Batalla cultural, cuando la historia es peligrosa para el poder

ARGENTINA-

Difamación a un colegio evangélico en Argentina por enseñar historia

Bruno G. Penco-

“La memoria despierta para herir a los cuervos dormidos que no la dejan vivir
Libre como el viento.” L. Gieco.

El centenario Colegio Ward, de Argentina, perteneciente a las Iglesia Metodista y la Iglesia Discípulos de Cristo, ha sido víctima de una campaña de difamación, promovida desde las redes y luego por TV.  Desde las redes, una conocida abogada mediática, llamó a los padres a denunciar al colegio por “adoctrinamiento”. El motivo, un texto de quinto año de nivel secundario de “Historia de Argentina, América y el mundo, en la segunda mitad del siglo XX”, que circula desde 2011 por las escuelas de la provincia de Buenos Aires. El mismo presenta los hechos más relevantes de los últimos 50 años del siglo XX, desde la Revolución cubana, pasando por el mayo francés, la guerra de Vietnam y la primavera de Praga y la subsecuente represión de los tanques soviéticos. En el ámbito local, el Cordobazo, la vuelta del peronismo al poder en 1973 y el golpe militar de 1976, entre otros hechos.  El tweet disparador y los siguientes comentarios intolerantes y violentos, llamaban desde la quema de libros, al linchamiento del docente de la materia.

Como una herramienta finamente calibrada, el tweet llega “por casualidad” al noticiero de un canal de televisión adquirido recientemente por el ex presidente Mauricio Macri. Allí nuevamente, el periodista indignado por el “adoctrinamiento a nuestros adolescentes” llama a los padres y madres a rebelarse “por las porquerías que les quieren poner en la cabeza a los chicos”.

Por su parte el Colegio Ward, en un comunicado de prensa manifiesta que: “afirmar la existencia de adoctrinamiento a partir de la tapa de un libro en forma totalmente descontextualizada, no solo insulta la inteligencia del público, sino que es imprudente en exceso y sumamente grave…”  Las autoridades del colegio recuerdan que “El Colegio Ward trabaja para formar ciudadanos y ciudadanas con un espíritu democrático, libre y solidario; personas capaces de desarrollar un pensamiento crítico y plural, con facultades intelectuales para adquirir y profundizar conocimientos, nunca conformarse solamente con la superficie de una tapa.” Y concluye, “apelamos al sentido ético que, creemos, debe imperar en el ejercicio profesional del periodismo y en las declaraciones de toda persona y medio público.”

Este hecho, como tantos de su misma característica que vivimos en AL nos lleva a reflexionar sobre el rol que están cumpliendo los medios en esta etapa del neoliberalismo por la batalla cultural. ¿Se trata solo de una falta de ética periodística, o es un sistema prolijamente aceitado que persigue el disciplinamiento y la auto censura de las escuelas y directivos? El bregar por una enseñanza de la historia acrítica, oficial y adormecedora, ¿no es acaso el objetivo del poder?  Cualquier otro enfoque es tildado de “adoctrinamiento” y merecedor de la reprobación e indignación de los padres y madres. Ese es el mensaje.

Chomsky decía que la manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros. Sin duda, la concentración de medios y su alineamiento con los intereses del establishment, son hoy en día una de las principales amenazas para la consolidación de democracias populares en AL y sus soberanías políticas, económicas y culturales.

Entre las muchas herramientas usadas por este poder mediático, tal vez, el punto 7 de las ya conocidas 10 estrategias de manipulación mediáticas de Chomsky: mantener al público en la ignorancia y la mediocridad”, sea clave para comprender estas campañas de “denuncia por adoctrinamiento”, especialmente dirigidas contra escuelas.  Esto lo hemos visto en toda AL en relación a la enseñanza de la historia, pero también en el caso de la enseñanza de la ESI (Educación Sexual Integral), como a la llamada “teoría de género”, la cual fue usada y aún lo es, como estigmatización hacia aquellas escuelas que osaran enseñarla. Todo aquello que inspire enfoques críticos, que ponga en tela de juicio los “valores tradicionales”, es considerado “adoctrinamiento”.  Esto no es novedoso, durante las dictaduras que vivimos en AL los censores y promotores de una sola historia, tuvieron su pleno poder para indexar libros (aún por sus tapas), silenciar canciones y desaparecer personas con ideas diferentes. Ayer los tanques, balas y secuestros. Hoy, el poder de la manipulación mediática que, como dice Chomsky, tal vez sea mucho peor, porque anula y formatea la subjetividad de las personas.  El mundo pensado por el neoliberalismo, debe ser el fundamento de toda enseñanza. Lo otro está afuera, es peligroso, es falsa doctrina. 

En el fondo, el hilo conductor de estas cosmovisiones represivas es el fundamentalismo, o sea la defensa de unos supuestos fundamentales que sostienen una ideología, una doctrina y un sistema.  Cabe señalar, desde el campo evangélico que es posible detectar un paralelismo estratégico entre estas políticas de medios, utilizadas para fomentar el espíritu de caza de brujas, y el rol que el fundamentalismo evangélico viene cumpliendo en AL, en una concordancia absoluta con este tipo de cruzadas. Su alianza con sectores del establishment político y económico, revelan una estrategia clara de acumulación de poder, lo que las ha llevado a sumarse al unísono coro del pensamiento único, y su ariete mediático, las cruzadas “anti adoctrinamientos”.

En este contexto, la enseñanza de la historia se vuelve un campo de combate. En 2013, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, intentó eliminar la enseñanza de la historia argentina de la curricula de 5to año. En 2019, el gobierno de Chile hizo lo mismo con la enseñanza de la historia en la escuela primaria. ¿Por qué será?

Los docentes del Colegio Ward, al comentar por qué eligieron ese texto expresaron: “porque tiene una mirada global de la Historia, es decir, relaciona los procesos históricos no sólo desde una posición europeísta sino también desde una mirada latinoamericana poniendo en contexto la historia argentina; además del cuerpo principal, está acompañado de imágenes que resultan del interés de los alumnos para analizarlas, así como fuentes y autores diversos…”

Es alarmante que todavía los docentes de historia deban seguir justificando la necesidad de sacar a la enseñanza de la historia del corralito ideológico en el que la había encerrado el positivismo y la historia diplomática de la Europa imperial.

Uno de los primeros que intentó hacerlo fue el historiador alemán Marc Bloch quien en el Cuaderno de los Anales de la Historia publicó Apología por la Historia. Bloch, cinco años antes de la publicación había sido fusilado por los nazis. Su mirada novedosa de la historia como un hecho social, totalizante y movilizador del presente había sido denunciado por sus oponentes como “adoctrinamiento”.

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