Ataque a la Catedral: Siguen las condenas al hecho desde el país y el exterior

NICARAGUA-

Trinidad Vázquez-

El cantautor nicaragüense en el exilio, Carlos Mejía Godoy, consternado ante el atentado al Cristo Negro de la catedral de Managua, compuso una letanía, que en parte de la letra dice: “No los perdones Señor porque ellos si saben lo que hacen’’. Mientras el Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos, CENIDH, sigue demandando una investigación sobre los hechos del incendio en la capilla de la imagen de Cristo en la catedral, ocurrida el 31 de julio.

Hasta el 12, ninguna organización evangélica se había pronunciado sobre el atentado, a excepción de dos pastores. El Rev. Jairo Arce, comentó: “no apoyamos la violencia y condenamos lo que pasó en la catedral y otras iglesias católicas es una ola de fanáticos irrespetuosos que no creen en creencias religiosas”. También el joven teólogo y docente de teología, Miguel España, expresó: “Los antecedentes son claros, desde 1981 tenían relaciones de pocos amigos y cuando aún vivía el Cardenal Miguel Obando y Bravo desde el 2007 al 2017, el FSLN tenía una alianza con la curia católica. Con el nombramiento del obispo Leopoldo Brenes, el Vaticano cambió la política eclesiástica con Nicaragua.   

El Nuncio Apostólico, Waldemar S.Sommertag,  en declaraciones a los medios demandó una investigación  seria y transparente sobre los hechos, considerando que hubo mano criminal, contrario a la investigación de  la Policía que  atribuye el incendio a  un fenómeno químico.

Según un testigo que entrevisto el CENIDH, antes del atentado vio a un sujeto entrar a la catedral  con guantes de telas y cargando un bolsa negra y minutos después se escuchó ruido extraño que alertó a dar gritos a  Xiomara Castro y Manuel Bravo quienes también se encontraban cerca de la capilla.

Alba Ramírez, otra devota, declaró a los medios de comunicación que el sujeto que vieron antes del incendio, preguntó dónde se encontraba la imagen de sangre de Cristo.

El obispo Abelardo Matta, Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, declaró a la publicación ‘’Confidencial ’’ que los ataques a la iglesia son ‘’dirigidos ’’desde el Gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, que tienen “miedo de perder el poder.’’ Y agregó: ‘’ya no saben ni mentir y el maligno termina enredado al no poder dominar a la iglesia como sus enemigos natos.’’

La Policía en su informe del atentado dice que no fue intencional, “descartándose mano criminal”.

El clero en cambio, ve con sospechas que el incendio ocurrió en medio de  una ola de profanaciones contra templos católicos en Nicaragua, desde que en julio pasado la Arquidiócesis de Managua anunció la suspensión de las fiestas en honor de Santo Domingo de Guzmán, a causa de la pandemia de COVID-19, cuando las instituciones del Gobierno, que promueven aglomeraciones, las daban por hecho.

En la víspera del incendio en la Catedral de Managua, la Arquidiócesis había denunciado un nuevo acto de profanación a uno de sus templos, en el que quebraron imágenes y pisotearon hostias. La profanación, acompañado de hurto, ocurrió en la capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la parroquia Santa Ana, en la ciudad de Nindirí, al oriente de la capital, que pertenece a la zona pastoral de la ciudad de Masaya.

El lunes 3 de agosto, ocurrió otra profanación en la parroquia San Diego de Alcalá, en el municipio de Altagracia. Allí, según la Diócesis de Granada, una mujer desconocida ingresó a la iglesia, se acercó a la imagen expuesta del santo y “con actitud de enojo y gritos tomó el Cristo que la imagen porta en su mano derecha y la clavó en la cabeza de la misma con claro afán de dañarla.”

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