Salvación, un mundo más allá de este mundo: Medio San Juan

Jeferson Rodríguez y equipo de World Vision en el Chocó

COLOMBIA-

Por Jeferson Rodríguez

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí.

San Juan 18:36

Una de las grandes sensaciones al estar en contacto con el río Atrato y con el río san Juan es estar en otro mundo. Este tipo de viajes de entrega de ayuda humanitaria y de diagnóstico de la realidad son bastante impactantes. Y este pequeño escrito es un encuentro de ríos, que hace que tenga más sentido lo que hago. El río de la experiencia laboral, el río del texto bíblico, el río de la lectura y la amistad genuina.

En mi despiste y obsesión particulares de mi personalidad me llevé tres libros para este viaje a Chocó sin ser muy consciente que se iban a mojar completamente, la biblia que nunca me falta, y dos libros de Mario Mendoza que no había leído y tenía en mi pequeña biblioteca: “La melancolía de los feos” y “Los hombres invisibles”. El domingo pasado y el lunes festivo me leí casi en su totalidad el libro de la melancolía de los feos, eso retumbó tanto que se vino a mi mente la historia de Zaqueo y todo una antropología teológica de la inclusión y valoración de todos los seres humanos sin importar su condición, esto ya me estaba preparando el corazón para recibir lo que vendría en esa semana de aventura y trabajo.

El trabajo con Luz Duque, Ismary, Alicia y Cristian fue maravilloso, su humildad, entrega y compromiso por la niñez más vulnerable ayudaba a que mi experiencia allí tuviera un espíritu de catarsis,  de entrega y de nuevo nacimiento. En medio del viaje en lancha de Istmina a Bebedó estuve algunos minutos en silencio, cosa que les extraño a mis compañeros, ya que siempre estoy hablando, riendo, burlándome de mi mismo, pero era el río San Juan, la vida,  vegetación tan exuberante en contraste con el abandono y  la basura del río la que hacían una analogía de mi propia vida. Mucha basura en medio de tanta vida.

¿Qué significa salvarse? Con Zaqueo el asunto es el reconocimiento amoroso y la acogida de todas las personas en una comunidad de ternura.

Pero ahora en el río San Juan estaba teniendo otro color mi reflexión. Y esta reflexión venía de otro mundo.

¡Es otro mundo nos decíamos! Un mundo donde se suda todo el día y toda la noche, donde los mosquitos son la realidad más presente y donde la vegetación es abrumadora. Y ahí inevitablemente venía el texto del “medio San Juan”, para mi ahora del evangelio de San Juan, que Jesus dialoga con Poncio Pilato en medio de la golpiza que le habían dado,  que su reino no es de este mundo. Me parece que entonces el evangelio nos está diciendo que no hay salvación en este mundo tal cual está. Que otros mundos son necesarios para vivir la plenitud de esta nueva vida ofrecida por Dios. Que no es posible vivirla en los estados de comodidad en lo que este mundo de consumo, y codicia nos ha metido. Que es necesario ir en busca de otros mundos.

Y ahí está otra vez el libro de Mario Mendoza, ahora el de los hombres invisibles. Sin saberlo de que trataba el libro antes, me voy dando cuenta que  es la historia de actor profesional que ha experimentado la muerte de sus padres, la infidelidad y el fracasos de su vida tal cual la ha vivido hasta ahora, que se deja llevar por la tesis de un antropólogo con problemas psiquiátricos, sobre una comunidad indígena que no ha entrado en contacto con el hombre blanco y precisamente se ubican en Chocó. Comencé a leer el libro en el hotel de Quibdó donde nos quedamos y maravillosamente se fueron clarificando los sentimientos que he venido mencionando ya que el libro hablaba de Chochó, de Bebedó, de Istmina, lugares donde habíamos dormido y realizado las entregas de ayuda humanitaria.  Precisamente el antropólogo del libro de Mendoza entra en sus estado de locura mental más fuerte en Bebedó, el lugar donde estuvimos dos días. Algo así dice el libro de las zonas donde dormimos:

“..Unas horas más tarde desembarcó en Bebedó y buscó una caseta donde le vendieran una taza de café. Amanecía y los campesinos de los alrededores llegaban con sus bultos de yuca o de plátano, buscando una canoa o una chalupa para transportar sus cargamentos a pueblos vecinos donde podían venderlos a mejores precios. Jesús sacó un pedazo de pan y otro de queso, y desayunó con un café oscuro endulzado con panela. Luego caminó por una calle central donde los charcos y los lodazales evidenciaban lloviznas recientes, y les preguntó a unos muchachos que iban para la escuela si había algún hotel en el pueblo.

—La casa de Antonia. Ahí derecho, al final de la calle y a la izquierda —le dijo uno de ellos con una sonrisa…

…Así terminó bajándose en Bogotá en 1942 y recorriendo luego los alrededores de los ríos Atrato y San Juan, en el Pacífico colombiano, donde la sociedad anónima Miller Gold Company empezaba a explotar varias minas de plata y oro que les estaban dejando jugosas ganancias. Una zona tan apartada, y en la que era imposible para las autoridades ejercer un control legítimo, fue para Grimaldi el escenario perfecto para realizar todo tipo de atrocidades y dejar salir a flote la bestia sanguinaria que nunca había dejado de ser. Intimidó, expropió fincas de campesinos y de indígenas, violó esposas e hijos de aquellos a los que necesitaba atemorizar o presionar, secuestró, torturó, masacró y poco a poco se fue hundiendo en una orgía de delitos que, en lugar de generarle culpas o conflictos de conciencia, cada vez lo entusiasmaban más y lo hacían sentirse satisfecho de sí mismo. Sin embargo, lo que no alcanzó a calibrar fue el nivel de odio y de ansias de venganza que estaba generando en las poblaciones de San José del Palmar, Condoto, Istmina y el Alto Baudó. Él había exterminado las pequeñas organizaciones de mineros locales, por lo que las únicas opciones eran emigrar o trabajar para la empresa que Grimaldi representaba, siempre a cambio de sueldos miserables que apenas alcanzaban para comer y bajo un tratamiento de terror que mantenía a los obreros sumidos en la desesperación. Finalmente, varios de ellos, hastiados ya de tantos atropellos, lo esperaron en una trocha cercana a Tadó, eliminaron a sus guardaespaldas en medio de una balacera rápida donde los matones no tuvieron escapatoria, capturaron a Grimaldi y lo tajaron a machete limpio. Luego, creyendo que el hombre estaba muerto, lo tiraron por un barranco y desaparecieron sin dejar rastro. Unos minutos después Grimaldi recuperó el conocimiento y sufrió el horror de verse mutilado y descuartizado en medio de un charco de su propia sangre. Creyó que moriría desangrado en ese terraplén donde lo habían arrojado, cuando de repente vio a cuatro indígenas de baja estatura que se acercaban a él murmurando palabras que para sus oídos eran ininteligibles. Creyendo que lo rodeaban para rematarlo, Grimaldi se arrastró como pudo por la hojarasca y suplicó por su vida. Los indios lo calmaron con gestos que eran como caricias y con sumo cuidado lo acomodaron en una camilla de lianas y pedazos de arbustos entrelazados…

…El Pacífico es la zona estratégica en la guerra del futuro. El que controle esta zona tendrá bajo su poder la mayor fuente de ingresos y los puertos principales para la importación de armas. Desde Nariño hasta la frontera con Panamá es el territorio privilegiado para la exportación de cocaína y de heroína. Las rutas del Atlántico están bajo la supervisión de la DEA. Ahí no hay nada que hacer. En cambio, la selva del Chocó es inexpugnable y el océano Pacífico es muy difícil de custodiar, dadas sus condiciones climáticas. Los negocios más importantes se realizarán por esta vía. Lo mismo sucede para el tráfico de armas —tomé aire y seguí improvisando una serie de ideas sacadas de mis lecturas durante los últimos dos o tres años—. Chocó es un departamento, además, rico en biodiversidad e indispensable si se piensa en la construcción de un segundo canal, más grande que el de Panamá. El gobierno norteamericano es muy sensible a estos temas. Tengo instrucciones de comenzar a formar grandes movimientos populares que respalden la posición de la guerrilla en esta zona del país. Las acciones militares deben ir acompañadas de un trabajo social paralelo, de comunidades de base que garanticen el triunfo. Si funciono como agente doble, ustedes estarán enterados de cada movimiento. Lo que les ofrezco no es cualquier información…

Este es un mundo que pareciera tan difícil y tan golpeado que concluyeramos que no puede ser lugar de salvación. Pero ahí  viene la imagen de Jesus golpeado anunciando que su reino no es de este mundo. A veces es muy fácil confundir el estilo de vida de los hombres blancos con la vida plena de Dios en el mundo. No somos muy conscientes de nuestras esclavitudes tan fuertes que tenemos. Yo espero que podamos reconocer que su reino viene de otro lado, no es el dinero la salvación del mundo.

Lo que me está diciendo el texto de Mario Mendoza y el texto del evangelio de Juan es el mismo, necesitamos ir en busca de otros mundos para vivir de otra manera. El Covid no es amenaza allá, nosotros somos más amenaza que ellos. Sin embargo bien haríamos en acompañar sus historias, sus luchas, sus inundaciones.

¡No estamos ahí para salvar a nadie! Estamos ahí para salvarnos a nosotros mismo, aún como organización. Para renovar las fuerzas. Este contexto tan pesado, inundado más de corrupción que de los ríos, tanto abandono, miseria, basura, armas. También está lleno de esperanza. Una esperanza que no es ilusoria, si no viene a través de las vidas de los más pequeños de los municipios, sus risas.

No será eso lo que Jesus quería decirle a Poncio. Sufriendo la peor golpiza de su vida, con una situación realmente jodida, le dice mi reino no es de este mundo. Este mundo así como lo han construido, donde manda la codicia, la avaricia, la violencia no puede ser el mundo que yo estoy anunciando. Mi anuncio viene de otro mundo, de otros mundos.

Tengamos el corazón abierto para vivir desde otra realidad, aún el trabajo de la oficina. Que viva en nosotros la humildad, el amor sincero, la risa genuina, el corazón abierto. Resistamos la obra de la violencia a través de un amor que crece genuinamente.

Las opiniones expresadas en las Columnas de Opinión son las de sus autores y autoras y no reflejan necesariamente las de ALC Noticias.

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