Hacia un diálogo interreligioso en perspectiva política y social

ARGENTINA-

 Encuentro de dialogo interreligioso del 23 de abril Parque del Encuentro, Santiago del Estero.

Por Diego Ramos-

¿Cómo quisimos volver de la pandemia y cómo volvimos en realidad? Por primera vez en la historia de este “Siglo con pandemia” la humanidad toda se topó con la única posibilidad real te todas sus posibilidades: la muerte. Fue un tiempo en que reconoció su finitud y su ser misterio, descubrió su inautenticidad creada por el ofrecimiento de la deidad del sistema de mercado e intentó otros cauces de más humanidad ¿qué nos falta, en dónde nos quedamos, cómo seguimos…?

El fenómeno religioso- espiritual ha comenzado a gravitar con mayor intensidad a partir de las nuevas realidades emergentes, por lo que un sinfín de personas se han volcado al mundo religioso y espiritual, tal vez y sin ser los únicos, alrededor de cuatro elementos esenciales: paz, justicia, verdad y fraternidad – sororidad.

Nuevos escenarios nos atraviesan, nos tensionan y nos conflictuan. El conflicto que debiera concebirse como punto de partida para llegar a consensos conflictuales en un camino procesual y maduro, tanto a nivel individual como colectivo, pareciera estar estancado en la lógica del “conflicto por el conflicto mismo”, realidad que desafía promover espacios y experiencias de diálogos, sobre todo desde aquellos ámbitos como es el campo religioso que promueve la paz ¿Cómo se presentan las religiones ante innumerables y diversos sujetos que provienen de disímiles experiencias propio de un mundo postsecular y que buscan causes y respuestas en el mundo religioso y espiritual?

Tensión e incertidumbre abonan la permeabilidad de la sociedad: por un lado estamos saliendo de una pandemia, en el que el mundo se unió y entendió que era una guerra contra un enemigo invisible, pero paradójicamente por otro lado, asistimos a una nueva guerra bélica que da cuenta que el “paradigma de la conquista” sigue imponiendo su lógica de deshumanización. Sin embargo, La búsqueda de esperanza siguen intactas, originando un giro de cosmovisión en innumerables personas ¿Acaso alguien duda que hay una vuelta a retomar los principios religiosos o espirituales interpretando la voluntad divina y de su destino en el encuentro con la energía vital de la vida? Entonces ¿qué importancia tiene la religión en pleno Siglo XXI? ¿En qué contribuye el diálogo interreligioso a la paz social?, religión y política: puntos de encuentros y bifurcaciones…

Las prácticas religiosas de cualquier comunidad de creyentes tienen una adhesión a ciertos principios y valores, por ende juzgamos que toda/o agente religiosa/o debe acompañar los procesos que se están suscitando, asumiendo una misión con rasgos de profunda solidaridad con el destino épocal. Es necesario encontrar en “las agonales del debate” interreligioso puntos de coincidencias, contenidos y experiencias que sean dialogante con las sociedades en pos de la paz social, equidad y justicia, para ello será necesario correrse de las “nuevas versiones del clericalismo”, es decir de las concepciones que se arrogan como únicos referentes, desconociendo la función comunitaria y su sentido de sujeto hermenéutico irremplazable. Todo ser humano es originariamente comunitario, y ese querer vivir de los seres humanos en comunidad se denomina voluntad. La voluntad – de – vida. En su fundamento la voluntad nos empuja a evitar la muerte, a postergarla, a permanecer en la vida humana: Toda comunidad, cualquiera fuese su identidad, es y debe ser una comunidad dialogante y en perspectiva política – social. Es un debate que hay que asumir en nuestra sociedad santiagueña que transcurre 200 años de Autonomía Provincial con nuevas fisonomías políticas, sociales, culturales y religiosas.

Hablamos de construir un diálogo interreligioso fecundo-procesual, hablamos de teologías, epistemes, saberes que deben partir en las búsquedas de encuentros plurales, asumiendo una crítica intrínseca y severa hacia las metáforas arraigadas para ser repensadas y orientadas hacía un pensamiento y una praxis que adhieran a sociedades más igualitarias, anti jerárquicas y anti triunfalistas; se trata de nuevos diálogos con las sociedades que permita contrarrestar y de-construir el fundamentalismo instalado tanto en el campo religioso como en el campo político.

Se trata de un nuevo diálogo interreligioso amplio e integral, que pueda inclusive hacer frente a un “ecocidio” producto de la creación de la moderna sociedad industrial y a la concepción europea occidental que impulsó la idea de Dios como “el todo poderoso”, siempre en el sentido unilateral. Dios omnipotencia, es el señor y puede hacer con el mundo lo que quiera porque es su propiedad que conduce al agotamiento del ecosistema. Hemos llegado a una crisis de extinción de la naturaleza que demanda un profundo compromiso en un cambio radical de valores. ¿Otro Dios es posible? Implica revisar y cambiar la imagen de Dios que concibe el hombre moderno: “creced y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla”. En nombre de Dios muchas atrocidades se han cometido y muchos creyeron ser Dios. La humanidad va descubriendo que no se asemeja a Dios o a cualquier deidad por bondad y por verdad, por paciencia y amor, sino por su poder y su dominio. Hoy las sociedades van en búsqueda de un nuevo y profundo sentido de humanidad, es en esta dirección en que el diálogo interreligioso nos debe encontrar y proyectar como teoría y como praxis acompañando el clamor por más humanidad.

Fuente: El Liberal

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