Despojo: situación actual de la nación Mapuche (Parte II)

La Wenufoye o bandera mapuche

CHILE-

Benjamín Rodríguez Avendaño-

Poco a poco, progresivamente, se ha empezado a utilizar un término o  palabra que describe la historia y situación de la nación mapuche y el estado chileno. Creo que también puede ser pertinente a otras situaciones. La palabra es DESPOJO.

Libros y documentales cuentan y muestran este proceso. También poco a poco se ha ido instalando en los discursos. Despojo de territorio, lengua, cosmovisión. A pesar de iniciativas loables permanecen expresiones y afirmaciones. Se me salió el indio. Una joven para la celebración de las fiestas patrias decidió ir con vestimenta mapuche frente a compañeros de trabajos vestidos de huaso. Afirmaciones como ¿Dónde es la protesta? O ¡te vas a hacer cargo del fuego para el asado! Recibió en este ambiente de profesionales jóvenes y progresistas.

De ahí que recuperaciones, reivindicaciones y demandas deben ser explicadas para poder entender tanto lo que pasa como también las personas involucradas. Como sociedad mayor de pronto no encontramos al frente de otro. Quien es, quienes son. Si logramos descifrar esto sabremos, en el fondo, quienes somos.

Por años se habló de conflicto mapuche o zona caliente ahora se utiliza también la expresión macrozona y a ello se le suman tres términos utilizados para definir y calificar algunas acciones. Terrorismo, narcotráfico y crimen organizado. El gobierno, este y antes otros en menor medida, una y otra vez califican así los acontecimientos. Despojo y criminalización son parte de una política aplicada a territorios y personas

El historiador Martín Correa exhibe en su libro “La historia del despojo”, las demandas de las comunidades y organizaciones mapuche frente a la reconstrucción del territorio ancestral, “que fue sustraído en un acto unilateral y a la fuerza por parte del Estado chileno. Asimismo, la investigación revela los fraudes y da cuenta sobre los intereses políticos y económicos presentes en esta invasión al territorio mapuche”.

Más allá de hechos lamentables como las muertes de personas como también pérdidas materiales y una constante sensación de indefensión nos permitirían aproximarnos. Si se habla de terrorismo, narcotráfico y crimen organizado en unas provincias tendríamos que abrir el foco y pensar en todo un país. Quizás declarar estado excepción todo el territorio frente a un estado fallido.

Considero que todo esto pretende desviar la atención al fondo del asunto de los pueblos originarios por un lado y al modelo de desarrollo implementado.

  1. Por años la demanda por reconocimiento e implementación de acciones acordes a esto ha sido pospuesta o derechamente ignorada. El estado chileno (1810) invadió un territorio de 10 millones hectáreas reduciendo a la nación mapuche a un espacio de 500 mil hectáreas. De ahí que la expresión etnia y no nación deja en segundo plano el espacio físico para el desarrollo de la vida de aquellas personas. Las etnias no tienen territorio de ahí la lucha por el establecimiento de un estado nación. Una lengua si, una cultura también pero un territorio nunca. Años atrás se generó una enorme controversia frente a la creación de una bandera. Independencia y separación se utilizaron como calificaciones negativas frente a iniciativas.

La propiedad nace a partir de 1866 cuando el estado chileno declara tierras fiscales y dispone de ellas en el país mapuche. Wallmapu. Más allá de Títulos de Merced otorgados y luego no respetados.

De allí que la expresión Illkún, enojo, define el sentimiento predominante.

  • Lo segundo es referirnos al modelo de desarrollo. Un modelo extractivista  y exportador. Es decir una producción de materia prima destinada a mercados internacionales. Las plantaciones forestales en Chile, compuestas en un 55,8% por pino insigne y un 37,2% por eucaliptus, cubren un total de 3.115.922 hectáreas de acuerdo a las últimas cifras oficiales. Recordemos que estas no son bosques son plantaciones, sin biodiversidad, de allí que expresiones como cosecha son utilizados. Estas hectáreas se ubican mayormente en las regiones del Biobío y la Araucanía.

Los mercados internacionales exigen a los exportadores una relación de “buenos vecinos” con las comunidades circundantes. De allí que proyectos e iniciativas son financiados y difundidos como una muestra de buena voluntad.

Personalmente conozco comunidades que desarrollan conversaciones, algunas posibles, sobre procesos que a partir de la reivindicación de territorios ancestrales puedan establecerse en recuperaciones. En un lof (territorio) unas comunidades lograron establecer un espacio ceremonial en medio de una plantación de trigo permitiendo el dueño el acceso a hombres y mujeres. Ancianos y ancianas después de 60 años pudieron ingresar a esas tierras. Pero también con la advertencia que si esto se permitía el trigo no sufriría daño.

No negando las quemas de camiones y maquinarias y la presencia de encapuchados todas estas en interminables investigaciones debemos considerar la situación de robo de madera y otras acciones. Junto a la muerte de “civiles” debemos también ver la muerte de personas mapuche, la mayoría de ellas sin culpables a pesar de años de transcurridas.

En los últimos años la Wenufoye o bandera mapuche, considerando el trasfondo político y  reivindicatorio de ella, ha comenzado a ondear en manifestaciones y recintos oficiales y particulares. El estallido social chileno conlleva tres sentimientos o situaciones predominantes. La injusticia, el abuso y la desigualdad. De allí que muchos, me incluyo, la enarbolamos hermanándonos con todos aquellos también despojados y afectados. Pu peñi ka pu lammien, hermanos y hermanas.

El autor es Pastor Metodista. Bachiller en Teología. Trabajador Comunitario. Miembro de WACC. Gestor Cultural en Radios Comunitarios y colaborador en innumerables iniciativas y proyectos sociales. Actualmente colaborador en la Obra Rural Metodista.

Parte 1

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