Espiritualidad Ecológica: Vamos a celebrar el “Tiempo de la Creación”

CUBA-

Vamos a celebrar el período “Tiempo de la Creación” convocado por Consejo Mundial de Iglesias, la Comunión de Iglesias Reformadas y ACT-Alianza y que irá del 6 de septiembre a 4 de octubre. La teóloga Ofelia Ortega nos invita con este Estudio Bíblico a prepararnos para los domingos de septiembre.  

Por Ofelia Miriam Ortega

Salmo 104:27-31

El contexto del pasaje específico es un Salmo en el cual Dios, el Creador, celebra las alegrías de la Creación. Si se lee con más detenimiento los versículos 27-31, encontramos que Dios es descrito como el supremo jefe de cocina que prepara alimentos para todas sus criaturas.

Toda la creación “espera” la comida por parte de Dios, el jefe de cocina. Dios a su vez, proporciona comida “a su tiempo”. La trascendencia de esta verdad consiste en que la tierra es un ecosistema. “A su tiempo” es una manera bíblica de describir el ecosistema que Dios ha creado para toda la vida sobre el planeta tierra. Desestabilizar este sistema con pesticidas u otros elementos puede significar que no esté disponible el abastecimiento de alimentos “a su tiempo”.

El Rostro de Dios

El versículo 28 declara que las criaturas de Dios se aterrorizan si Dios esconde su rostro.

¿Qué se quiere decir con el rostro de Dios? En este Salmo, “el rostro de Dios” se refiere a la presencia vivificadora de Dios que llena la creación. Sin la presencia de Dios no habría una creación viviente. Dios no está colocado lejos, sino en, con y bajo la creación.

En este caso, “rostro” es paralelo con “gloria”. En el versículo 31, el salmista ruega que la gloria de Dios- el rostro de Dios – no desaparezca nunca. En otros pasajes del Antiguo Testamento, la Gloria de Dios constituye la presencia visible de Dios. Esta presencia visible apareció como una nube de fuego en la cima del Monte Sinaí (Éxodo 24:15-16), llenó el tabernáculo en el desierto (Éxodo 40:34), y más tarde llenó el templo de Salomón (I Reyes 8:11). De especial importancia para comprender nuestro texto es la exclamación de los serafines en Isaías 6:3: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su Gloria”. No se trata de que solo el templo, sino todo el planeta tierra, está lleno de la Gloria o presencia de Dios.

La concepción que tiene Martín Lutero de la creación es similar. Se refiere a las diferentes partes de la creación como máscaras de Dios (LARVAE DEI). El rostro de Dios, la presencia de Dios, no se da en las alturas, sino detrás de todo lo creado, llenando la tierra, si es que tenemos ojos de fe para ver a Dios ahí.

Dios, el terapeuta 

En este salmo, Dios también celebra la nueva vida. Según el versículo 29, cuando Dios quita su aliento, las criaturas mueren. Sin embargo, si Dios “envía su espíritu”, es decir su hálito – como si fuera un mensajero personal – la creación permanece aquí y ahora.

ESPÍRITU / ALIENTO:

La palabra hebrea clave en los versículos 29 -30 es RÚAJ, palabra que se puede traducir por viento, espíritu o aliento. En los versículos 3 y 4, este término se refiere obviamente a los vientos que soplan a través de los campos.

En Génesis 6:17, el término se refiere al hábito o espíritu de Dios que da vida a todas las criaturas (Gen 6:3). Un rasgo significativo del versículo 30 es que RÚAJ se refiere, no solamente al aliento de vida que trae nueva vida a las criaturas vivientes, sino al hecho de que el Espíritu de Dios “renueva la paz de la tierra”. ¡Dios renueva mucho más que únicamente a los seres humanos!

La “faz de la tierra” es una expresión que se encuentra en los primeros capítulos de Génesis. La tierra es ADAMAH (Génesis 2), la materia de que están hechos todos los seres vivientes, incluidos los seres humanos: ADAM.

Cuando Dios, en este Salmo, “renueva” la faz de la tierra, significa que Dios sana lo que está quebrantado, herido o dañado en cualquier lugar de la tierra. Dios no solo es un Dios creador personal, que insufla vida en cada una de las personas, sino de Dios sanador, presente en la creación, que continuamente restaura lo que se ha dañado.

Así pues, Dios opera a través de la Creación para renovar y restaurar – sanear – la faz de la tierra.

Dios y Tierra

En el pensamiento occidental, la gente tiene propensión a considerar la tierra, con sus rocas, mares y arenas, como inanimada. Los seres humanos son sujetos vivientes   mientras que la tierra es un objeto inánime. Sin embargo, en el texto que estudiamos, la tierra es una cosa viviente, un sujeto que puede ser sanado.

En el versículo 32, el salmista dice que la tierra tiembla delante de Dios. Se invita a la tierra a encantar a Dios (Salmo 96:1). La tierra también celebra con el Creador.

Nos hemos alienado de la tierra a tal punto que ya no reconocemos el origen viviente de nuestro ser.

Para Análisis y Reflexión

Si hemos de cooperar con el Espíritu en el saneamiento de nuestra vida personal no cabe duda de que debemos cooperar con ese mismo Espíritu en el saneamiento de la tierra, de la cual hemos nacido. Somos hijos e hijas de la tierra a quienes se les ha concebido una nueva vida.

  1. ¿Qué responsabilidad nos incumbe como seres humanos con relación a la creación en que Dios está presente y a través de la cual Dios alienta?
  2. Discútanse algunos ejemplos de cómo se trastorna el ecosistema con nuestras acciones.
  3. Si la presencia de Dios está detrás de todo lo creado, ¿qué estamos haciendo cuando contaminamos la creación?
  4. ¿Qué implica la destrucción de especies y la eliminación de los bosques?
  5. ¿Qué podemos hacer para apoyar la siembra de vegetales, viandas plátanos y otros recursos alimenticios, en los patios de nuestros hogares, o en pequeños terrenos a nivel local?

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