La Gran Obra de Arte de la Creación

CUBA-

Por Miriam Ofelia Ortega-

La Asamblea de las Naciones Unidas en 2001, declaró la necesidad de dedicar el 6 de noviembre de cada año para enfatizar en ese día la necesidad de “el cuidado del medio ambiente”, ante la continua amenaza de los conflictos de guerra que no solamente destruyen la vida de los seres humanos, sino también provocan una continua destrucción de la naturaleza, limitando así las posibilidades de alimentación de poblaciones enteras.

En las iglesias y centros ecuménicos acabamos de celebrar el 31 de octubre  ” Día de la Reforma protestante”.  El teólogo Lukas  Vischer  nos señala que aunque la crisis ecológica no estaba en el horizonte del reformador Calvino, la   responsabilidad por los dones de la creación de Dios siempre fue parte integral de su mensaje .

Es cierto que al inicio de la Institución de la Religión Cristiana, Calvino afirma que la gloria de Dios resplandece en la creación (Inst.1, 5), la cual es como un espejo donde es posible contemplar a Dios, o sea, que la creación despliega la obra de Dios. La creación es una obra de arte que tenemos que contemplar con asombro y respeto, en ella todo tiene un orden perfecto.

Calvino insiste en que debemos mostrar nuestro agradecimiento a Dios por la dádiva inigualable de la Tierra y de la naturaleza: “¿Pensamos que el Señor ha dado tal hermosura a las flores, que espontáneamente se ofrecen a la vista; y un olor tan suave que penetra los sentidos, y que sin embargo no nos es lícito recrearnos con su belleza y perfume? ¿No ha diferenciado los colores unos de otros de modo que unos no procurasen mayor placer que otros? ¿No nos ha dado, finalmente, innumerables cosas, que hemos de tener en gran estima, sin que nos sean necesarias? (Institución de la Religión Cristiana III, 10,2)

Dios está en la creación y la creación está en Dios .Esto implica que tenemos que reconocer la presencia del Espíritu Santo que constantemente recrea la Creación. Es un proceso permanente, no algo que ocurrió simplemente en el pasado, sino algo que está ocurriendo en el presente y ocurrirá en el futuro.

Es importante afirmar la bondad de la creación y el valor intrínseco de todos los seres. Una concepción antropocéntrica jerárquica o patriarcal de la creación provoca el distanciamiento de los seres humanos, unos de otros, de la naturaleza, y de Dios. La doctrina de la Trinidad nos coloca en el centro de una visión de relaciones de reciprocidad.

Es absolutamente necesario incluir la perspectiva ecológica en nuestros planes de misión, tratando de contribuir a establecer nuevas experiencias de relación con Dios y de convivencia entre los seres humanos y con la naturaleza. Para lograr esa relación tenemos que afirmar que los seres humanos y la naturaleza se pertenecen mutuamente y, juntos, deben construir un camino de convivencia no destructiva sino de relación.

Tenemos que oír los gemidos de la Tierra que está con dolores de parto (Romanos 8:22), para despertar a una nueva sensibilidad, y ser solidarios con los que luchan por la plenitud de la vida.

Palpen la tierra (poema de Rafael Cepeda)

“Bienaventurados vosotros los que sembráis juntos a todas las aguas”

Palpen la tierra, palpen que el agua la humaniza:

Ayer dura y de aristas, hoy túrgida y hendida.

Caven la tierra, caven de ansia fecundada.

Raspen la barba antigua y que arda en la fogata.

Surquen la tierra, surquen, vuélquenle el mismo rostro,

Que el rostro va colmado a vacío de todo.

Siembren la tierra, siembren sólo buena simiente,

Y deslúmbrense luego con un tallito verde.

Aneguen esa tierra, cúbranla de agua blanda,

Retuerzan las acequias a un golpe de la azada.

Esperen por la tierra, gocen un arrozal airoso,

Las espigas henchidas y el fulgor en del rostro.

Sieguen la tierra, sieguen con zumbido de abeja,

Que otra vez en la herida transita la cosecha…

Viva la tierra, viva. Como si palpitara

Reclamando de nuevo cuota de surco y agua.

Imagen: Creación (pxfuel)

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