Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres: Romper la Cultura del Silencio

CUBA-

Por Ofelia Miriam Ortega-

El 18 de noviembre del 2020, el periódico cubano “Juventud Rebelde” publicó un artículo titulado “Vacuna contra el mal de Género” donde Jorge Sánchez Armas señala que la violencia contra las mujeres es un problema global de proporciones epidémicas.

También se mencionan las palabras de la Doctora Clotilde Proveyer Cervantes, experta cubana en estudios de Género y violencia: “en Cuba ese fenómeno está presente con todas las implicaciones que se derivan de esta problemática en cualquier parte del mundo, y con las mismas expresiones, desde el silencio castigador hasta la muerte, porque la estructura social patriarcal, aunque menos monolítica por los cambios operados en el último siglo, sigue siendo el sostén a la dominación masculina”

Recuerdo histórico

Desde 1981 cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No- violencia contra las mujeres. Esta fecha nos recuerda el asesinato de las tres hermanas dominicanas: Minerva, Patricia y María Teresa Mirabal, también conocidas como “Las Mariposas”. El 25 de noviembre de 1960, estas jóvenes, militantes opositoras de la dictadura que ejerció, por más de 30 años, Leónides Trujillo, fueron asesinadas a machetazos por sus incansables trabajos para el logro de la liberación de sus esposos y de su pueblo.

La muerte de las tres hermanas contribuyó a despertar conciencia en el público nacional e internacional, y culminó en el asesinato de Trujillo en mayo de 1961.

 En 1995 la escritora dominicana-americana Julia Álvarez, publicó la novela “En el tiempo de las Mariposas”, una novela basada en la vida de las Mirabal. La novela fue llevada al cine en 2001 en una película con el mismo nombre.

Deseo mencionar este hecho para dejar constancia en el análisis que hacemos de lo social, que somos deudoras de muchas mujeres que ofrecieron sus vidas para el logro de la liberación de sus pueblos y que lucharon por los derechos humanos de la mujer en el área del sufragio, del divorcio y de los derechos reproductivos. Muchas de estas historias todavía no han sido contadas.  Nuestras iglesias y nosotras como mujeres cristianas y de diferentes religiones debemos mucho a estas mujeres gracias a los logros sociales que hoy disfrutamos.

Constituyó un momento de gran regocijo para el pueblo cubano la edificación de una preciosa escultura a Mariana Grajales, Madre de la Patria. Nos falta todavía el reconocimiento de tantas mujeres cubanas que lucharon en la guerra de independencia de 1895. Más de 68 mujeres fueron detenidas, violadas y maltratadas, más de la mitad no sobrevivió a la Guerra de Independencia.

Algunos autores consideran que el feminismo en Cuba se inicia con Gertrudis Gómez de Avellaneda, fue la mujer cubana que en el siglo XIX se atrevió a comparar la esclavitud de la mujer con la esclavitud del color de la piel y de los esclavos.

¿Qué sucede en CUBA en el siglo XXI?

 Clotilde Proveyer Cervantes, nos dice: “En la sociedad cubana funcionan todavía muchos mitos respecto a la violencia contra la mujer, y aunque ya se reconoce como un problema social que trasciende el espacio privado, aún se mantienen resistencias culturales a su reconocimiento social”.

En 1995 se celebró la IV Cumbre sobre la mujer de la Organización de las Naciones Unidas en Beijing. En Cuba se creó un Plan de Acción Gubernamental para dar seguimiento al cumplimiento de los acuerdos de esta Conferencia. De acuerdo con la definición aprobada por la ONU la violencia contra las mujeres se refiere a todo acto de violencia basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción, o la privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o privada. En virtud de esta definición la violencia contra la mujer se extiende al ámbito extra- doméstico e incluye también a las niñas.

Las principales formas en que se expresa la violencia en Cuba son: la violencia intrafamiliar contra las mujeres, en todas sus gamas, con predominio de la violencia psicológica y de la emocional y también las violencias no conyugales. También se constata un aumento significativo de la violencia contra la mujer como resultado de la severa crisis que han enfrentado las economías de los países que luchan por la sustentabilidad y el desarrollo, desde los inicios de la década de los años noventa del pasado siglo.

Todavía no hemos podido analizar las formas de violencia contra el acoso sexual y las intimidaciones sexuales en el trabajo. No se habla de ello, pero sabemos que existe, y es el temor lo que limita el acceso a la información de lo que ocurre hoy.  Sin embargo, tenemos que mencionar como de nuevo, sobre todo en muchos de los nuevos lugares de empleo estatales o particulares (privados) se comienza a ver a la mujer como objeto (al mirar su cuerpo como un objeto bello) y no en la calidad de ser sujeto que hemos adquirido después de tantos años de lucha.  Aquí hay que incluir que no hay suficiente crítica a los medios de comunicación y a todo el arte y la cultura que siempre ha dignificado nuestro país.

También en la identidad participativa de la mujer cubana se siguen observando algunos problemas que dificultan la realización del proyecto de equidad genérica:

1- La aún baja presencia de la mujer en los niveles de dirección de diversas Instituciones en la sociedad y en las iglesias.

2- La sobrecarga de roles que la mujer vive por su integración al ámbito público sin abandonar el papel tradicional que siempre ha desempeñado en el ámbito doméstico.

3- La prevalencia aún de una cultura patriarcal en las imágenes que hombres y mujeres construyen sobre la realidad de manera particular en la familiar que se ha quedado a la zaga más que la pública.

4- La condición de subordinación femenina es aún una realidad de las relaciones entre los géneros en Cuba y determina la pervivencia de la violencia contra la mujer, sobre todo en el ámbito doméstico.

5- La tarea de las mujeres como “cuidadoras” de otras personas de la familia como las ancianas y ancianos ha afectado grandemente su propio desarrollo emocional.

La atención a las mujeres víctimas de la violencia en Cuba se atienden principalmente en los servicios de orientación y terapia sexual del Ministerio de Salud Pública que existen a nivel municipal y  en las  Casas de Orientación a la Mujer y la Familia atendidas por la Federación de Mujeres Cubanas  que dan asistencia y orientación a las mujeres en situación de maltrato doméstico en todos los municipios del país, pero sabemos que la denuncia de los hechos de violencia solo se efectúa  en aproximadamente 10% de los casos.

Recomendaciones Finales

Ocupar los espacios

Ocupar los espacios que nos corresponden. Hoy se habla de los espacios negados a las mujeres. Es cierto, pero a veces nosotras mismas damos lugar a que esos espacios nosotras mismas los dejamos o nos negamos a ocuparlos. No había una cultura más patriarcal que la de la época del ministerio de Jesús y del apóstol Pablo donde las mujeres ocuparon los espacios que parecían eran negados socialmente y religiosamente para ellas. No hay que leer nada más que Romanos 16 para darnos cuenta o mirar al Antiguo Testamento y leer la historia en Éxodo capítulos 1 y 2 sobre las 12 mujeres que liberaron a Moisés en medio de un Imperio.

Romper la Cultura del Silencio

Ha habido imposición de silencio a la mujer (I Timoteo 2:12 y I Corintios 14:34-35). Pero, gracias a Dios, muchas mujeres hemos roto esa barrera, porque es el silencio lo que nos impide actuar, decir, reclamar, denunciar cuando sea necesario.

Recordemos a Miriam, la hermana de Moisés cuando sea atrevió a decir: ¿Es que Dios habla solamente por tu boca? (Números 12:2-14 y 20:1-2) Su acción le costó sufrimiento, pero fue recompensada cuando la comunidad no quiso caminar ni un paso sin ella. Y Dios permitió que se incluyera en la Biblia a la mujer sirofenisa intencionalmente, cuando Jesús le dice después del diálogo difícil que tuvieron – “Tu palabra te ha salvado” (Marcos 7: 24-3O). Así que no tengamos temor de los diálogos difíciles. El diálogo de Jesús con la mujer samaritana ayudó a la transformación de muchas vidas (Juan 4: 4-42) Son necesarios los diálogos para que la verdad y la dignidad de la mujer resplandezca.

Imagen: Violencia de género (tdh)

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