Raíces de la situación actual de la nación Mapuche (Parte I)

Kultrun. Tambor ceremonial utilizado en rituales religiosos y culturales. Representa en la cosmovisión mapuche la mitad del universo o del mundo en su forma semi esférica; en el parche se encuentran representados los cuatro puntos cardinales, que son los poderes omnipotentes de Ngnechen dominador del universo

CHILE-

Benjamín Rodríguez Avendaño-

El 12 de Octubre del año 2021 el presidente Sebastián Piñera decreta a aplicación del Estado de Excepción Constitucional, por 15 días -prorrogable por otros 15- en tres provincias de dos regiones en Chile. “Este estatuto de excepción constitucional de emergencia es para enfrentar mejor, con mejores instrumentos y herramientas, el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado que se ha enraizado en esos territorios” “De acuerdo a este decreto, las Fuerzas Armadas podrán prestar apoyo logístico, tecnológico y de comunicaciones. También podrán prestar apoyo de vigilancia, patrullaje y transporte, a los procedimientos policiales que se desarrollen en las zonas declaradas en Estado de Emergencia”

Esta es la situación actual que nos toca vivir y enfrentar. Como las palabras construyen realidades; expresiones con “conflicto mapuche” “macrozona” se suman a “terrorismo” “narcotráfico” y “crimen organizado” para la construcción de esta situación.

Por lo tanto es necesario tomar distancia para ver, juzgar y actuar. Compartiré en dos artículos.

Los y lo Mapuche

Es sabido que hacia principios del siglo XVI las diversas agrupaciones que conforman la cultura mapuche se encuentran establecidas en el amplio espacio territorial que va desde el río Limarí por el norte, hasta la isla grande de Chilwe (Chiloé)’ en el sur, por el lado occidental de la cordillera de Los Andes, y desde las laderas orientales de este mismo cordón montañoso, en las zonas norte y centro de la provincia de Newken, y al sur de la actual provincia de Mendoza en Argentina’.

En este espacio territorial que va desde los valles transversales por el norte, a Chiloé por el sur, y hacia la vertiente oriental de la cordillera de Los Andes, había pues unidad lingüística se hablaba mapuzugun o mapudungun con todas sus variantes dialectales propias de los diversos espacios territoriales habitados, variantes que por lo demás se manifiestan hasta  nuestros días.

El horizonte cultural mapuche tiene su raíz en su espacio histórico (Wallmapu). La cultura mapuche en su conjunto: lengua, costumbres, creencias, nociones de tiempo y espacio”, organización sociopolítica y territorial, solo tienen coherencia y sentido en su origen en la ocupación y relación con el espacio territorial histórico (Wallmapu o país mapuche).

No hay sitio del Wallmapu (territorio o país mapuche) sin su respectiva denominación, prueba de ello son los nombres que identifican innumerables rincones y accidentes geográficos como lagos, montañas· ríos, pampas, mallines, montes. Todos ellos configuran el País Mapuche, concepto que utilizaron para denominar esta geografía innumerables viajeros que la surcaron con afanes científicos, politices o económicos. Este país cuenta con una división natural provocada por la cordillera de los Andes o Füxa Mawiza, creando dos espacios diferenciados geográficamente: el Puelmapu (oriente) y el Gulumapu (occidente).

En los 10 millones de hectáreas ubicadas entre el Biobio y la isla de Chiloé, 28 fueron los parlamentos llevados a cabo entre españoles y Mapuche. En éstos se reconocía la soberanía de la nación Mapuche y a sus propias autoridades, se establecía un libre comercio en sus fronteras, y se sellaba la relación de aliados con la Corona. Hasta el último parlamento, efectuado en Negrete el año de 1803, se fueron reafirmando cada uno de los componentes del pacto.

La independencia trajo la fundación de una nueva sociedad a través del Estado-Nación adoptando la figura de la República como la manera en que se ordenarían los poderes (ejecutivo, legislativo, judicial). La creación del Estado-Nación significó  la adopción de un solo molde cultural, lingüístico, jurídico, religioso: el criollo.

La conquista militar por Chile de los Mapuche del Gulumapu entra en acción el año 1862 cuando de acuerdo al plan del coronel Cornelio Saavedra había que avanzar la frontera del Biobio al río Malleko. Es la llamada “pacificación” de la  Araucanía.

En el Puelmapu el conflicto tuvo idéntico desenlace. Tras la llamada “Conquista Desierto” el ejército argentino se interna hasta los últimos confines de la Pampa, así es en mayo de 1879 festejaban el triunfo de la Política que julio Roca había impulsado estrategia, consistente en la incorporación de territorios vía la eliminación de su población.

El actual conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado de Chile tiene su origen en 1866, año en que por ley se determinó que todos los territorios al sur del Biobío pasaban a ser de propiedad fiscal.

Así a inicios del 1900 la nación mapuche queda separada y atrapada por dos estados. Comienza la aplicación de una política de “radicación” y el establecimiento de “reducciones”.  Después de la ocupación militar de la Araucanía en el siglo XIX, se creó en 1883 la Comisión Radicadora de Indígenas, con el objetivo de radicar a los indígenas en espacios delimitados o reservaciones, de modo que, el resto del territorio quedase libre y expedito para continuar la colonización.

Esta Comisión debía ubicarles en espacios delimitados para colonizar el resto de la zona. Cada “comunidad reduccional” adquiría “Títulos de Merced” por las propiedades en que se le radicaba, pero de las 10 millones de hectáreas que España había reconocido como territorio mapuche en los parlamentos, se entregaron sólo 536 mil hectáreas a 150 mil nativos, dejando a muchos sin tierra.

La Comisión Radicadora de indígenas otorgó, entre 1884 y 1920, un total de 2.919 títulos de merced, sobre 526.285 hectáreas de terreno, para 83.170 personas. Con un promedio de 6.8 hectáreas por persona, la dotación en tierra de los indígenas se encontraba muy por debajo del promedio otorgado a los nuevos colonos nacionales y extranjeros (50 y 500 hectáreas).

El historiador e investigador del Observatorio de los Derechos Indígenas, Martín Correa, sabe bien el porqué de la violencia en La Araucanía. Gran parte de su carrera la ha dedicado al estudio de un conflicto que ha estado vigente prácticamente desde siempre y que no se entiende sin que se tomen en cuenta sus fuertes raíces históricas. La colonización, la supuesta pacificación, la usurpación de tierras; todas etapas que según Correa han estado marcadas por sangre y balas. Los mapuche fueron relegados por el Estado a  vivir en un espacio que correspondía al 5% de su territorio ancestral.

Después de la radicación, no hubo cambios en tema de tierras hasta los 60 y la reforma agraria bajo los gobiernos de Alessandri, Frei y Allende. Durante la reforma agraria 688 predios fueron expropiados, 163 a favor de mapuche la mayoría durante la Unión Popular.

Este proceso tuvo su fin el 11 de septiembre de 1973 a través de la contra reforma agraria de la dictadura de Pinochet que restableció y enraizó la propiedad privada individual desarrollando un modelo económico neoliberal heredado por el Chile actual, instalando una explotación forestal basada en el monocultivo de pino y eucalipto. Sigue este proceso con la promulgación del decreto ley 2568 de 1978 que trata sobre la división de las comunidades, estableciendo la propiedad individual, eliminando la propiedad comunitaria reconocida anteriormente por los títulos de merced

También se quitó derechos a todos quienes estaban considerados ausentes, es decir, los que en este momento no se encontraban en el campo. Eso provocó una forma de migración forzosa hacia la ciudad, hacia Santiago especialmente y dividió familias en realidades totalmente distintas. Al final de este proceso, solamente 16% de las tierras recuperadas quedaron en las manos de los mapuche. De los 163 predios, 97 fueron devueltos a sus «antiguos propietarios» y 63 de los 163 se parcelaron.

Este es el telón de fondo para entender la situación actual de la nación mapuche. Innumerables artículos, libros y entrevistas forman parte del trasfondo para este primer artículo.

El autor es Pastor Metodista. Bachiller en Teología. Trabajador Comunitario. Miembro de WACC. Gestor Cultural en Radios Comunitarios y colaborador en innumerables iniciativas y proyectos sociales. Actualmente colaborador en la Obra Rural Metodista.

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