Los pies de Eusebio Leal: pies que se apresuraron para organizar comunidades sanadoras

CUBA-

Por Ofelia Miriam Ortega

Esta reflexión la escribí hace 20 años, cuando pude conversar por primera vez con el historiador de la ciudad de la Habana Eusebio Leal y conocer sus sueños que parecían inalcanzables.  Busqué estas notas en mis archivos y hoy quiero enviarlas al recordar a este hombre que supo vivir la vida con un sabor crístico sanador.

Pies que abren caminos de liberación

 Texto Bíblico! Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión, tu Dios reina!  Isaías 52: 7.

¡Que agradable es este anuncio de la buena nueva, cuando los pies de los mensajeros se apresuran sobre los montes para anunciar la paz, la liberación, el reinado de Dios! Así dice el profeta Isaías cuando anuncia la liberación del pueblo de Israel del imperio babilónico.

¿Qué extraño, verdad?, al profeta y poeta Isaías le llamaron la atención los pies del mensajero. Alaba los pies del que trae la buena noticia de liberación. No se fijó en el mensaje en sí, en la palabra que anunciaba la pronta liberación del exilio de Babilonia, sino en el cuerpo del que lo porta, y principalmente en sus pies. Pies que son hermosos porque traen buenas noticias, vienen saltando sobre los montes corriendo por los collados, como queriendo ahorrar camino entre monte y monte, y anuncia la paz, el bien y la liberación incluso antes de salir de la opresión.

El apóstol Pablo en la carta a los Romanos retoma la figura de los pies que emplea Isaías y dice ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el bien! ( Romanos 10 :15). Pablo en este contexto está dirigiéndose a los judíos -cristianos y trata de convencerlos de que el Evangelio de Jesucristo es para todos, no sólo para los que cumplen la ley judaica. Pablo repite, lo que en otras cartas ya había dicho: que en Jesús no hay acepción de personas, todos, por fe, pueden pertenecer al pueblo de Dios y participar en su reinado de paz y justicia.

Los pies que anunciaron la liberación de Babilonia se prolongan hasta Nazaret en los pies de Jesús. ¡Qué hermosos los pies de este mensajero del Reino de Dios! Presentes en todo lugar, cansados pero siempre activos, subiendo y bajando montes, entrando y saliendo de casas, marchando por las calles polvorientas de Galilea. Son pies que se apresuran  a sanar y a  predicar el mensaje del Reino. ¡Dichosa aquella mujer que cuidó de los pies de Jesús en casa de Simón!  Los trató con cariño, bañándolos con sus lágrimas, secándolos con sus cabellos y besándolos con su boca. Ella fue capaz de percibir en Jesús de Nazaret la fuerza del anuncio y su praxis de liberación. Pero este Jesús, Dios humano, el Cristo, también lava los pies de sus discípulos, (cosa que en aquel entonces solo hacían los esclavos y las mujeres), encomendándoles con esa actitud, la tarea de ser mensajeros humildes al servicio del Reino de Dios.

Pies que hicieron caminos al andar

Hubo un hombre en la Habana, Eusebio Leal, historiador y artista, quien tuvo la capacidad de soñar que lo que parecía imposible se hiciera posible, y con esa motivación esperanzadora comenzó a caminar por las calles de la Habana Vieja en los años 60, del siglo XX, recogiendo a su paso objetos históricos, abandonados en casas y antiguos museos, casi destrozados por la falta de atención y el tiempo. También recordamos que en esa época, la belleza y el arte no eran la prioridad en el momento histórico vivido por la acción revolucionaria cubana.

Un día, otras y otros, se unieron con él en esta búsqueda. Y comenzaron a soñar con la transformación de la parte de la ciudad más sucia y desagradable, donde abundaban los casos sociales, y las casas y edificios que a veces se derrumbaban con las familias que vivían dentro.

 Y Eusebio Leal soñó con una ciudad distinta, y con personas que podían ser transformadas en seres también llenos de sueños y de avidez de cambios.  Trabajó Eusebio arduamente, organizó   la comunidad, y sus pies cansados, encontraron otros muchos pies, que en Cuba y fuera de Cuba que le acompañaron al rescate de lo imposible.

Y esos sueños incluían aulas para la niñez en los museos y bibliotecas, lugares confortables para los abuelos y ancianos solitarios, reconocimiento y apoyo de las aptitudes de las personas con discapacidad, lugares para que las mujeres embarazadas pudieran encontrar un refugio seguro y trabajo para los desempleados en actividades productivas útiles.

 Eusebio no solamente logró la tarea de restaurar y sanar las paredes de los viejos edificios y de monumentos emblemáticos, sino contribuyó a la formación de “la comunidad sanadora” donde los intocables sociales de esta zona comenzaron a experimentar la buena nueva  del comienzo de una nueva vida.

Y la ciudad comenzó a transformarse, la ” Habana Vieja” se convirtió en el lugar de museos y bibliotecas, conciertos y arte. Se recuperó la cultura y la historia, y la posibilidad de un trabajo útil, y de sueños alcanzados, cambió la vida de la comunidad. La jornada del andariego Eusebio ha sido el cumplimiento del mensaje del profeta Habacuc: ” pies que corren para llevar el mensaje de la visión profética esperanzadora”

 Somos enviados a contribuir en la formación de comunidades sanadoras

Los pies nos invitan a salir para llevar la esperanza de salud integral para todos y para anunciar que Dios reina: el rostro para ir al encuentro del otro/a para consolarle y sanarle; y el brazo para luchar por una nueva vida abundante y digna para todos. El profeta Isaías nos recuerda que en este caminar tenemos siempre la seguridad de que Dios mismo va al frente y a la retaguardia (Isaías 52:12).

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