Se necesita un cambio para abordar el racismo sentando a todos alrededor de la mesa, dice la moderadora del CMI

Dr Agnes Abuom, moderator of the World Council of Churches central committee at the chapel of the Ecumenical centre in Geneva. Fotografía: Peter Kenny/WCC

SUIZA-

El racismo y la discriminación son pecados, dice la Dra. Agnes Abuom. Sin embargo, en la tercera década del siglo XXI, el mundo debe cambiar la forma en que los aborda, incluso sentando a todos los actores alrededor de la mesa para resolverlos. De esa manera, pueden ayudar a rescatar a la humanidad y salvar la creación de Dios, pero esto implica hablar con los perpetradores.

En una entrevista reciente durante una conferencia de tres días para conmemorar el inicio del Programa de Lucha contra el Racismo (PCR) del CMI en 1971, la moderadora del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) dijo que ahora había llegado el momento de comprometerse con un abanico más amplio de personas, incluyendo a los que cometen los pecados, pero que esto implicará un trabajo duro.

«Este tema, tal y como se abordó desde antes de 1948, se transformó en el PCR, creado para apoyar en última instancia la liberación de esas naciones; para tratar de abordar el racismo. Pero, finalmente, se centró en la liberación de los oprimidos», dijo Abuom.

En ese sentido, las iglesias lograron su objetivo, pero el racismo y la xenofobia siguen siendo problemas globales después de que Sudáfrica se independizara.

«Y ahora, con todos los problemas económicos, climáticos y de otra índole, ha vuelto a surgir la amenaza a la vida en todo el mundo de manera diferente». Estos problemas se deben a sociedades predominantemente monolíticas y con una sola religión que «de repente» tienen que hacer frente a la migración de refugiados y «los inmigrantes se encuentran ahora en un contexto heterogéneo».

Sin hacer perfiles

Aunque se enfocaban en combatir el racismo, las iglesias no buscaron intencionalmente la voz, la narrativa y la memoria de «aquellos a quienes consideramos racistas», dijo la moderadora, señalando que eso debe cambiar. «Y creo que estamos en una situación en la que todas las narrativas deben estar en la mesa tanto como sea posible, sin establecer perfiles», afirmó.

Dijo que había llegado la hora de hablar incluso con grupos como el Ku Klux Klan (KKK) en Estados Unidos y los supremacistas.

«Al final, si no cambiamos, ni siquiera será el racismo el que nos matará. Será nuestro modelo de relación con la creación, y el planeta desaparecerá con todos nosotros», dijo Abuom. «Así que necesitamos una transformación de nuestras mentes, una renovación de nuestras mentes», como dice Pablo.

«Cuando observamos a los pueblos indígenas conforme a su historia, y la situación actual del cambio climático, la igualdad de justicia; cuando miramos al Pacífico, como quien está en esa parte del mundo tendrá que hundirse; cuando miramos a África, la desertificación se llevará a todos los blancos, negros, verdes y rojos».

«Así pues, estos son problemas globales. Ya no es solo cuestión de decir: es un pecado; es una herejía. No. Es una cuestión de vida o muerte».

Abuom dice que puede que no tenga todas las respuestas, pero que espera que el Centro Ecuménico de Ginebra se convierta en un facilitador, proporcione conjuntos de herramientas y ofrezca «algunas metodologías viables» para que las iglesias miembros del CMI puedan participar en este tema creando espacios seguros para los encuentros.

Espacios seguros

«Va más allá del racismo y de las relaciones raciales; es una cuestión étnica, es xenofobia. Entonces, si nuestras iglesias pudieran crear espacios seguros, seguros en el sentido de que yo, como perpetrador, tengo la oportunidad y, más aún, la protección para venir y entablar un diálogo sobre por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo».

«Es un proceso transformador a largo plazo que exige tanto una transformación individual como una transformación comunitaria, una transformación nacional y una transformación mundial», dijo la moderadora del CMI.

Pero antes de que las iglesias inviten a los perpetradores y hablen con ellos, deben tener claro cómo vamos a gestionar estos encuentros potencialmente conflictivos. Serán conflictivos al volver la vista a recuerdos que son heridas debido a que la gente ha sido violenta, dijo Abuom.

«Hablo por lo que he vivido en casa», dijo Abuom, una anglicana de Kenia, un país que ha tenido sus conflictos.

Dijo que los debates sobre el PCR pusieron de manifiesto que «tenemos un problema».

«Ahora, tras haber analizado el problema, necesitamos ver cómo resolvemos este problema. Y esa es la parte que requerirá diferentes dimensiones. Existen diferentes métodos, diferentes conjuntos de herramientas que tienen nuestras iglesias miembros. Pero, para hacer eso, hablé de un cambio de mentalidad; necesitamos tener una mente de inclusión», dijo Abuom.

Abuom declaró que hay una demanda por parte de las comunidades religiosas de ofrecer algo que los demás buscan y no pueden proporcionar.

Las iglesias están en una mejor situación que en 1971, dijo.

«En esa época, estábamos en la segunda década de desarrollo, cuando las agencias de desarrollo de la ONU veían la religión como un obstáculo. Hoy existe ese diálogo permanente, hay espacio en el ámbito de la ONU, hay espacio en el gobierno, quizás no nos hemos apropiado lo suficiente de esos espacios», dijo la moderadora del CMI. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *