Declaración ante los graves hechos de violencia frente al plebiscito

Chile decide- Foto: AFP.

CHILE-

Treinta y dos años después del histórico plebiscito que puso fin a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), la ciudadanía chilena se alista para volver a las urnas el 25 de octubre para definir en un referéndum si cambian o no la Constitución heredada de ese régimen. Acontecimientos de violencia suscitados en el marco de las recientes movilizaciones sociales llevaron a un grupo de organizaciones y redes basadas en fe,a emitir una Declaración que publicamos aquí.

Ante los acontecimientos de violencia suscitados en el marco de las recientes movilizaciones sociales, con el resultado de la muerte de un joven en la Victoria, atentados a parroquias de la Iglesia Católica y amenazas de grupos radicalizados a comunidades evangélicas en el sur de Chile, y cuyos efectos están claramente orientados a desincentivar la participación democrática en el marco del proceso constituyente, las organizaciones firmantes declaramos que:


1. Rechazamos y condenamos todo acto de amedrentamiento que se ejerce hacia las comunidades de fe para desincentivar la participación en el proceso plebiscitario. Denunciamos que los recientes atentados contra iglesias cristianas católicas representan una grave violación contra la libertad religiosa y de expresión, pero de la misma manera rechazamos la instrumentalización de estos hechos para debilitar el proceso constituyente, infundir miedo y legitimar posiciones específicas, a través de la victimización de grupos particulares. 


2. Nos oponemos a toda utilización partidista de la religión, entendiendo que las elecciones que están en juego representan una convergencia de las voces de la sociedad civil, que, desde sus legitimas diferencias, buscan reinterpretar el sentido de Nación, Constitución y Estado desde la valorización de todas las identidades que conforman la sociedad.


3. Consideramos inadmisible hacer uso de argumentaciones religiosas particulares   para justificar una opción en detrimento de otra sin tener en consideración el bien común, tomando en cuenta todas las sensibilidades que constituyen nuestro país. Vivir la pluralidad no es una opción, es una condición. En ella hemos vivido y en ella nos descubrimos. Valorando a los demás nos valoramos a nosotros mismos.

4. Demandamos al Estado que cumpla su función protectora de la ciudadanía. Nos parece extremadamente alarmante, tanto la violencia desatada como la inoperancia de los aparatos del Estado para proteger la integridad de la sociedad y el sano ejercicio de la libre expresión.

Firman:
Asociación Chilena de Dialogo Interreligioso para el Desarrollo Humano (ADIR); Comunidad Teológica Evangélica de Chile (CTE); Grupo de Estudios Multidisciplinarios sobre Religión e Incidencia Pública (GEMRIP); Servicio Evangélico para el Desarrollo (SEPADE); Amerindia Chile; Iglesia Evangélica Luterana de Chile; Coalición Ecuménica por el Cuidado de la Creación; Red Ecuménica por los Derechos Humanos y el Estado Laico (REDHEL)

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