Pastora Juana Albornoz: “Descansa en las dimensiones de lo Santo”

Rev, Albornoz, Juana

CHILE-

El pasado 29 de abril, falleció la pastora Juana Albornoz, Presidenta de la Iglesia Misión Apostólica de Chile. La reverenda Albornoz fue la primera mujer Capellana en La Moneda, palacio presidencial de Chile. Participó activamente en el trabajo por la libertad de cultos en el país junto a otros pastores, pastoras y obispos.  Se destacó en diversos momentos de lucha por los derechos humanos, firmando Carta Abierta al General Augusto Pinochet y los cultos por la Vida, la Paz y la Reconciliación en los 80, trabajó activamente por la Ley de Culto de dicho país en los 90.

Comparto, dice Mary Palma, amiga personal de Juana, parte de la conversación que sostuvimos con motivo de asumir la Capellanía de la Moneda: “Cuando subí al automóvil que me llevaría a la Casa de Gobierno de Chile, lloré casi todo el camino, no podía creer que esas calles que barrí mientras trabajaba en el PEM y el POJH en los años lúgubres de la dictadura,  me vieran pasar con chofer rumbo a una oficina de la Moneda. No se puede olvidar el dolor de las majadas”

Nieta de pastores aymaras y presbiterianos, hija de pastores pentecostales. Juana Albornoz tuvo un rol muy participativo en muchas actividades y organizaciones ecuménicas, por ejemplo el Consejo Latinoamericano de Iglesias, o la Confraternidad Cristiana de Iglesias. 


Una pastora de claros compromisos por los/as más humildes, por quienes sufrían, siempre alzó su voz frente a las injusticias y afirmó los Derechos Humanos y la vida plena para todos y todas. Hoy se reúne con el coro de tantas otras voces que iluminan nuestro camino y el compromiso por aquellos y aquellas que fueron la prioridad del ministerio de Jesús. Sin duda, Juanita fue una mujer BIENAVENTURADA. Descanse en Paz, compañera querida. Paz y consuelo para su familia y seres queridos, dice el Rev. Angel Luis Rivera Agosto, desde Estados Unidos.

Hay personas que se cruzan en nuestro camino y se quedan compartiendo la vida. Una de ellas para mí fue la pastora Juana Albornoz Guevara, afianzamos lazos de amistad personal y compromiso cristiano en el quehacer de mujeres evangélicas, dice Palma. Y recuerda que durante tres décadas compartieron múltiples actividades en el campo eclesial y ecuménico nacional e internacional, especialmente latinoamericano.

Albornoz en encuentro de mujeres pentecostales (M Palma)

Menciona algunas:
-Decenio de Solidaridad de las Iglesias con las Mujeres (1988-1998) organizada por el Concilio Mundial de Iglesias. A mitad de la década, con el propósito de conocer y compartir el progreso y alcance de los objetivos del -Decenio en Chile, nos visitó como integrante de la comisión la Rev. Ofelia Ortega. En los salones de la Intendencia Regional del Biobío culminó este proceso, allí estuvo Juanita junto a tantas mujeres y hombres que soñamos una iglesia justa e inclusiva de cada una y cada uno de sus miembros. La -.Década de Solidaridad de las Iglesias cerró su ciclo en Harare, capital de Zimbawe. Compartimos ese viaje y la belleza de un tiempo de oportunidad y cambio para el mundo.
-Década de los noventa: Encuentros Nacionales de Mujeres Pentecostales
 Primero: 1992 “Las mujeres en la historia de las Iglesias Pentecostales”, con la participación de mujeres representantes de más de cincuenta iglesias y organismos cristianos.

Este espacio permitió indagar en nuestra historia, y preguntarnos acerca de nuestro ser mujeres, evangélicas y pentecostales en este país de América Latina y debatir acerca de la participación de las mujeres en el desarrollo del movimiento pentecostal chileno, roles y tipos de participación de las mujeres en las iglesias, compartir sueños y desafíos, celebrar y  descubrir necesidades, no sólo de las mujeres, sino también de las demandas de las iglesias en el contexto nacional. Pero también para leer la Biblia, con nuevos ojos, tomando como punto de partida las experiencias de las mujeres.  

Segundo: 1993 “Un Espíritu, muchos dones” 
Tercero: 1994  “Mujeres Pilares, estrechan sus manos en señal de comunión” se internó en la historia del movimiento pentecostal chileno nacido en 1909, principalmente en el aporte de las mujeres en los ámbitos familiar y eclesial, pero también darse cuenta que las mujeres no lideraron la división del mundo evangélico.
Cuarto: 1995 “Tiempo de oportunidad y cambio: Tiempo de mujeres evangélicas”   
Quinto: 1996, “Basta de Palabras, es Tiempo de Acción” 

En medio de estos grandes ejes de trabajo se tejieron múltiples encuentros y espacios de formación de mujeres líderes evangélicas, afirma. Hoy Juana descansa pero los frutos permanecen. “Descansa en las dimensiones de lo Santo”, dice Palma.


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