Profanación y acto terrorista en Catedral “es un golpe mortal para el pueblo católico”, dice el Cardenal Brenes

NICARAGUA-

Por Trinidad Vázquez-

El atentado terrorista que experimentó la imagen de la Sangre de Cristo, que lleva 382 años de veneración en la Catedral de Managua, ha provocado condena nacional e internacional. El domingo pasado, la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, en su mensaje dice que la profanación de varios templos es una manifestación de la violencia que aqueja a quienes aún no toleran mensajes de paz y redención.

El Obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, comentó en su homilía que el ataque a la Catedral es un golpe lleno de barbarie, de crueldad contra la historia de la patria, contra la cultura, ha querido ser un golpe mortal. La iglesia católica después de una profanación jamás vista en Nicaragua, llama a realizar “silencio espiritual’’, resguardar las imágenes de los santos y mantener la oración en reparación por el desagravio al Santísimo.

En medio de esta herida mortal a la feligresía, de más de tres millones de personas, el Papa Francisco envió un mensaje expresando: “pienso en el pueblo de Nicaragua que sufre por el atentado a la imagen de Cristo.’’

El 31 julio, un hombre no identificado lanzó una bomba molotov a la capilla de la Sangre de Cristo en la Catedral, causando un incendio que dejó cuantiosos daños materiales al templo madre de la iglesia Católica en Nicaragua, incluyendo la destrucción de una imagen que tiene 382 años de antigüedad y que fue traída de Guatemala en 1638. El atentado fue confirmado por Arely Guzmán, administradora del templo, quien se encontraba en los predios de Catedral cuando sucedieron los hechos.    Según los testigos, el hombre que ingresó al templo vestía una camisa color celeste y bastante holgada con la que ocultaba el explosivo; preguntó la ubicación exacta de la capilla de la Sangre de Cristo y luego se dirigió al lugar indicado. Minutos después observaron las llamas que salían de la capilla. “Tiraron una bomba a la imagen de la Sangre de Cristo y quedó todo destrozado”, expresó  Guzmán. “El fuego destruyó el sagrario con el cuerpo del Señor (la hostia consagrada), la imagen de la Sangre de Cristo y toda la capilla está destrozada”, describió la religiosa. 

El Cardenal Brenes lamentó la pérdida de la imagen de la Sangre de Cristo y calificó los hechos como “un acto terrorista” en contra de la Iglesia Católica. El jerarca católico explicó que el incendio “fue planificado” y descartó la versión de la vicepresidenta Rosario Murillo, de que el fuego pudo haberse originado por “una veladora”. “Es un acto verdaderamente condenable de mi parte, como también de mis colaboradores, y quiero decir claramente que fue un acto planificado, planificado con mucha calma por la persona que lo hizo”, dijo Brenes.

“Según lo que me decían algunos laicos, la persona (que lanzó el explosivo) pasó más de 20 minutos dando vueltas alrededor y después que tiró ese artefacto, él tenía planificado hasta por donde iba a salir”, subrayó.

 “Él calculo todo, por dónde entrar, como hacerlo, y luego por donde escapar. Esto verdaderamente estaba planificado, quiero dejar esto bien claro, porque puede haber alguna especulación de que pudo haber alguna candela o una veladora”, dijo Brenes. De igual forma, el cardenal explicó que desde hace varias décadas no se colocan veladoras a la imagen de la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua, ya que es una medida adoptada por la Iglesia para proteger las imágenes de más de cincuenta años de antigüedad.

La Coalición Nacional opositora expresó que el ataque a la iglesia es para infundir terror al pueblo.  Félix Maradiaga, también opositor, dijo que el sacrilegio cometido no solo es una ofensa para el pueblo católico, sino un gravísimo ataque a la libertad.

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