La Iglesia Presbiteriana de EE.UU dice NO al Fracking y a nuevos oleoductos

ESTADOS UNIDOS-

El Comité Asesor sobre Política de Testimonio Social (ACSWP) de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.) recibió el encargo de la 223ª Asamblea General de la iglesia (2018) de desarrollar una política para responder a los impactos del cambio climático con acciones individuales y colectivas.

Una política anterior, “Restaurando la Creación para la Ecología y la Justicia” (1990), pedía que la década de 1990 fuera la del cambio para la creación. No fue así. El informe actual pide que se vuelva a comprometer con una década de cambio. Pero no sólo la década del cambio de rumbo que se planteó en 1990. Cualquier política debe ser intencionada para abordar la intersección de la justicia medioambiental, económica y racial.

La Oficina de Testimonio Público de la iglesia, que aboga en nombre de la iglesia en Washington, D.C., sólo puede abogar por cuestiones que la Asamblea General de la PCUSA ha aprobado. Estas son algunas de las políticas que ahora puede utilizar la iglesia en su defensa luego de una votación en su favor, en la 225ª Asamblea General esta semana:

– Reconocer que la contaminación en comunidades específicas es un problema sistémico.

– Detener la fracturación hidráulica y otras extracciones de combustibles fósiles que ponen en peligro a las comunidades locales.

– Detener la construcción de oleoductos de combustibles fósiles.

– Garantizar que los vertederos de residuos tóxicos y otros peligros medioambientales no se sitúen cerca de los hogares de las personas.

– Garantizar que los afectados por el racismo medioambiental lideren el movimiento que da forma a las soluciones.

– Apoyar las normativas que reducen la contaminación atmosférica que afecta de forma desproporcionada a las comunidades de justicia medioambiental.

– Reconocer que las mujeres se llevan la peor parte económica de muchos impactos climáticos.

– Reconocer que los pueblos indígenas se han visto especialmente perjudicados por el racismo medioambiental.

Este informe político pretende ser una inspiración y una aspiración. Lamentamos lo que el cambio climático está haciendo en nuestro mundo. Pero podemos esperar que marquemos la diferencia para hacer realidad la esperanza de un mundo más justo, restaurado y sostenible.

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