Sin Justicia no hay Evangelio

CHILE

Andrés Contreras Opazo

Hablar de Justicia es un tema muy difícil y delicado al interior de la teología bíblica, y esto es así, porque esta Justicia se tensiona dialécticamente por ejemplo con áreas como la paz, la fe, la libertad, la política. De hecho, en el antiguo testamento se muestra claramente al profetismo muy ligado a la justicia de Dios desde una mirada política, y esto es interesante porque abre la reflexión teológica acerca de la Justicia para tiempos actuales. Por otro lado, en el nuevo testamento se ve a la Justicia desde la fe, que es la mirada de la teología de romanos, además, de considerar también que al interior de la teología de los evangelios la Justicia es Cristo, su esencia, la significación y simbolización de lo que Cristo representa para el mundo y la sociedad. El teólogo Severino Croatto afirma: “Cuando leemos los textos proféticos, comprobamos que la dimensión espiritual de justicia delante de Dios es medida por el ethos social y político de todas las clases sociales de Israel” (Croatto citado en Krûger et.al, p. 129).

Por eso es que se puede reflexionar entonces que la Justicia es un tema muy importante y trascendental al interior del Evangelio, y la pregunta podría ser la siguiente: ¿Cómo descubrir los objetivos teleológicos que tiene la Justicia en el Evangelio?, en esto se puede sumar la reflexión que apunta a pensar de como se puede co-construir la Justicia, o de donde viene tal Justicia, o cuales son los pisos epistemológicos por donde se moviliza la Justicia. A decir verdad, no se puede desconocer que Jesús el Cristo vino justamente a fomentar la Justicia para el ser humano, por eso es que la Justicia es el pilar fundamental del Evangelio, es el corazón del Evangelio. Por consiguiente, no se puede hablar de Evangelio sino se reconoce primero a la Justicia que promulga la praxis del Evangelio en Jesús el Cristo. Así entonces, se podría pensar verdaderamente que sin Justicia no hay Evangelio, es decir, sin una praxis de Justicia para la humanidad es imposible dar a conocer el Evangelio de Jesús. Y esta Justicia del evangelio, se tensiona también con el poder político de una nación en cuanto al dialogo intersubjetivo. El intelectual Norberto Bobbio afirma: “No hay teoría política que no parta de alguna manera directa o indirectamente de una definición de poder y de un análisis del fenómeno del poder” (Bobbio, 2018, p. 100).

Así entonces, esta praxis de Justicia, se va a tensionar mucho también con la paz, no la paz de ausencia de guerra solamente, sino más que nada la paz que promulga también los derechos humanos para las y los ciudadanos. Esta paz que viene de Dios, que esta en Dios, se hace humana a través del obrar de praxis de Justicia, y esto se recibe también por la fe. Esta última, es aquel concepto donde la Justicia de Dios para la humanidad tiene su asentamiento. Por consiguiente, la fe será esencial para experimentar la obra de la Justicia al interior de la humanidad. Es decir, la Justicia obra por la fe y se moviliza desde la paz, donde esta ultima es una paz holística que viene de Dios como misterio.

Por otro lado, valdría la pena también preguntarse si la Iglesia debería ser símbolo de Justicia, o más que nada preguntarse lo siguiente: ¿Puede la Iglesia hacer o construir Justicia en la tierra?, y en esto habría que investigar en lo que es ser Iglesia en el mundo, cual es el objetivo de que la Iglesia habite un territorio, y buscar de esta forma, mayores y mejores preguntas que apunten a dilucidar el objetivo de la Iglesia en sociedad, y así seguir siendo Iglesia actuando con responsabilidad, verdad, misericordia y con Justicia en un mundo caído de tanta injusticia social, de tal manera de buscar lo justo siempre en cualquier realidad social y humana. El teólogo Juan Carlos Scannone afirma: “La humanidad no es una suma de individuos cada uno por su lado, sino que está conformada históricamente por diversos pueblos, en interrelación reciproca, cada uno sujeto de su cultura” (Scannone, 2017, p. 239).

Así entonces, vale la pena también preguntarse, ¿Cómo dialoga la Justicia de Dios con la Justicia que existe en las naciones?, esta pregunta es extremadamente compleja, si se quiere buscar las tensiones dialécticas que habitan estas dos realidades. Quizás, solo podemos decir que la Justicia de Dios estará enfrentada constantemente a la alteridad y otredad propia de naciones plurales, ya que la Justicia de Dios no se moviliza como vacío sino como praxis de fe mediante la paz. Por consiguiente, este dialogo entre la Justicia de Dios y la Justicia de cada nación, debiera ser fraterno y mancomunado, para así, co-construir una mayor y mejor humanidad que apunte hacia el progreso espiritual, social, económico y político de cada pueblo y territorio. “Una política según el Evangelio consiste, por lo tanto, en la afirmación practica de la primacía de la justicia y del don” (Belo, 1984, p. 96).

Finalmente, no se le puede quitar a la Justicia de Dios la mirada política, una realidad que atraviesa toda la teología bíblica, donde Dios se muestra como aquella divinidad muy cercana a hacer Justicia y a darles libertad a todas las realidades de pobreza, vulnerabilidad y necesidad de cada ciudadano y subalterno de un determinado territorio. Por eso es que la Justicia de Dios, se muestra en Cristo como aquella que ayuda y reconcilia a cada ser humano con lo divino, ofreciendo todo lo justo para vivir en áreas sociales y económicas. Por consiguiente, la mirada política de la Justicia de Dios, será aquella que piensa en toda una sociedad y en las clases sociales, sobretodo en las clases populares.

Bibliografía

Belo, F. (1984). Lectura política del Evangelio. Buenos Aires: Ediciones La Aurora.

Bobbio, N. (2018). Estado, gobierno y sociedad: Por una teoría general de la política. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Krûger, R. & Croatto, S. & Álvarez, E. & Navas, F. & Ortega, D. & Viveros, E. & Murcia, R. (2004). Alternativas para un mundo justo: Globalización y pobreza perspectivas bíblicas. Buenos Aires: ISEDET.

Scannone, J. (2017). La teología del pueblo: Raíces teológicas del papa Francisco. Cantabria: Editorial Sal Terrae.

Magister en Educación Superior mención Pedagogía Universitaria, Postítulo en Innovación y Creatividad Educativa, Bachiller en Teología, Diplomado en Teología, Diplomado en Políticas Públicas y Territorio, Diplomado en Pedagogía Universitaria, Diplomado Formación Pedagógica en Educación Superior, Licenciado en Educación, Profesor de Música. Perteneciente a la Fraternidad Teológica Latinoamericana núcleo Concepción y al Foro Latinoamericano de Educación Musical FLADEM Chile.

One comment on “Sin Justicia no hay Evangelio
  1. Muy atinente a lo que se evidencia en la realidad de hoy….falta Justicia en las políticas públicas y en lo político social

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