Juan Stam, cuna en el norte y corazón en el sur

Por Harold Segura-

Juan Stam Bowman nació en agosto de 1928, en Nueva Jersey, Estados Unidos de Norteamérica. Su padre, Jacob Stam y su madre Deana Bowman eran de origen holandés. En diciembre de 1954, se trasladó a Costa Rica auspiciado por la Misión Latinoamericana, de la cual él y su esposa Doris eran parte. Ese mismo año habían contraído matrimonio. Pocos años después, ambos se naturalizaron como costarricenses y, desde entonces, se identificaron con América Latina y el Caribe, replantearon su teología y decidieron vivir su fe enraizados en estas tierras. Su cuna, en el Norte, pero su corazón, aquí, en el Sur.

World Vision tuvo sus primeros acercamientos al Dr. Juan Stam a finales de los años 70 e inicios de los 80. Y, desde entonces, su persona, sus escritos, su amistad y su influencia han estado muy cerca de nuestro ministerio. Junto con los doctores Samuel Escobar, René Padilla —ambos fundadores de la Fraternidad Teológica Latinoamericana—, Orlando Costas y John R.W. Stott han sido, quizá, los teólogos que han hecho las mayores contribuciones a la teología de la misión (misiología) de nuestro ministerio como organización cristiana en América Latina y el Caribe. Hay otros nombres, pero estos son los que han perdurado a través de los años.

Juan participó en muchas de nuestras reuniones continentales en aquellas primeras décadas de nuestro ministerio en el continente (iniciamos nuestro trabajo en 1974). Participó en muchas conferencias, escribió textos que fueron reproducidos en todas nuestras oficinas, viajó por varios de los países donde tenemos oficinas hablando a nuestro personal; fue asesor teológico y pastoral de casi todos nuestros líderes regionales, también del Director Regional de Fe y Desarrollo. Participó como conferencista en varios encuentros regionales de Directores(as) Nacionales y otros eventos, y en septiembre de 2014 fue conferencista invitado del Foro Global de Compromiso Cristiano, reunido en Costa Rica. Siempre nos inquietó con su pensamiento bíblico, contextual, crítico, radical y evangélico.

En el 2004, nuestra oficina regional publicó, junto con tres organizaciones hermanas, dos tomos con decenas de artículos escritos por él. A cargo de la edición estuvo el Dr. Arturo Piedra, historiador costarricense ya fallecido. El título de esas obras es Juan Stam, un teólogo del camino. Y antes, también con el apoyo entusiasta de nuestra organización, se había publicado el artículo La historia de la salvación y la misión integral de la Iglesia en un libro editado por el Dr. Valdir R. Steurnagel, titulado La Misión de la Iglesia. Una visión panorámica (1992). Cuando aparecieron los cuatro tomos de su comentario al libro de Apocalipsis (Comentario Bíblico Iberoamericano. Ediciones Kairós) y los otros libros que escribió en las últimas décadas, World Vision difundió esas obras por considerar que comunicaban un mensaje de sólida raigambre bíblica y acertada aplicación social. Sus obras fueron leídas por católicos, evangélicos y otras personas de fe interesadas en entablar ese necesario diálogo entre el antiguo texto bíblico y las necesidades de hoy.

Recordaba él que en una de las reuniones ejecutivas a las cuales fue invitado por nuestra organización (por allá por los 80) se sorprendió de que las sesiones se realizaran en inglés; ¿inglés en una reunión en América Latina? Y, con la “prudencia estratégica” que lo caracterizó (y a veces no tan estratégica), habló aparte con el entonces Vicepresidente nuestro para advertirle de lo que, para él, era una inconsecuencia. Anécdota sencilla para mostrar su talante comprometido hasta las entrañas con nuestro Continente: con su gente, sus sabores, sinsabores, olores, dolores… e idioma. En uno de sus textos, escribiendo acerca del arte de interpretar las Escrituras, decía algo que confirma su compromiso con una fe vivida aquí, desde aquí y con ojos y corazón latinoamericano:

Los evangélicos centroamericanos también son seres humanos “de carne y hueso”. Tienen cuerpo, apetitos e instintos; comen y duermen. Su cuerpo tiene sexo, masculino o femenino, y como tales les llega la Palabra divina: así es de esperarse que las hermanas hablan de leer la Biblia como mujeres que son, los varones como hombres. Ese cuerpo tiene también piel, y esa piel tiene color. En la medida en la que el indígena y el negro han sido enseñados a leer la Biblia como su fuera un “libro blanco”, y a verse a sí mismos sólo en el espejo de los ojos de anglo-europeos blancos, en esa misma medida se ha instrumentalizado la Biblia con forma de racista y por ende pecaminosa.[1]

Stam fue uno de los teólogos bíblicos de mayor influencia para la Misión Integral. Insistió una y otra vez que la Misión cristiana se dirige hacia el ser humano integral (todo), sin dualismos platónicos, sin separar el alma del cuerpo, la fe de la existencia concreta, o la Iglesia de la sociedad. Un enfoque que concuerda con los compromisos de fe que asume World Vision en su ministerio. Por esto y mucho más, nuestra gratitud a Dios por su vida y por lo mucho que nos prodigó.

Siempre que se encontraba con alguien de nuestra organización, en medio de una sonrisa amable, le preguntaba: ¿Y cómo va Visión Mundial (así, en español)?

¿Qué te decimos ahora que te fuiste? Juan, seguimos de la mano del Señor. Intentando ser discípulos y discípulas de Jesús en medio de la pandemia. Confiados en su amor. Pensando en las personas más vulnerables (también nosotros lo somos). Y queriendo seguir tus pasos de fidelidad al Evangelio de Jesús. Porque también nosotros queremos escuchar, como lo has escuchado hoy, el cumplido del Señor: “Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23 RVC).

Oración keniana

“De la cobardía que no se atreve a enfrentar nuevas verdades,

De la pereza que se conforma con medias verdades,

De la arrogancia que cree que conoce toda la verdad,

Buen Señor, líbranos”

[1] Juan Stam, Haciendo teología en América Latina. Juan Stam, un teólogo en el camino, Arturo Piedra, editor, Guatemala, 2004, p. 51).

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