Perú se desangra a 200 Años de su Independencia

Perú se desangra (Facebook)

ESTADOS UNIDOS-

Goyo De la Cruz Cutimanco

Hoy hemos visto en las calles a jóvenes peruanos indignados con la situación actual del Perú. Desde los comienzos de la época republicana, gobierno tras gobierno con algunas escasas excepciones, han servido solamente para saquear los recursos naturales que el Perú posee. La llamada época republicana se inauguró, 41 años después de su “independencia”, esclavizando a una de las civilizaciones indígenas más espectaculares del Pacífico, los Rapanuis (1862-1863). Asimismo, los directos descendientes de los pueblos indígenas del Perú, fueron relegados a ser ciudadanos de segunda categoría. Lima, la capital con sus monumentos a los invasores europeos, se erguía como un pulpo que centralizaba el poder económico, político e intelectual en palacio de Pizarro.

Efectivamente, el problema comienza desde hace más de 200 años, cuando los hijos de los invasores europeos se adueñaron de nuestra patria. Académicos, maestros, abogados, historiadores, sacerdotes y periodistas no indígenas con apellidos caucásicos y asiáticos, han dominado el panorama de mando de las tierras del Tawantinsuyo. El Perú profundo (en el lenguaje de José M. Arguedas), el Perú indígena, fue entonces abandonado y condenado a regalar su fuerza de trabajo y a suministrar votos a los nuevos amos y a los candidatos políticos de turno.

A punto de celebrar 200 años de saqueo y malos gobiernos que entregaron este país a compañías extranjeras a grandes empresas transnacionales, el futuro panorama político-económico del país parece que continuará en sus mismos laberintos, con partidos y líderes políticos tradicionales que hoy son leales a sus amos de Washington y a los pocos ricos, quienes esconden lo robado en los paraísos fiscales. Los nuevos amos neo-colonizadores y sus lacayos locales, han convertido una vez más al Perú en un simple exportador de materias primas, han privatizado todas las empresas estratégicas del Estado regalándolo todo al mejor postor; la salud, los medios de comunicación, la educación, el transporte, etc., están en pocas manos y ha convertido a esta nación en una de las más desiguales del planeta.

La pandemia del COVID-19 ha destapado la precaria situación de un desmantelado sistema de servicio a los ciudadanos. También nos mostró la cara amarga de la marginación y racismo que viven los pueblos indígenas de la amazonía, del norte de la sierra central y del sur del Perú, quienes tuvieron que volver a pie a sus lugares de origen, dejando sus sueños en la capital.

Esta amarga noche de soledad y despojo continuará por generaciones si el pueblo peruano en su conjunto no toma conciencia de su desgracia. Es tiempo de reconocer nuestra plurinacionalidad, dejando participar a los pueblos indígenas y a los sectores sociales más abandonados, rompiendo el dañino esquema capitalino y provinciano, descentralizando geográficamente el poder político y económico y buscando un mejor aprovechamiento y distribución de las múltiples riquezas del Perú.

En mi corta experiencia de vida he pasado por la épocas parecidas al medievo, donde las haciendas dominaban en el campo, donde los abuelos recibían coca y aguardiente como el pago de sus salarios, he sido testigo del breve y fracasado ensayo de la llamada “Reforma Agraria”, he visto la depredación y la muerte lenta de la Pachamama (Madre Tierra) por el uso indiscriminado de agroquímicos; también he visto con tristeza, que en pleno siglo XXI, un camuflado sector de supremacía blanca sigue despreciando y “choleando” a los descendientes de las primeras naciones del Tawantinsuyo; nuestras tradiciones ancestrales y nuestros idiomas indígenas se están extinguiendo.

Al momento de terminar de escribir este artículo, dos jóvenes han sacrificado sus vidas al manifestar sus inconformidades con el sistema actual de gobierno, se registran 45 desaparecidos y más de un centenar de personas han llegado a los hospitales al ser reprimidos en busca de una solución incierta al actual panorama político y social del Perú. Hoy, sendos grupos de poder se pelean como aves de rapiña sobre el cadáver yaciente, encarcelan mandatarios corruptos y se echan las culpas unos a otros, son ciegos tratando de corregir a otros ciegos. Entonces me sigo preguntando ¿Qué tenemos que celebrar el 28 de Julio de 2021? ¿200 años de qué?

El autor es Director de la organización  Indigenous Pastoral Relief, con sede en Memphis TN, USA

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