Repudio y condena al asesinato de Domingo Choc Che, guía espiritual maya

GUATEMALA-

“Conocí al anciano Domingo Choc Che durante una reunión de la Asociación de Consejos de Guías Espirituales Releb ‘ aal Saq ‘ e ‘ (ACGERS) con quien he estado trabajando desde 2010. Fue un gran ′′ Ajilonel “, un maestro herbolario, un científico maya, un experto en medicina natural. También fue ′′ Ajq ‘ ij ′′ Guía Espiritual Maya, dedicada a preservar y transmitir el conocimiento ancestral de la protección de la Madre Tierra y su medicina a las generaciones más jóvenes y al mundo. El anciano Domingo, junto con otros sabios Q ‘eqchi’ trabajaron duro para sacar adelante el valor del conocimiento maya, formando parte de un equipo transdiciplinario conformado por científicos mayas, guatemaltecos y europeos. Todos estábamos trabajando en dos proyectos innovadores en investigación y desarrollo junto con la Universidad de Zúrich en Suiza, el Univeristy College London en el Reino Unido y la Universidad del Valle de Guatemala”, así describe Mónica Berger Gonzales en su muro de Facebook, a Domingo Choc Che, quien fue asesinado por medio de un linchamiento, en la aldea Chimay, del Municipio de San Luís, Petén.

El Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala cuenta que antes de la pandemia sostuvieron varios líderes de la espiritualidad maya y cristianos un diálogo hermoso y gratificante con algunos de los que se consideran guardianes del conocimiento ancestral de los pueblos. “Relataron con el corazón la lucha inmensa que realizan por reconstruir una espiritualidad autónoma desde los pueblos, desligada de todo pensamiento colonial y con preocupación nos solicitaban colaborar con ellos para mediar entre ellos y los grupos fundamentalistas cristianos (carismáticos y evangelicales) que los asedian y no les permiten expresarse con libertad en ningún lugar público. Relataban con preocupación la intromisión a sus espacios de culto, y estigmatización a la que eran sometidos/as, se referían constantemente a la palabra “brujo/a” como forma de estigmatización”.

 Fernando Barillas  en Nómada Guatemala intentaba analizar el crimen que conmociona al país, tomando como base una supuesta descalificación de grupos cristianos ante prácticas ancestrales.“Choc fue asesinado por miembros de su propia comunidad, personas con las que se relacionaba frecuentemente. Los responsables de este crimen seguro tienen ascendencia q’eqchi’ pero espiritualmente se definen como cristianos, marcando así una distancia con sus raíces que, por sus nuevas creencias, consideran diabólica…Los pensamientos racistas permean. Si alguien renuncia a sus orígenes para tratar de encajar en los condicionamientos sociales, asume una posición de superioridad frente a sus pares. Y como el cristianismo fundamentalista insiste en considerarse el dueño absoluto de la verdad, alimenta este sentimiento al descalificar y satanizar cualquier otra práctica espiritual, con lo cual crece el odio y la desconfianza contra quienes tienen otras creencias.”

La dimensión ambiental, el cuidado de los territorios ancestrales, también aparece fuertemente en el análisis de lo sucedido.

“Mientras somos testigos de cómo nuestra selva tropical se destruye sin descanso, Domingo soñó con crear un espacio donde asegurara la supervivencia de estas plantas, donde podría enseñar a nuevas generaciones de ′′ Ajilonel ′′ en el uso de la medicina ancestral, transmitir la espiritualidad maya y la ciencia maya a quien alguna vez tenía su corazón abierto para recibirlo. Nuestro amigo y guía espiritual abuelo Domingo es un héroe de los pueblos Q ‘eqchi’…Tenemos que hacer visibles estas persecuciones contra quienes practican la medicina tradicional maya y la espiritualidad en Guatemala, tenemos que crear conciencia y educarnos como sociedad para aprender a percibirnos unos a otros como guatemaltecos, dejar de temer y perseguirnos unos a otros. Necesitamos entender, reconocer y respetar nuestra diversidad”, afirma Mónica Berger.

En un comunicado dado a conocer esta semana, el vicariato apostólico de Petén dio a conocer una versión de los hechos compartida, dicen, en una reunión de catequistas de la Comunidad de Chimay, del párroco y de una religiosa de la parroquia de San Luís:
“Lo que ocasionó el problema fue la muerte del señor José Pop Caal. Cinco días antes de morir -de una enfermedad- la familia buscó a alguien para curarlo, y este dijo que el mal se lo provocó una persona, y que cinco días después de la muerte del señor José Pop, el autor del mal iría al cementerio a pedir perdón. Los hijos del fallecido estuvieron vigilando el cementerio, y justamente cinco días después de la muerte de don José Pop, a las 10.00 de la noche del día viernes 5 de junio llegaron al cementerio dos muchachos, a pedir perdón. Los hijos de don José Pop los capturaron y se los llevaron para interrogarlos, y ellos dijeron que habían sido enviados por el señor Domingo Choc Che. Los hijos del fallecido fueron a buscar a don Domingo Choc y lo interrogaron. Él trató de huir, entonces le amarraron las manos. A la 5.30 de la mañana llamaron a la gente por medio de los COCODE. El alcalde llamó también a los COCODE vecinos de Tzuncal y Chinchilá para resolver la situación, pero la familia no tomó en cuenta las palabras de los COCODE, ni quisieron escuchar a los catequistas y pastores, y tampoco a los ancianos.
Les dijeron que si seguían hablando a favor de Don Domingo les iba a pasar lo mismo. Llevaron a don Domingo Choc al campo de fútbol de la comunidad, y allí la viuda de don José Pop convenció a los hijos de que dejaran ir a don Domingo.
Pero, en ese momento, se desató una pelea entre las dos familias, y los hijos del fallecido -en cuestión de segundos- rociaron de gasolina a don Domingo Choc y le prendieron fuego, sin que nadie pudiera intervenir…”

La Diócesis manifiesta en el mismo documento “profundo horror y rechazo, indignación y vergüenza por el linchamiento, porque la vida humana es sagrada, y el derecho a la vida es un derecho fundamental en la legislación nacional; y nadie tiene competencia ni autoridad para disponer de ella por su propia cuenta; y porque el linchamiento no es un procedimiento válido para hacer justicia”. Expresan que la muerte violenta de cualquier persona es siempre una derrota para el país y para la sociedad; “y que es el síntoma de un cáncer -el cáncer de la violencia- que paso a paso está devorando y destruyendo a la sociedad guatemalteca.”

“Lamentamos profundamente el asesinato de Don Domingo Choc, lo mataron por buscar una espiritualidad auténtica, lo mató el fundamentalismo religioso y su comportamiento irracional, lo mató la falta de comprensión, diálogo y fraternidad ecuménica muy propio de esta relación de dominación en la que estamos inmersos y que se replica en todas las áreas de la existencia humana pero las manifestaciones en el ámbito religioso alarman y evocan conductas medievales (la inquisición). Es urgente seguir trabajando en la construcción de espacios de paz dónde nos podamos conocer sin prejuicios, cara a cara, como hijos e hijas del mismo Dios que se manifiesta de formas infinitamente diversas he increíbles”, dice el Concejo Ecuménico del país.

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