Celebración de los 25 años de la IV conferencia de las Naciones Unidas sobre la mujer

CUBA-

Por Ofelia Miriam Ortega

En este mes de septiembre estamos celebrando los 75 años de la organización de las Naciones Unidas (ONU), pero también nos corresponde mencionar el gran evento de la IV Conferencia sobre la Mujer, organizado por las Naciones Unidas, hace 25 años, en septiembre de 1995 en Beijing, China.

Tuve el privilegio de representar en esta conferencia al Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en el Foro de las organizaciones no gubernamentales, que se reunió en Huairou, China, en conexión con la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujeres de las Naciones Unidas. Allí también tuvimos la alegría de encontrarnos con la Federación de Mujeres Cubanas que también estuvo presente, con una magnífica representación en este evento.

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer fue el escenario elegido por las personas promotoras de las nuevas perspectivas del “concepto de género”, para realizar una fuerte campaña de persuasión y definición. Muchas de las delegaciones participantes en la Conferencia ignoraban esta ” nueva perspectiva” del término en cuestión, y solicitaban a sus principales propulsores una definición clara que pudiera iluminar el debate.

 Fue la delegada Bella Absug, ex-diputada del Congreso de los Estados Unidos, quien emitió la siguiente definición:” El sentido del término género ha evolucionado, diferenciándose de la palabra ” sexo” para expresar la realidad de que la situación y los roles de la mujer y el hombre son “construcciones sociales” sujetas a cambios”. Además afirmó: “Los intentos actuales de varios estados miembros de borrar el término “género” y reemplazarlo por “sexo” es una tentativa insultante y degradante de revocar los logros de las mujeres, de intimidarnos, y de bloquear el progreso futuro. El concepto de género está enclavado en el discurso social, político y legal contemporáneo. Ha sido integrado a la planificación conceptual, el lenguaje, los documentos y programas de las Naciones Unidas”.

Según la teóloga brasileña Ivone Gebara : ” A partir de esta época, el concepto de género se convirtió particularmente en las ciencias humanísticas, no solo  en un medio de análisis social , sino también  de auto construcción femenina y de  tentativas para la creación de relaciones sociales basadas en la justicia , sobre la base  del respeto a las diferencias”. De Beijín, partimos no hablando tanto de “la igualdad” que necesitamos, sino de la ” justicia de género”, que puede llevarnos a relaciones donde impere la armonía, la libertad y la justicia.

En Huairou, Beijín, organizamos talleres entre ellos,  ” Las mujeres, las religiones y la cultura”, y posteriormente se publicó un folleto que fue enviado a las iglesias sobre el contenido de los talleres titulado: ” Perspectivas de las mujeres: Articulando el poder liberador del Evangelio”.

Una de las presentaciones en los talleres más relevantes fue la de Barbel Von Wartenberg-Potter, directora de la sub-unidad sobre las mujeres y la iglesia del Consejo Mundial de Iglesias, su presentación se tituló  ” El silencio de las mujeres” , donde  enfatizó cómo el ejercicio del poder  impide  en muchas ocasiones, el compartir los dones espirituales y teológicos  de las mujeres ,  el acceso a su preparación adecuada en instituciones teológicas y también a escribir, a enseñar, y especialmente a oficiar en los servicios y  las prácticas religiosas. Los textos religiosos y las tradiciones han legitimizado y   reforzado este silencio.

Hoy podemos decir que desde 1995 ha habido adelantos y atrasos históricos y contextuales en la vida de las mujeres. El 26 de septiembre de cada año se celebra “El Día Internacional de Oración por la Mujer latinoamericana”. Recordamos en ese día a mujeres latinoamericanas teólogas y biblistas que no han podido ejercer sus vocaciones como profesoras de Instituciones Teológicas en la región, porque lo que ellas enseñan no satisface a algunas de sus iglesias, y han tenido que mover sus formidables contribuciones teológicas y bíblicas a otras tareas en la sociedad para poder mantener sus familias y alcanzar un nivel de sobrevivencia adecuado.

No podemos dejar de mencionar que las mujeres que todavía en el siglo XXI luchan por la equidad de género, se ven sometidas en la actualidad a descomunales desafíos impuestos por la pandemia de la Covid-19. Las mujeres resultan muy vulnerables a la pandemia, porque no solamente pierden sus empleos, sino que experimentan un incremento del trabajo no remunerado, debido a las cuarentenas y al aislamiento.

La comisión económica de América  Latina y el Caribe ( CEPAL),manifiesta su preocupación por la situación de la mujer en estas regiones al afirmar que, si los efectos de la covid-19 llevan a la pérdida del cinco por ciento de la población económicamente activa , significaría que 107 millones de mujeres de esas regiones enfrentarían condiciones paupérrimas de vida .No hay duda de que las mujeres van a resultar afectadas de manera desproporcional  y se corre el riesgo de que algunos modestos progresos en equidad de Género alcanzados en las últimas  décadas se pierdan y que las iniquidades relacionadas con el trabajo que realicen se agudicen.

Es evidente que el confinamiento por la Covid-19 ha creado condiciones idóneas para la violencia contra las mujeres. La violencia doméstica ha aumentado considerablemente durante los últimos meses. El Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, ha pedido a los gobiernos que la prevención de la violencia contra las mujeres forme parte de la respuesta a la Covid-19 .Esto incluye también los “feminicidios” que hoy ocurren en muchos países desarrollados, en el Sur global, en los campamentos de refugiados y en las migraciones de los pueblos que huyen de las guerras, las torturas, la pobreza y el hambre.

” Mirando el mundo a través de los ojos de las mujeres” fue la temática de la IV Conferencia     anual de la organización de las Naciones Unidas sobre la Mujer” en el Forum de Huairou .En Beijing nos reunimos 30,000 mujeres de las organizaciones no gubernamentales. La presencia de mujeres de distintas regiones, religiones y culturas en Beijing, nos llevó a analizar la comprensión e inclusión de las clases, color de la piel, edad, sexualidad, religión y culturas, como nuevas identidades que nos inspiran y que deben ser incluidas en el análisis social de género.

Fuente: Instituto Cristiano de Estudios de Género

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