Condenan los ataques de Ortega en contra del obispo Rolando Álvarez, secuestrado en la Curia

Policías antimotines impidieron que monseñor Rolando Álvarez saliera de su casa a oficiar una misa el jueves pasado. (Foto Diócesis de Matagalpa)

NICARAGUA-

Por Trinidad Vázquez-

Gobiernos y organizaciones internacionales condenan y llaman al régimen de Daniel Ortega a que cese los ataques en contra del obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, a quien mantiene secuestrado en la Curia de esa ciudad desde el pasado jueves, después de cancelar una decena de radios religiosas del departamento. El  sociólogo y analista político Oscar  René Vargas,  exiliado en Costa Rica, dice que la familia Ortega Murillo con el descabezamiento de más de mil ONG, organizaciones sociales, de derechos humanos y partidos políticos y el aumento de la represión contra la iglesia Católica lo que pretende es trancar el juego político y buscar una negociación con el Vaticano o  la Conferencia Episcopal de Nicaragua que culmine con el exilio del obispo Álvarez.

La Unión Europea (UE) condenó el pasado jueves el cierre “arbitrario” de las radio católicas, por parte del régimen y el uso de la violencia para intimidar al jerarca católico.  En un comunicado, la UE precisó que Ortega cerró siete emisoras de radio católicas el 1 de agosto y otras dos emisoras de radio y televisión comunitarias poco después.

El prelado permanece junto con seis sacerdotes en casa por cárcel desde el primero de agosto acusado de instigar y organizar grupos violentos, según comunicado de la Policía que custodia el local e impide la salida del líder religioso.

El sábado, el medio televisivo Cien por Cien Noticias publicó que el secretario político Pedro Haslan, del departamento de Matagalpa a 146 kms al norte de la capital, alertó a los simpatizantes sandinistas a mantenerse alerta a través de las redes sociales institucionales y vigilar al Obispo Álvarez, señalado “de organizar grupos violentos que ponen en peligro la paz del país”, según un audio filtrado.

La Policía ha citado a varios ciudadanos solo por apoyar al Obispo, desde el 1 de agosto que el Gobierno ordenó al Ente regulador de Telecomunicaciones, TELCOR, sacar del aire a seis emisoras católicas del departamento de Matagalpa y se desató una campaña de desprestigio señalando al Obispo Álvarez de soberbio y teatrista.

Ese día el padre Uriel Vallejos, de la parroquia del municipio de Sébaco-Matagalpa, junto con los fieles impidió la salida de los equipos de la radio y la policía con disparos al aire y bombas lacrimógenas entró al local de casa cural donde quedó encerrado el sacerdote, respaldado por un grupo de fieles. Este sacerdote podría estar obligado a salir fuera del país por el asedio de la policía.

El viernes cinco, los diputados Wilfredo Navarro y Carlos Emilio López, líder evangélico, ambos fieles a la familia gobernante expresaron en los medios oficialistas que el obispo Álvarez es instigador y atizador de la violencia. 

El sábado, Álvarez respondió a los señalamientos del gobierno y policía expresando: “no sé de qué sé me acusa; desde mi encierro, junto con los sacerdotes que me acompañan, oficiaré misa todos los días”. Y clamó “queremos que nos dejen en paz …las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia”.

El líder religioso que más crítica a Ortega, llama a Nicaragua a mantenerse unida y no perder la esperanza. “A la Virgen Santísima nos confiamos los 6 sacerdotes y los 6 fieles laicos que se encuentran con nosotros retenidos en nuestra Curia Episcopal” dijo durante la misa oficiada desde su encierro. Dicen estár dispuestos al sacrificio, cargando “con esta cruz” y renunciar a ellos mismos en nombre del “pueblo fiel de Dios”.  Denunció que siempre la calle frente a la Curia se encuentra “cerrada y bloqueada por la Policía Nacional”, al igual que la puerta principal y el garaje de salida que están “bloqueadas por los antimotines”.

“Sin embargo, aún en esta situación, nosotros mantenemos nuestra alegría, nuestra fuerza y nuestra paz interior y seguimos manifestándole al mundo que, gracias al Espíritu Santo, como hombres y mujeres con capacidad de diálogo, de concordia, de entendimiento, de reconciliación, de amistad, de fraternidad, de libertad, de paz. Somos Iglesia que cree en la esperanza, en el amor y en la fortaleza que nos da Dios”, predicó el obispo.

Destacó además que como parte de ese sacrificio que están dispuestos a llevar, no están pensando en ellos mismos ni están tratando de salvaguardar sus propias vidas, sino que piensan en el pueblo de Nicaragua y en Dios.

“Pensamos en ustedes, en el pueblo fiel de Dios. Pensamos en el pueblo nicaragüense. No estamos pensando en nosotros mismos gracias al Señor. Nuestra mirada no es autorreferencial. No nos estamos mirando a nosotros mismos, queriendo salvaguardarnos o salvaguardar nuestras vidas, estamos en las manos de Dios. Los 12 que estamos aquí estamos conscientes, que únicamente estamos en sus manos, en las manos del Señor que es todopoderoso y que es el que siempre vence y nuestra mirada está puesta en el pueblo de Nicaragua”, dijo el líder católico.

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha mantenido una actitud represiva contra esta institución iglesia desde el 2018, cuando acusó a la jerarquía católica de haber sido parte de lo que el régimen llama “intento de golpe de Estado”. Desde entonces los ataques verbales y materiales han sido una constante. Un obispo y al menos dos sacerdotes están en el exilio obligados por las amenazas en su contra. Dos sacerdotes más están en la cárcel bajo acusaciones dudosas y otros tantos están bajo constante asedio policial y paramilitar.

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