El Reino | Ven y ve

ARGENTINA-

Por Guillermo Prein, para ALC Noticias-

Tras varios reportajes con preguntas puntuales, va mi opinión sobre la serie El Reino.

“Todo lo que oímos es una opinión, no un hecho.
Todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad.”

Marco Aurelio

Creo que debemos descontracturar las tensiones generadas a raíz del estreno de la serie El Reino, sin dejar de rescatar algunos temas que son centrales y sobre los cuales poco se ha dicho.

Sobre la construcción de la imagen física y comunitaria de la Iglesia, la melange de liturgias y el lenguaje ajeno, poco hay que decir que no se haya dicho. Esto extralimita el maravilloso arco de la diversidad evangélica, que asombra pero no da para tanto. Hipérbole que aporta el toque de humor que caracteriza a la parodia, así debemos interpretarlo.

Claro que si a eso le sumamos los graves delitos que se le atribuyen a esta gente, públicos y confesos de otras instituciones religiosas, y le colocamos el rotulo de “Iglesia Evangélica”, solo un “exorcismo del pastor Emilio” me permitiría pensar que no es una construcción subjetiva, máxime cuando la única imagen religiosa por fuera del entorno evangélico es una pintura de la cara del amado y respetado -pero no redentor- Carlos Mújica, en el altar de una capilla.

La Iglesia Evangélica del Reino de la Luz parece ser un gran tacho de basura del que solo emergen limpios un personaje y medio que justifican el resto de la trama. Tan sórdido es todo el relato, que uno llega a unirse al recordado coro: “que Sueiro apague la luz…” *

Un párrafo aparte merece la ingeniosa manera de almacenaje de dinero. Me trae a la memoria el falaz informe del periodista Jorge Lanata -carpintero mediante- sobre el dinero “K” en el mausoleo del ex presidente Néstor Kirchner.

El sincretismo es tal, que va desde estigmas y saleros hasta la adivinación por medio de letras en tablillas que utiliza la pastora Elena, la “evangelista”. Ante esta fuerza centrifugadora de creencias impropias, no me asombraría si, en una segunda zaga, el pastor Emilio llega al trono de San Pedro.

Es tan cierto que una obra de arte es una ficción como que todo relato tiene una subjetividad intrínseca pero, en este caso, es prudente pensar que, si así nos ven, quizás algunos motivos hemos dado.

No somos perros

Los canes se rascan siempre hacia afuera, pero nosotros no somos perros.
Es interesante ver que la reacción más vehementemente airada provino del sector conservador, aquel que acusó de criminales a quienes no portaban sus celestes insignias y, a la vez, procuró monopolizar la voz de todos los evangélicos, censurando a hermanas y hermanos que, por diferir en sus opiniones, fueron objeto de lapidaciones sistemáticas en las redes sociales: herejes dignos de destierro y excomunión.

Ser evangélicos es leer la Biblia y la vida desde la óptica de Jesús plasmada en los Evangelios. Ante esta elemental definición, me cuesta mucho entender la concepción de Reino que algunos tienen basados en la monarquía del Antiguo Testamento, reprobada por Dios (1SA8.7-18 solo para entendidos).

Desde esos sectores, se escuchan proclamas políticas -que pretenden no serlo- con una fuerza marcial que sostiene la idea de que la llegada de uno de sus representantes al poder será la salvación de la nación, porque “impondrá la conciencia moral cristiana evangélica”.

Como afectados por un brote amnésico, olvidan la historia escrita con sangre a través de los siglos, toda vez que la religión “cristiana” se hizo del poder. Como dijera mi amigo, el pastor Julio López: “por esta esquina ya pasamos” y no queremos volver.

Paralelamente, descargan juicios condenatorios cada vez que una voz se levanta para reclamar derechos sociales, denunciar injusticias o defender libertades personales o de colectivos minoritarios. El orden por sobre la libertad parece ser su consigna, olvidando que Dios creó todo lo conocido partiendo del caos sobre el cual Él se movía sobre la faz de las aguas (GN1.1 primer verso de la Biblia)

El Reino del que Jesús nos habló tiene un domicilio cierto: los cielos y se acerca por el clamor de la oración, pero no se establece en forma terrenal en esta dispensación, somos peregrinos. En este, el Cordero inmolado reemplaza al brioso león (AP4 siempre en clave), marcando su impronta: mayor es el que sirve, no el que ejerce el poder (MT20.26 aprender de memoria).

Quizás no debería ser tal la ofensa porque, a la verdad, su postura no es evangélica sino veterotestamentaria. También, sería todo un progreso denunciar con la misma vehemencia a quienes apelan a fidelidades espirituales para lograr conquistas electorales.

Una nota de color

Extraordinario y sutil detalle: el reemplazo del color del pecado en las luces de seguridad de las puertas del salón en el acto de proclamación del candidato. Maravillosa intervención de Joaquín Furriel, tan académico de cilindro como Carlos Mujica y quien suscribe.

Rubén Osorio, el “servicio” interpretado por Furriel, oscuro personaje que todo lo digita, nos brinda el tema central del cual poco se ha dicho. Representante de poderes sombríos vernáculos y extranjeros, gobierna desde las tinieblas manejando con sus tentáculos: “trollcenters”, “impolutos periodistas”, jueces, fiscales, fuerzas de seguridad y matones a sueldo.

Tal descripción de la realidad, implica entender que la acción de toda persona o grupo político que se oponga a tales poderes sufrirá la inclemencia del vendaval público prefabricado por mentes anónimas y ejecutado por impíos mercenarios.

Don Osorio deja en claro que él no es el poder, sino su representante, el verdadero poder es incógnito. Para los “evangélicos que leemos el Evangelio”, esta descripción no produce sobresalto, pues no difiere de la hecha por Jesús (MT23, 24 y 25).

La lectura veterotestamentaria reclama la teocracia que siempre necesita un iluminado a quien debemos seguir anulando nuestra libertad y libre albedrío. Este ensueño místico poco tiene que ver con el deseo divino expresado al encomendarles a Eva y Adán gobernar la creación (GN1.27-28). Debemos “exorcizar” todo absolutismo, para que crezca la democracia que se basa en el respeto y cuidado de las minorías. Eso sí es evangélico.

Ante nuestra realidad, ser conservador implica querer que nada cambie; ser progresista infiere cambios paulatinos y ser revolucionario es dar un golpe abrupto de timón. ¿A cuál de estos grupos adherís? ¿En cuál de ellos identificás a los candidatos que procuran tu voto? Muchos de ellos vienen de una militancia y la pregunta es ¿qué han hecho hasta ahora?

Ven y ve

Una ficción no tiene la obligación de ser objetiva, ni tampoco de decir la verdad.
Sé que probablemente si tratara sobre otras religiones, el pleito hubiese terminado en el INADI-Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo de Argentina.

Pero, calma evangélicos, meditemos en el Evangelio…

Juan, el evangelista, nos cuenta que cuando Felipe invitó a Natanael a conocer a Jesús de Nazaret, este respondió firme y desafiante: “¿de Nazaret puede salir algo bueno?”  (JN1.43-51). Al acudir, tuvo un encuentro que le cambió la vida y, a partir de ese momento, vio sobre el pueblo “los cielos abiertos…”

Creo que esta es una oportunidad para que el numeroso pueblo evangélico se dé a conocer, invitando a cercanos y lejanos, a quienes nos conocen y quienes nos desconocen a relacionarse con nosotras y nosotros para descubrirnos por experiencia propia.

A todas y todos, las puertas están abiertas: VEN y VE.

PS: Sin embargo, si el temor o el prejuicio dominan tu alma, te sugiero que leas el libro Vivir la fe, del sociólogo -no evangélico- Pablo Semán, quien descubre el apasionante mundo de las espiritualidades populares, entre ellas, la de los evangélicos y, en especial, los pentecostales.

Victor Sueiro (1946-2007) Periodista y escritor argentino.
En 1990 estuvo 40 segundos clínicamente muerto, relatando esa experiencia contó haber visto una luz. Con los años y apelando a su gran sentido del humor se sumó a una campaña publicitaria que instaba al ahorro energético que finalizaba con un canto popular que mentaba:
“que Sueiro apague la luz…”
Ver el comercial: https://www.youtube.com/watch?v=FrwP2Lv5fLA&ab_channel=JuanTognetti

El autor es pastor, fundador del Centro Cristiano Nueva Vida en la Ciudad de Buenos Aires

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *