Todo lo que es de Dios crece en silencio y despacio

COLOMBIA-

Rafael Castillo Torres

Meditando el Evangelio de hoy, Marcos 4, 26-34, aprendemos con estas parábolas que todo lo que es de Dios crece en silencio y despacio; que es Él quien le da estatura y crecimiento; que lo pequeño e insignificante es hermoso y que en toda semilla duerme un  árbol porque tiene en su interior la fuerza de la vida. 

El Reino de Dios tiene su propia fuerza, crece y es eficaz. Según la Parábola se extiende y llega hasta el fondo de la vida y se funde con la vida de la gente penetrándolo todo por la fuerza que tiene en sí mismo. Algo totalmente opuesto a los ministros y pastores que hacen el “Big Show” sin haber tarima.

El Reino de Dios se hace presente donde se expulsan las fuerzas del mal, donde se les quita su fuerza a los poderes que causan injusticias, sufrimientos y violencias, que rompen la paz, el bienestar, la convivencia o matan la esperanza y la ilusión. Por cuanto estamos viviendo hoy, pareciera que el Reino de Dios ni creciera ni se impusiera en medio de tanto sufrimiento. No obstante, sí podemos señalar con el dedo cómo crecen la sensibilidad ante la injusticia, la corrupción, las desigualdades y el sufrimiento de los débiles y excluídos.

Cada día soportamos y toleramos menos las opresiones y la violación de los derechos humanos. Tenemos la gran tarea de integrar en nuestras vidas la libertad al servicio de la misericordia. Les deseo un día lleno del Señor y que todo lo Suyo crezca en silencio en nuestro interior.

El autor es sacerdote católico en Cartagena, Colombia

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