Carlos René Padilla: Siervo de la Palabra

Pastor René Padilla (Kairos)

ARGENTINA-

Por Carlos Martínez García

El ministerio de Carlos René Padilla tuvo múltiples facetas. Una de ellas fue el centro de todas las demás y así lo escribió él.

En 1984 coordinó el volumen colectivo “Hacia una teología evangélica latinoamericana”, obra en honor a Pedro Savage, primer coordinador de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). El capítulo escrito por René sobre su itinerario teológico lo tituló “Siervo de la Palabra”.

Fue su comprensión de la Palabra la que le llevó a descubrir horizontes y construir conocimiento situado desde el cual René tuvo su proceso de discipulado y seguimiento de Jesús el Señor. De la misma forma entendió y práctico el quehacer teológico en comunidad, convicción compartida con otros que impulsarían la fundación de la FTL.

La herencia del caminar teológico de René Padilla está en sus libros y artículos, en la esforzada labor que desarrolló como fundador de revistas y casas publicadoras, en el impacto de las relaciones personales que tuvo alrededor del mundo, en los ministerios y organizaciones prohijadas globalmente cuya razón de ser está relacionada con la práctica de la misión integral. El suyo es un legado que será necesario cribar, para valorar la contextualización que hizo del Evangelio ante los desafíos que le tocaron vivir. Cada generación tiene que repensar la misión e intentar acciones en la realidad vivida, atreverse, como escribió Juan A. Mackay y gustaba citar René Padilla, a dejar el balcón para ser discípulos y discípulas del camino.

En la reseña que hizo del libro “Teología latinoamericana: ¿izquierdista o evangélica?”, del misionero Pedro Wagner, que se repartió a cada participante en el Congreso Latinoamericano de Evangelización (Bogotá, del 21 al 30 de noviembre de 1969), René Padilla expuso en germen el que sería uno de sus énfasis respecto de la misión cristiana. Su evaluación de lo escrito por Wagner, discípulo sobresaliente de Donald A.

McGavran (adalid de Iglecrecimiento), tomó clara distancia de la enseñanza que enfatizaba evangelización como sinónimo de “salvar almas”. En palabras de René:¿No se hace más mal que bien a la causa del Evangelio cuando se cierran los ojos al problema que nos plantea el consuetudinario divorcio entre evangelización y responsabilidad social, individuo y comunidad, salvación personal y creación de una nueva humanidad en Cristo? ¿No es la teología radical izquierdista misma, al menos en parte, una reacción contra el fatal reduccionismo de la misión cristiana que ha caracterizado al protestantismo latinoamericano? […] La proclamación del evangelio (kerigma) y la ilustración del evangelio que se da en el servicio (diakonía) forman un todo indisoluble. Lo uno sin lo otro es un evangelio incompleto, mutilado y, consecuentemente, contrario a la intención de Dios. Desde esta perspectiva, es ocioso preguntarse sobre la relativa importancia de la evangelización y la responsabilidad social. Equivale a preguntarse sobre la relativa importancia del ala derecha y el ala izquierda de un avión (C. René Padilla, “Teología latinoamericana: ¿izquierdista o evangélica? Consideraciones sobre el libro del mismo título de Pedro Wagner”, Pensamiento Cristiano, núm. 66, junio de 1970, pp. 135 y 139).

En la que fue consulta teológica fundante de la FTL (Cochabamba, 12 al 18 de diciembre de 1970), Padilla expuso la ponencia “La autoridad de la Biblia en la teología latinoamericana” (Pedro Savage, coord., El debate contemporáneo sobre la Biblia, Barcelona, Ediciones Evangélicas Europeas, 1972, pp. 121-153). René puso en tela de juicio el lugar formalmente dado a las Escrituras en el evangelicalismo latinoamericano, cuando lo constatable era el abandono normativo cotidiano de la Palabra en la vida de las iglesias y sus prácticas para hacerse de nuevos integrantes.

El asentimiento a la autoridad de la Biblia podría ser considerado como una de las características más generales del movimiento protestante en América Latina. Esto es de esperar en un movimiento con una gran mayoría teológicamente conservadora. Cabe, sin embargo, preguntarse si el uso real de la Biblia por parte de los evangélicos latinoamericanos coincide en términos generales con ese asentimiento que los distingue. Podría ser que se tratase de un asentimiento puramente formal, sin consecuencias prácticas para la definición doctrinal y ética ni para la predicación […] Hay que aclarar que la interpretación de las Escrituras es una tarea permanentemente inconclusa y que la Palabra de Dios exige una constante revisión de conceptos y de vida en función a un sometimiento pleno de éstos a la verdad revelada. Cuando falta esa revisión, hay el riesgo que con el transcurso del tiempo las enseñanzas de la Iglesia se vayan cristalizando hasta formar una tradición que desplace la tradición autoritativa de la Biblia (Pedro Savage, coord., El debate contemporáneo sobre la Biblia, Barcelona, Ediciones Evangélicas Europeas, 1972, pp. 123-124 y 148).

En su participación el doctor Padilla estaba bosquejando lo que más tarde llamó círculo hermenéutico, en el cual la Palabra ilumina la vida pero también la vida y sus nuevas situaciones ensanchan el entendimiento de la Palabra, y así sucesiva y alternadamente se nos abren nuevos horizontes de comprensión (C. René Padilla, “La Palabra interpretada. Reflexiones sobre hermenéutica contextual”, Boletín Teológico, núm. 1, enero marzo de 1981, (México), pp. 1-8. Sobre la hermenéutica desarrollada en la FTL ver Mariano Ávila, Towards a Latin American Contextual Hermeneutics. The Contextual Hermeneutics of the Fraternidad Teológica Latinoamericana, tesis de doctorado, Westminster Theological Seminary, 1996). Dado que originalmente la revelación progresiva de Dios aconteció en un contexto temporal, geográfico, histórico, económico y cultural específico, luego también la lectura hoy de esa revelación nos demanda no desencarnarla sino que nos reta a comprenderla desde nuestra particular situación histórica.

Al celebrarse 45 años de la FTL, en Sao Paulo, Brasil, la exposición del doctor Padilla hizo un recorrido por los retos bíblicos y contextuales que la cambiante situación latinoamericana había representado desde la fundación del movimiento efeteliano hasta la mitad de la segunda década del siglo XXI. Subrayó que “para la elaboración de teología bíblica no basta el mero reconocimiento de la autoridad de la Biblia”. El mencionado reconocimiento “tiene que ir acompañado por una interpretación basada en una hermenéutica contextual, es decir, una hermenéutica que cumpla la función de salvaguarda del mensaje bíblico en su contexto original y a la vez muestre su relevancia en el contexto contemporáneo” (C. René Padilla, “Teología bíblica: en perspectiva de los 45 años de la FTL”, en Alexander Fajardo y David Mesquiati de Oliveira, FTL 45 anos e as fronteiras teológicas na contemporaneidade: Consulta Continental 2015, Sao Paulo, Garimpo Editorial-FTL, 2016, p. 128).

Como siervo de la Palabra, René deja lecciones que nos recuerdan, y comprometen, a tener presente siempre que la teología, según el modelos de Jesús, es forjada en el camino.

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