EPIFANÍA,”manifestación” (en griego, epifaneia, apariencia)

Mateo 2:1-12

Por Ofelia Miriam Ortega-

La Epifanía se celebra el 6 de enero. Esta festividad tiene su origen y se reconoce todavía en la iglesia oriental en el aniversario del bautismo de Cristo. En las iglesias occidentales, la Epifanía conmemora principalmente la revelación de Jesucristo a los gentiles como el Salvador, tal como se representa mediante la llegada de los tres hombres sabios o magos, que llevan oro, el regalo otorgado a los reyes, incienso, utilizado como signo de veneración en el altar de Dios, y mirra, utilizada en la preparación del cuerpo para su embalsamamiento tras la muerte. La fiesta de la Epifanía es conocida por haber sido celebrada antes del año 194 D. C., es más antigua que la de Navidad y siempre ha sido una fiesta a la que se ha dado gran importancia en el calendario litúrgico cristiano.

Un Mesías para todos los seres humanos

Jesús de Nazaret no pertenece a nadie en exclusivo. Nadie se puede atribuir el derecho de impedirle a otra persona el encuentro con Él. La fiesta de la Epifanía, la fiesta de los Reyes Magos significa precisamente eso: que Jesús, su mensaje, es patrimonio de todos los seres humanos. Podemos afirmar que estos relatos que se refieren a la infancia de Jesús anticipan elementos centrales de su mensaje. Uno de estos mensajes es ” la universalidad de la misión de Jesús”. Este es el centro del relato de la adoración de los magos. Aunque la tradición posterior les ha concedido el título de reyes, el evangelio no dice que lo fueran; eran magos, esto es, sabios dedicados al estudio de la astronomía y la astrología; estudiaban el firmamento e intentaban descubrir el desarrollo de la historia en las estrellas. Pero más que su oficio, lo sorprendente es el origen que se les atribuye; proceden del Oriente, no son judíos, no forman parte del pueblo de Israel. Esos sabios que se acercan respetuosos a ofrecer sus regalos a Jesús son el símbolo de todos los pueblos. Por eso, desde la Edad Media, la tradición los presenta como pertenecientes a tres razas distintas, representando así a todos los seres humanos, sin discriminación de ningún tipo.

El relato, colocado al principio del evangelio es una invitación a toda persona de todas las naciones, sin exclusión y de todo color de la piel, de acercarse a Jesús sin temor alguno, segura de que no será rechazada ni por su origen, ni por su cultura. Es el anuncio de que toda discriminación  va a desaparecer.

Dios con nosotros

El evangelio de Mateo ha presentado desde el principio a Jesús como ” Dios con nosotros”. Para encontrarse con Jesús no servirá nada la posesión de un título oficial de letrado (o teólogo), ni el color de la piel, nadie tendrá autoridad para mostrarse como el único portador de la verdad de Jesús de Nazaret. Según San Juan Crisóstomo: “Los magos del Oriente no se pusieron en camino porque vieron la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino”. Pero ese camino no los guio a soberbios palacios, sino a un humilde portal de Belén. Y este es el gran mensaje de Epifanía.

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