobre lo que acontece en Venezuela en estos días. En una próxima reflexión plantearé mis impresiones sobre Cuba y los desafíos que enfrenta en la coyuntura actual. Ambos países transitan por situaciones apremiantes, con retos que los coloca en el centro de la atención mundial a todo nivel.

Desearía, entonces, compartir un análisis que ayude a visualizar, dentro de la complejidad que se vive en Venezuela, un horizonte esperanzador, afirmado dentro de las aspiraciones más sentidas y añoradas, con convicción y fuerza espiritual. Hay cuatro dimensiones que me orientan: Primera, Venezuela, país asediado. Segunda, la gravedad de la crisis. Tercera, la fuerza y capacidad para resistir en medio de las circunstancias adversas. Cuarta, la capacidad para soñar sin caer en falsas expectativas, con una gran dosis de creatividad.

Venezuela ha sido un país asediado y codiciado por las grandes potencias mundiales, particularmente desde la segunda mitad del siglo XIX. por sus recursos naturales. El más deseado, el petróleo. Que hasta el día de hoy sigue siendo el objetivo principal de toda injerencia y deseos de invasión. A ello se unen el oro (y sus hallazgos más recientes) y el coltán (también llamado “Oro azul”), mineral cuyo valor es muy bien cotizado, con gran demanda en el mercado mundial. Además, existen reservas importantes de aluminio, cobre. hierro y plomo. Como si esto fuera poco, Venezuela posee una biodiversidad que la ocupa en el séptimo lugar dentro de los países, con especies de aves y plantas de todo tipo. Su propia diversidad geográfica, con diversidad climática y fuentes acuíferas, son de gran valor. Esta breve descripción sobre las riquezas venezolanas es más que suficiente para ilustrar lo que pretendo resaltar.

Segunda, la gravedad y complejidad de la crisis actual. Hay una historia acumulada de las sucesivas crisis que ha vivido Venezuela, en lo político y lo económico, para apuntar a los dos ejes más predominantes. Desde los países que, como Estados Unidos, Canadá y Holanda, explotaron los recursos naturales venezolanos hasta las propias oligarquías nacionales que, privatizados o nacionalizados, siempre ejercieron su control y poder sobre ellos, particularmente con el petróleo. En la presente coyuntura y con la revolución bolivariana, se sigue en la lucha por hacer cada día más al pueblo venezolano, el mayor beneficiario de sus recursos naturales.

Tercera, desde que visité a Venezuela por primera vez, en julio de 1966, quedé gratamente impresionado por la hospitalidad del pueblo venezolano. Por años he compartido en hogares humildes con el campesinado, en todo el territorio venezolano. He cultivado con familias pobres, tanto en las iglesias como en espacios seculares, y la hospitalidad se ha ido transformando en una solidaridad, ¡que en ocasiones hace milagros! Nos enseña un sesgo espiritual que supera obstáculos, y por lo tanto aprende a resistir sin enajenarse de la realidad que le rodea.

Cuarta, el pueblo venezolano tiene una gran creatividad que se manifiesta en su literatura. La lista de filósofos, novelistas y poetas es larga, y los ha compartido con otros países de Latinoamérica y el Caribe, ejerciendo una influencia notable en aquellas sociedades. La música, desde sus notables orquestas juveniles, hasta coros y orquestas sinfónicas, con directores notables reconocidos en el mundo entero. Todo ello refleja este acervo cultural y espiritual, que da fuerza para esperar.

¡Y hay que escribirlo con meridiana claridad! Quien está asediado y atropellado en esta coyuntura tan crítica es el pueblo empobrecido y un sector importante de los sectores medios. El acaparamiento, los sabotajes, la inseguridad y todo aquello que priva a la gente de sus servicios básicos como la salud y la educación, son claras pruebas de que de lo que se trata es de obstruir cualquier vía que lleve al pueblo a su vida plena.

Afirmamos que Venezuela tiene su pleno derecho a vivir en paz, sin injerencias de ningún tipo, y mucho menos con amenazas de invasiones de potencias extranjeras. Venezuela ha honrado sus compromisos internacionales, con respeto a la soberanía de los pueblos. Lo aprendió del gran Libertador, Simón Bolívar, promotor y soñador de la Gran Colombia de la justicia, la concordia y la paz. En ello le cobija al pueblo venezolano en todo su territorio, un sueño de una esperanza compartida con todas las naciones y pueblos de la tierra.

Lo expresó claro el gran novelista Rómulo Gallegos en su Doña Bárbara: “El mal es temporal, la verdad y la justicia imperan siempre”. Con fuerza en ese empeño debemos movernos. Por Venezuela y por toda nuestra América.

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