Colombia debe resolver sus contradicciones más macabras

COLOMBIA-

Por Jhon Martinez-

El resultado eleccionario del pasado domingo, es el resultado de un proceso histórico cuyos iceberg han sido (entre otros y sin contemplar la historia republicana) especialmente la Constitución de 1991, posiblemente la ola verde de 2010 y el acuerdo de paz de 2016 (aunque dejando una terrible herida cuyo tratamiento puede costarnos una generación); de la mano con los procesos que en ese mismo sentido han tenido lugar en América Latina.

El péndulo de la historia aquí impulsó con fuerza y propició este nuevo gobierno. Si bien se podría sentir algo de alivio, especialmente por la alegría de los jóvenes y la reivindicación de los nadies (al decir de Eduardo Galeano), lo que viene es muy complicado.

Se podrá experimentar algo de victoria el día en que se sienta algún “signo de los tiempos” que deje ver posibilidades reales de disminución del narcotráfico y la consolidación más allá de lo simbólico de una “segunda oportunidad” para las estirpes condenadas a la desigualdad, la miseria y la muerte. Colombia debe resolver sus contradicciones más macabras.

Un escrutinio es solo un peldaño frente a lo que puede significar un proyecto de país que trascienda especialmente lo ideológico y lo cultural. La política continúa pues es también diálogo y construcción conjunta entre adversarios, crítica constructiva, rendición de cuentas, juicio histórico y, desde la fe, discernimiento profético.

El autor es pastor en Bogotá

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