Reporte de MPI examina la frágil pero creciente capacidad en México y Centroamérica para gestionar la migración

Wilfredo Lee / AP (Recuperada de https://www.elvocero.com/)

ESTADOS UNIDOS-

WASHINGTON — La región que se extiende desde Panamá hasta la frontera entre Estados Unidos y México forma parte de un importante corredor para la migración irregular. Si bien se ha prestado mucha atención a los esfuerzos de Estados Unidos para gestionar los flujos espontáneos de migrantes irregulares y solicitantes de asilo, se ha prestado mucha menos atención a los esfuerzos incipientes en Centroamérica y México para desarrollar la capacidad de gestión migratoria y protección humanitaria en los últimos años.

Un nuevo informe del Instituto de Políticas Migratorias (MPI) examina cómo los gobiernos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá, así como la sociedad civil y las organizaciones internacionales, están abordando la gestión de la migración. A partir de entrevistas con más de 75 partes interesadas, el informe esboza una visión para sentar las bases de un sistema de migración regional que privilegie la migración segura, ordenada y legal.

“Comprender las aún frágiles pero crecientes capacidades institucionales, los marcos legales y las políticas de los países de la región es un punto de partida importante para construir una cooperación regional a largo plazo en materia de migración”, dijo el presidente del MPI, Andrew Selee, coautor del informe, Sentando las bases para una cooperación regional: Política migratoria y capacidad institucional en México y Centroamérica.

“Si bien estos países han realizado sus mayores inversiones en control de inmigración y fronteras, muchas de sus mayores necesidades radican en la construcción de vías de migración legal, el fortalecimiento de los mecanismos de protección humanitaria, el desarrollo de estrategias de retorno y reintegración y el desarrollo de las capacidades necesarias para la formulación de políticas de manera clara, coherente y coordinada”, agregó Selee.

La movilidad en y a través de la región es cada vez más compleja. Muchos migrantes y solicitantes de asilo provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador y se dirigen a los Estados Unidos. Otros, tanto de la región como del Caribe, Sudamérica, África y Asia, están optando por establecerse en México, Costa Rica y Panamá por períodos temporales o prolongados, especialmente a medida que los caminos hacia Estados Unidos se han vuelto más limitados en los últimos años. Como resultado, los problemas de gobernabilidad migratoria han cobrado mayor resonancia en los gobiernos nacionales y la sociedad civil de la región.

De los seis países examinados, solo Costa Rica ha creado un proceso claro y sostenible para desarrollar su política migratoria y coordinar con las agencias involucradas en temas de migración e integración. Si bien Costa Rica y México tienen infraestructuras migratorias existentes para aprovechar en períodos de afluencia, otros países, incluidos Guatemala, Honduras y Panamá, apenas están comenzando a desarrollar sus capacidades institucionales.

Además de abordar las capacidades y necesidades individuales de los países, los autores del informe identifican cuatro estrategias que podrían ayudar a construir un sistema de migración regional eficaz:

  • Desarrollar vías migratorias legales basadas en el empleo. Tales vías abren oportunidades legales para mudarse y trabajar en los Estados Unidos y otros países de la región, eliminando algunas de las presiones para migrar a través de canales no autorizados.
  • Crear sistemas de protección humanitaria. Implica ayudar a identificar a quienes se encuentran en mayor peligro lo más cerca posible de donde viven, además de brindar opciones de asilo en cada país.
  • Profesionalizar la inmigración y el control fronterizo. Los esfuerzos para hacerlo deben ser tanto consistentes con el estado de derecho como apropiados para tratar con las poblaciones civiles, incluidas aquellas con necesidades de protección y otras vulnerabilidades.
  • Invertir estratégicamente en el desarrollo, la sostenibilidad y el estado de derecho. Además de brindar oportunidades locales para las personas que de otra manera podrían intentar un viaje no autorizado al extranjero, esto debe incluir esfuerzos sólidos para apoyar la reintegración de los migrantes que regresan para que puedan restablecer sus vidas y contribuir de manera efectiva al desarrollo de sus comunidades.

Estados Unidos, quien durante mucho tiempo ha sido el destino de la mayor parte de la migración de la región, tiene un gran interés en apoyar un enfoque de gestión migratoria regional eficaz.

“El gobierno de los Estados Unidos puede desempeñar un papel importante como socio en la construcción de un enfoque holístico para la cooperación regional en materia migratoria y ayudar a mejorar la gestión de la migración”, escriben los autores. “Pero la fuerza impulsora de estos cambios tendrá que provenir de los propios países, con gobiernos que involucren activamente a las organizaciones internacionales, la sociedad civil y unos a otros en dicho proceso”.

Lea el informe aquí: www.migrationpolicy.org/research/cooperacion-regional-migratoria-capacidad-institucional-mexico-centroamerica.

Para acceder al informe en inglés, visite: www.migrationpolicy.org/research/regional-cooperation-migration-capacity-mexico-central-america.

El informe se acompaña de perfiles individuales que profundizan en los marcos institucionales y legales, categorías de visa, regímenes de protección humanitaria, regulaciones y un mapeo del sistema migratorio para cada uno de los seis países estudiados. Se puede acceder a ellos en la página principal del informe.

El Migration Policy Institute es un centro de investigación independiente y no partidista con sede en Washington, DC y dedicado al análisis de los movimientos de personas en todo el mundo. MPI proporciona análisis, desarrollo y evaluación de políticas de migración y refugiados a nivel local, nacional e internacional.

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