Una nueva gestión de gobierno que genera más preguntas que certezas

Pedro Pierluisi Urrutia, presentando su plan de gobierno llamado “Puerto Rico Promete” (NotiCel-Luis Lopez)

PUERTO RICO-

Luis Figueroa Lopez, especial para ALC-

 El tres de noviembre del pasado año los y las puertorriqueñas acudieron a las urnas coloniales con una extraña e indescifrable esperanza para elegir nuevamente a la clase política que fingirá regir los destinos del país durante los próximos cuatro años. El lector y lectora debe recordar que precisamente cuatro años atrás el escenario político y económico de Puerto Rico sufrió una inconveniente alteración cuando el Congreso de los Estados Unidos (Congreso recientemente asediado por una intentona de autogolpe), impuso una junta de control fiscal que ¨de facto¨ maneja y establece la política económica del territorio.

Si aquellas elecciones tenían talante histórico por lo anterior, las acontecidas el día tres no se quedan atrás, pues estas abrieron la puerta a dos nuevos partidos que lograron asiento en ambas cámaras del poder legislativo (Movimiento Victoria Ciudadana y Proyecto Dignidad). Otro dato que le añadió particularidad a estos comicios fue el apoyo que recibió el candidato a la gobernación por el Partido Independentista Puertorriqueño Juan Dalmau, quien obtuvo el apoyo del 13.58 % de la población. Este partido no recibía este respaldo en las urnas desde las elecciones celebradas en el año 1952 cuando obtuvo cerca del 20%.

Estas elecciones sirvieron igualmente para despertar la justificada apagada esperanza de nuestra juventud, alentando la expectativa de un cambio real en el gobierno luego de los acontecimientos del ¨verano boricua¨ que provocaron la renuncia del entonces gobernador Ricardo Roselló. Contrario a lo que algunos vaticinaban, las movilizaciones de aquel verano sirvieron para motivar la inscripción de muchos(as) jóvenes para ejercer su voto, principalmente atraídos por la posibilidad alentada por el Partido Victoria Ciudadana y el candidato Juan Dalmau.

Finalmente, los resultados dieron la victoria al candidato del Partido Nuevo Progresista (PNP) Pedro Pierluisi por un estrecho margen sobre el candidato del Partido Popular Democrático, Carlos ¨Charlie¨ Delgado (una diferencia de menos del 2%). Sin embargo, si algo evidenciaron los resultados electorales fue la erosión progresiva de estos dos partidos tradicionales y el descontento en aquellos y aquellas que todavía apuestan por el valor e importancia del voto. Aunque los resultados ¨amagaban¨ con señalar posibles cambios de cara al futuro, la realidad es que el escenario político en Puerto Rico permaneció más o menos igual. 

 ¿Qué se puede esperar del recién gobernador electo Pedro Pierluisi? Eso estará por verse. Su elección como gobernador y la dirección que pueda tomar su gestión de gobierno genera más preguntas que certezas. Pierluisi no es un rostro nuevo en la política puertorriqueña.  Este ocupó posiciones ¨importantes¨ en el gobierno de Puerto Rico como Ministro de Justicia y Comisionado Residente en la capital federal de Washington DC bajo la insignia del mismo partido político que viabilizó su victoria electoral.  Una de esas incógnitas que rodeó (y hasta el momento sigue rodeando) su persona y candidatura, fue cómo enfrentaría a la junta de control fiscal cundo sus proyectos de carácter económico no se ajusten a los planes del ente financiero nombrado desde Washington, y cómo defenderá los recortes que el ente fiscal quiera realizar a los servicios públicos, la Universidad de Puerto Rico y las pensiones de los jubilados, máxime cuando desde el mes de enero del 2017 hasta medados del año 2019 fungió como abogado de esa misma junta.

Al finalizar el pandémico año del 2020 la junta de control anunciaba recortes adicionales a la Universidad del Estado, provocando que su presidente, el Dr. Jorge Haddock, reaccionara expresando que recortes adicionales implicaría el despido de empleados, la paralización de los aumentos al claustro y el cierre de recintos a través del país.[1] Lo anterior, sumado a la reducción de 71 millones a inicios del 2020 y de 330 millones durante los pasados tres años.[2]  Mientras la junta de control fiscal imponía los primeros recortes a la universidad y procuraba de manera obsesiva la eliminación de la ley 80 (ley que protege a los trabajadores del despido injustificado), Pedro Pierluisi representaba sus intereses como asesor legal.

Durante su desempeño el hoy gobernador recibió altas sumas de dinero por su labor como representante legal, además de lograr accesos a documentos cruciales relacionados a planes fiscales desarrollados por la junta que bien pueden representar un claro conflicto de interés. Al mismo tiempo, Pierluisi fungió como cabildero de la compañía AES quien es dueña de una planta de carbón que opera en el municipio de Guayama (región sureste del país) que ha provocado un severo impacto ambiental en esta comunidad. [3]   

 Sin embargo, una vez oficializada su candidatura a la gobernación, Pierluisi experimentó una profunda metamorfosis que ni el cuento ¨Kafkiano¨ hubiese logrado concebir: de cargar maletas de la junta de control fiscal a caudillo y patriota comprometido. Súbitamente, el candidato se pronunciaba en contra de recortes adicionales que el ente financiero quisiera realizar, logrando separar robotizadamente lo que fue su rol como abogado del organismo y sus mejores intereses para el país. Pierluisi fue más lejos durante la campaña al afirmar que estaría dispuesto a desafiar sus designios.

De igual manera, el candidato y hoy gobernador se mostró abierto a considerar la implantación de una educación con perspectiva de género ante las reiteradas preguntas de la prensa en esa dirección, ganándose con esto el honroso lugar de ser el primer candidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista que consideraba necesario al menos dialogar sobre esa posibilidad. El lector y lectora debe saber que este partido político siempre ha mostrado su oposición a establecer la educación con perspectiva de género como parte de una estrategia política para mantener su base electoral, tradicionalmente alimentada por sectores religiosos conservadores y fundamentalistas. Ahora bien; esa sorpresiva apertura para considerar este tema se gestaba desde lógicas estratégicas, pues el partido Proyecto Dignidad le representaba al PNP el peligro real de restarle votantes y afectar seriamente sus aspiraciones, pues el nuevo partido marcaba el inicio de la inserción política oficial de los grupos religiosos conservadores sin el camuflaje de otra organización político-partidista.

La ¨metamorfosis¨ de Pedro Pierluisi también se ha manifestado al pronunciarse en contra de los despidos en el sector público, e incluso fomentar la contratación de más personas en las agencias del gobierno de Puerto Rico con el propósito de aumentar la eficiencia en los servicios que este presta. Al parecer, su candidatura a la gobernación lo ha convertido de ¨brazo ejecutivo¨ de la receta neoliberal en estado puro para Puerto Rico, a paladín de los más altos ideales de un Estado fuerte y benefactor.

 La realidad es que Pierluisi asume la gobernación de Puerto Rico en medio de la mayor crisis política y económica desde el establecimiento del Estado Libre Asociado en el año 1952. La erosión de este modelo político neocolonial sumado a la imposición de medidas abiertamente neoliberales y la enorme corrupción de funcionarios electos, ha sumido al país en una profunda crisis que solo puede ser atendida con medidas que nazcan de un reclamo para mayores podres políticos y en defensa de los pobres y trabajadores. Teniendo en cuenta la complejidad de nuestra crisis, se requerirá de decisiones valientes y radicales para que verdaderamente pueda afirmarse la posibilidad real de un nuevo tiempo. Desde mi ventana, no intuyo en el recién electo gobernador ese valor, pues su formación y principios ideológicos no le permiten tales valentías.

A juzgar por su trayectoria, su gestión como gobernador sucumbirá ante las presiones que sobre ella imponga la junta de control fiscal y las grandes corporaciones con las que alguna vez compartió el pan.  Lamentablemente, el ánimo de muchos y muchas puertorriqueñas durante esta campaña electoral reflejó la falta de integración sobre nuestra verdadera realidad política dominada en su totalidad por el ente financiero impuesto desde Washington.  Las personas acudieron a las urnas con algún tipo de ¨amnesia disociativa¨ obviando el dominio que actualmente ejerce la junta de control sobre nuestra política económica.  Solo queda por verse como desde las condiciones caóticas que nos siga imponiendo el sistema necolonial-neoliberal puedan surgir aquellas acciones auténticamente sanadoras y liberadoras.    


[1] Adriana De Jesús Salamán, ¨Mas recortes a la UPR obligarían a despedir empleados¨, Noticel, 18 de diciembre de 2020, consultado el viernes 8 de enero de 2021, https://www.noticel.com/ahora/gobierno/top-stories/20201218/mas-recortes-a-la-upr-obligarian-a-despedir-empleados/.   

[2] Victoria I. Irizarry Sanabria, ¨Gobernadora afirma que los recortes a la UPR son inevitables¨, Pulso Estudiantil, 10 de noviembre de 2019, consultado el 8 de enero de 2021, https://pusoestudiantil.com/gobernadora-afirma-que-los-recortes-a-la-upr-son-inevitables/.

[3] Abner Dennis, ¨Pedro Pierluisi, el gobernador buitre¨, news.littlesis.org, 5 de agosto de 2019, consultado el 8 de enero de 2021, https://news.littlesis.org/2019/08/05/pedro-pierluisi-el-gobernador-buitre/.  En este punto consideramos importante aclarar que el articulo al que hemos hecho referencia hace alusión a Pierluisi como gobernador, ya que este fungió como tal al concretarse la renuncia de Ricardo Roselló en el mes de agosto de 2019. Durante los acontecimientos del verano boricua y ante la inminente renuncia de Rosselló, Pierluisi fue nombrado como Secretario de Estado para sustituir (de acuerdo al orden de sucesión establecido en nuestra Constitución), al gobernador y ejercer el cargo. Su estadía no duró mucho, pues el Tribunal Supremo de Puerto Rico consideró que el proceso para su confirmación fue inconstitucional al no contar con la aprobación del Senado.     

El autor es Profesor, escritor, editor, conferencista. Estudios doctorales en Historia de PR, el Caribe y Latinoamérica. Docencia en estudios humanísticos y sociología

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *