Devastador Huracán IOTA deja un saldo de seis víctimas, desaparecidos y daños incalculables

Imagen de la destrucción que dejó el huracán Iota (AFP)

NICARAGUA-

Por Trinidad Vázquez-

La Costa Caribe norte de Nicaragua, con una población de 505.524 habitantes, empobrecida, en su mayoría indígena, es castigada en menos de dos semanas por dos potentes huracanes, siendo el último el IOTA que entró el lunes en la noche, dejando ya dos menores ahogados en la zona del Pacífico sur y cuatro en el norte, entre ellos dos miembros de la iglesia evangélica Asamblea de Dios.

Las torrenciales lluvias y los catastróficos vientos, que a su paso botaron árboles y tendido eléctrico, afectaron servicios de internet e inundaron viviendas.

El departamento de Rivas, fronterizo con Costa Rica, amaneció inundado por el desborde de ríos y caídas de árboles. En Carazo, a 45 kilómetros al sur de la capital, dos niños de ocho y once años de la familia Umaña Rodríguez de la comunidad La Piñuela, Municipio de la Conquista, se convirtieron en las primeras víctimas del IOTA al perecer ahogados por la corriente de un río, según reportó Radio Romance.   

IOTA que tocó tierras en la comunidad de Haulover, a 35 kilómetros de Bilwi, poblada por 1106 habitantes, en su mayoría de las etnias indígenas misquitas y mayagnas que viven de la pesca artesanal. El lunes se desconocía su suerte por cortarse las comunicaciones en 32 comunidades del Caribe norte  y Pacífico sur. Marcia Baca, Director del Instituto de Estudios Territoriales, comentó que IOTA es huracán más potente que impacto en el país con una velocidad de 260 kilómetros; siguiendo luego su trayectoria destructora por Honduras y el Salvador.

El Sistema Nacional de Prevención de Desastre-SINAPRED, confirmó que se mantenía la alerta Roja en el Caribe y amarilla para el resto del país. En Bilwi, un hospital provisional fue destruido por los vientos y se tenía más de 40 mil refugiados/as en albergues donde se les daba agua y alimentos.

En el Municipio Siuna, Caribe Norte, el lunes la Diócesis de la iglesia Católica confirmó severos daños en el seminario Menor por los vientos que destruyó casi la totalidad del edificio. SINAPRED, en su últimos reporte, confirmó que IOTA entró a Honduras y se dirigía a las costa del Pacifico de El Salvador. Los habitantes de la  Costa Caribe Norte que empezaban a reconstruir los daños tras el paso del huracán ETA, el 3 de noviembre, fueron sorprendidos por una nueva tormenta,  se pusieron en oración  y salieron con vida.  La naturaleza no ha tenido clemencia con estas comunidades golpeadas por años también por la pobreza. Cándida Tebas, comunitaria de Wawa Bar, explico a los medios locales que antes de que se enteraran de Iota, sus primos alquilaron una motosierra para cortar los árboles y empezar a limpiar.

La vice presidenta  Rosario Murillo prometió, mediante el plan Techo, ayuda con materiales de construcción para las familias que perdieron sus casas.

“Ninguna autoridad viene a explicarnos, a decirnos qué es lo que está pasando, cómo nos va a ayudar, cuándo nos va a ayudar, qué es lo que piensan hacer. Nada, nada de eso. Nadie ha venido a decirnos: ‘miren, pues esperen, va a venir el zinc, o les vamos a hacer sus casas o le vamos a dar algo, nada’”, expresó Tebas a la publicación digital  CONFIDENCIAL.

Juana Bilbano, directora del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan) se mostró preocupada por la situación de las 14 comunidades del territorio Whanky Maya, que llevan más de diez días refugiadas en Koom y Wasla, en Waspam, hasta donde llegaron a uno de los albergues. “Sí que están muy mal porque en una iglesia hay más de mil personas, no tienen condiciones, ni siquiera cómo acostarse en el piso porque son demasiadas personas”, explicó la defensora.

 El sacerdote Alfonso French les llevó 600 paquetes de ayuda este fin de semana, principalmente para la alimentación de las y los niños.   Víctor del Campos, Director del ONGS ambientalista Centro Humboldt con sede en Managua, indicó que logró ayuda de organismos internacionales, como Diakonia y Acción Contra el Hambre, se logró enviar un paquete de alimentos para los líderes        comunitarios  que trabajan en defensa de los recursos  hídricos  y defensores del bosque en Río Coco arriba.

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