Las profundas raíces de la vida de oración de la obispa Mary Ann Swenson

La obispa Mary Ann Swenson de niña, en una típica mañana de domingo en Mississippi. Fotografía: archivo personal de Mary Ann Swenson

SUIZA-

CMI– De hecho, desde que tiene memoria, la oración ha estado muy presente en su vida. “Cuando era niña, oraba por largos ratos y con frecuencia”, dice Swenson. En las fotos de su infancia se la puede ver leyendo el Evangelio en la inauguración del curso en la escuela infantil, y en sexto grado, también en la inauguración del curso.

“A veces, cuando mis oraciones en la cena se prolongaban, mis primos se metían conmigo y decían que lo hacía para alardear”, recuerda Swenson. “Mis padres oraban junto a mi cama cuando era muy chiquita”.

Le encantaba rezar con su padre. “Ya más grande, leía la Biblia, memorizaba pasajes y oraba antes de dormir”, cuenta; “Y, por supuesto, toda mi vida participé activamente en la iglesia”.

Incluso de niña, sus oraciones no eran negociaciones con Dios. “Eran más como ‘Amado Dios, dime qué deseas que haga’”, dice. “Ponía a mis muñecas en el sofá y les daba sermones”.

Sus muñecas la escuchaban con atención cuando abría la Biblia sobre la mesa del cuarto de estar y practicaba sus primeros sermones.

“Naturalmente, oraba con más insistencia en tiempos difíciles”, concede, “pero mis oraciones siempre han sido principalmente oraciones de agradecimiento”.

Contagiar el sentimiento de gratitud

Swenson, que en la actualidad ocupa el cargo de vicemoderadora del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), asegura que su corazón rebosa gratitud por las bendiciones de Dios en la Creación. Como dirigente, también ayuda a los demás a cultivar este sentimiento.

Entre bastidores, en el CMI, la obispa Swenson ejerce de capellana para los dirigentes del Comité Central del CMI, y, a menudo, levanta el ánimo de la comunidad –especialmente en estos dos últimos años tan duros– con sus oraciones y lo que parece una fuente inagotable de esperanza.

¿Existe en la vida de oración de Swenson algo similar al bloqueo creativo que se da en la escritura?

Responde que no suele pasarle. Cuando quiere profundizar en la oración, lee los relatos y oraciones de otras personas en busca de inspiración.

Desde el principio, cuando era estudiante, empezó a leer las oraciones de otras personas, y así lo hace hasta hoy.

Swenson ha viajado por todo el mundo, tanto por su trabajo en el CMI como por su cargo de dirigente en la Iglesia Metodista Unida. En sus viajes, a veces escucha o lee oraciones con la que se siente identificada, y suelen ser esas las que comparte con los demás.

Durante la entrevista, reflexiona sobre el hecho de que no ora del mismo modo en público que en privado.

“El domingo pasado pronuncié la oración pastoral en el servicio celebrado en la Iglesia Metodista Unida de Hollywood”–relata– “Suelen pedirme que lo haga. Ello me obliga a reflexionar sobre la diferencia entre orar en alto para una comunidad y orar en soledad, en un lugar tranquilo”.

En calidad de representante ecuménica, Swenson participó hace unos años en la Conferencia Metodista del Reino Unido durante cuatro años seguidos. “Cada año publicaban las oraciones de quienes habían participado en la conferencia. Un año, el cuaderno de oraciones fue titulado ‘Esperanza y luz’”.

A menudo hace alusión a “Esperanza y luz” cuando prepara oraciones para el CMI y otros lugares.

“También leo las oraciones diarias moravas, los libros de oraciones armenios y el libro de la oración común de la comunión anglicana/episcopal”, dice Swenson. “Antes estudiaba a los santos y leía sus oraciones”.

Swenson está agradecida por la cantidad de recursos que ha recopilado a lo largo de los años. “Lo más increíble es que esos recursos me mantienen en pie en tiempos difíciles y espero que sean de utilidad para otras personas”, afirma.

Obispa Mary Ann Swenson, vicemoderadora del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias. Fotografía: Albin Hillert/CMI

Una oración que compartir

Swenson pronunció la siguiente oración. Una combinación de varios recursos de distintas fuentes, según explica, que incluye oraciones que ha leído y también sus propias ideas. Las oraciones nunca son solo suyas, nos cuenta, se inspira en la sabiduría de otros y absorbe todo aquello que la emociona.

Dios de amor, gran maestro:

Ayúdanos a escuchar tu claro llamado en nuestras vidas. Acércate sigilosamente y aquieta nuestros ruidosos y agitados seres. Ven con tu poder y expele aquellos espíritus que nos dividen y nos atormentan con miedos y contradicciones; acércate con tu gracia y eleva nuestros sueños y acciones con el conocimiento de Tu compañía omnipresente.

En aquellos lugares desiertos que recorremos, en las calles que atravesamos, en los caminos que transitamos, guía nuestros pasos, llévanos allá donde Tú dirías, damos las palabras que Tú usarías y concédenos la fuerza interior para hacer frente a nuestra era con una mente clara y decidida.

Ven a nosotros, espíritu de integridad, de ternura, de sensatez, danza hasta tocar nuestra mudez, enciende nuestro anhelo, penetra en nuestro silencio, abrázanos con Tu compasión.

Te damos gracias por Tu presencia, por dar a la gracia un toque humano. Solo te pedimos que seamos conscientes de Tu presencia cada minuto, cada día, cada semana y cada año de todos los años de nuestras vidas. Amén.

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